lunes, 11 de diciembre de 2017

Paseando al cerdo



Estos días ando algo agobiada por el poco tiempo que me queda para mis cosas, por ese motivo os pongo estas filmaciones que hablan por si solas y demuestran la mierda de marido que tengo.


Me imagino que no hace falta que os diga todo el desprecio que me merece un ser tan imbécil de genes atrofiados, tener que convivir con esa bazofia me resulta deprimente, menos mal que esa masa de grasa me sirve para relajarme si estoy estresada, como podréis imaginar azotando y golpeando sus orondas carnes.


En estas filmaciones aún no lo tenía demasiado cebado, pero fijaros en la cobardía que emana de todo su ser, es patético.



domingo, 26 de noviembre de 2017

LUISY y PERRA



Como os comenté en el reportaje anterior, Luisy me complació poniendo a mi disposición a una sumisa primeriza en estas lides y a la que llamaré "Perra".
Para ese primer contacto la putita alquiló un pequeño apartamento en el que poder desarrollar mis juegos y a tal fin quedamos una tarde para vernos todos allí.



Unos minutos después de la hora acordada, llegué acompañada de mi sirviente que portaba un bolso grande con diferentes juguetes para utilizar en la sesión, los dos sumisos me esperaban completamente desnudos como a mi me gusta que estén en mi presencia los animales, los saludé cordialmente desde Ama a bestias y le di la orden a Porky de despojarse también de sus ropitas de persona, con los tres sumisos ataviados con las mismas prendas con las que las putas de sus madres los trajeron al mundo comencé ordenando a mi mascota que tumbara a "Perra" en la cama y comenzara a masturbarla y lamerla pero sin permitir que se corriera, con la advertencia de castigo fuerte para las dos en caso de que yo escuchara tal cosa, yo por mi parte cogí a Luisy y me lo llevé al baño para travestirlo y maquillarlo como la pequeña puta que es y se siente.




Cuando terminé de acicalar a la zorra, ya vestidita de nena, con su faldita a cuadros, su blusita blanca, sus grandes tetas y su lindo maquillaje femenino, la llevé hasta la habitación y comprobé que el cerdo continuaba calentando a "Perra" parando cada vez que ella aceleraba la respiración y estaba próxima a explotar en un orgasmo, dejándola siempre con enorme frustración cada vez que eso ocurría, por supuesto me complació que así fuera, me gusta controlar las corridas de los animales.




Con una patada en el culo ordené a Porky que comenzara a grabar y fotografiar lo que allí sucediera. Mientras lo hacía, mandé a Luisy ponerse a un lado de la vaquita que permaneció acostada boca arriba poniéndome yo al otro lado y mientras la nena bajo mi mandato continuaba con la masturbación y calentamiento de "Perra" yo me dedicaba a pellizcarle y pretarle los pezones causándole daño cada vez que la excitación llegaba a punto alto, provocando de esa forma la inmediata parada de la misma, también me divertía metiendo los dedos en su encharcado chochazo y llevándolos después a su tragona boca para limpiarlos o también escupiendo saliva en el interior de su cavidad bucal, cuando boqueaba de placer la muy guarra.




Para jugar más con sus instintos ordené a "Perra" que pajera el clítoris de Luisy, para tenerlos a los dos en un punto ascendente de excitación, mojando sus sexos como dos buenas putas, estaban las dos chorreando, así que pensé que sería conveniente que se limpiaran como dos buenas lesbianas haciendo un 69 para tragar sus respectivos fluidos. Mientras Porky con su asquerosa barriga mantecosa continuaba girando alrededor de las tortilleras, cumpliendo con su obligación de hacer un buen reportaje y dándome gusto a lo que yo deseaba. 



Cuando las vi demasiado excitadas, las obligué a parar y las hice sentarse en el suelo a mis pies como si de dos perritas se tratasen y para refrescarlas después de tanta calentura les pasé un poco de cerveza vertiéndola en sus bocas desde mis labios, cosa que las mascotas agradecieron como era de esperar.



A continuación de ese pequeño descanso, me coloqué un arnés de polla rígida y cogiendo otro consolador se lo metí en el chochazo de "Perra" para irla preparando a lo que vendría después, luego de estarle dando con ese pene de goma y cuando ya estaba lleno de fluidos provenientes de su interior, se lo metí a Luisy en la boca para que saboreara de nuevo los jugos de su amiguita al mismo tiempo que esta le acariciaba su pequeño clítoris.





Seguidamente puse a la niñita a cuatro patas y ordené a "Perra" que pajeara el duro falo que yo portaba para excitarme y pudiera follar a la zorrita que con el culo en pompa y temblando pero al mismo tiempo anhelante esperaba el momento. Me dispuse a clavarla pero la muy hija de puta no supo aguantar y tuve que desistir, pero claro, una vez colocado el arnés yo tenía la necesidad de follar a alguien, así que coloqué a la cerdita espatarrada en la cama y con la ayuda de Luisy, le metí la dura pija en el chochazo que tenía la guarra dándole sin consideración hasta cansarme y dejándola babeando como la perra que es.





Como aún quedaba algo de tiempo del que se había contratado para estar en el apartamento, se me ocurrió jugar un poco con la frustración de Porky y la humillación de Luisy, así que decidí hacer que esta última le comiera la colita a mi cerdo cornudo, mientras "Perra" por detrás metiendo la mano debajo de la faldita sobaba y lamía los huevecillos de la puta mamona, por supuesto el juego consistía en parar en los momentos álgidos de excitación y divertirme así viendo sus estúpidos ojos anhelantes por poder llegar al clímax.





Por último y como colofón, con dos succionadores me entretuve en estirar los pezones y huevos de Luisy, hasta que me suplicaba parar, dando fin con ello a esta sesión.




Como lo pasé bastante bien en este encuentro aún recompensé a la putita Luisy con unas pequeñas caricias por parte mía y de "Perra", pero eso si, sin permitirle correrse en ningún momento y dejándolo con un buen dolor de huevos.