FALLO DE MEMORIA - 3
Para entender y hacer un buen seguimiento
de lo que cuento en este reportaje es muy recomendable leerse la primera y
segunda parte que ya publiqué hace un tiempo. Terminando la última de ellas
conminando al cornudo a que me detallara con pelos y señales todo lo que él muy
cabrón había visto esa noche.
El cabestro de mi marido obedeció mi orden
de inmediato y dando la vuelta al vehículo terminó por aparcarlo donde yo le había
dicho, el lugar elegido era un sitio a media distancia aproximadamente entre el
apartamento y la zona roja, con luz muy escasa debido a la deficiencia de las
farolas, en su mayoría fundidas, y por lo tanto bastante adecuado para escuchar
todo aquello que el estúpido impotente debería contarme. Quizás podría haber
optado por ir al apartamento y escuchar allí su relato, pero posiblemente y debido
a la calentura que todavía tenía en todo mi cuerpo, tomé esa decisión de
enterarme de todo en plena calle, me daba más morbo.
Al
llegar le ordené parar el motor y con la extrema curiosidad por saberlo
todo, le interrogué ávida de respuestas para que comenzara a contarme, El
cornudo, con un cierto temblor en la voz que denotaba su estado nervioso e
inseguro, comenzó a hablar.
- Cu…cu…cuando el chico con
el que ha estado, estaba entre sus piernas chupándole su…
-Para inútil -le
interpelé-. Te he dicho que quiero saber todo desde que entraste en el club.
-Perdón, Ama. Pensé que
solo quería saber lo de los dos hombres. Al entrar en el club, busqué
rápidamente con mi mirada donde estaba usted ubicada. Enseguida la vi, ya que
su vestido blanco resaltaba dentro del local y las piernas de mi Dueña lucían
majestuosas ya que las mostraba casi en su totalidad. Me empecé a poner bastante
nervioso cuando vi como un chico joven se le acercó y se pusieron a hablar
intercambiando sonrisas y miradas, que no le negaré que me sobrecogían y
aceleraban el pulso descontroladamente, sobre todo al darme cuenta de que, en
ningún momento, se dignaba usted mirarme, ignorándome por completo. Eso
me hacía sentir muy mal, y todavía fue muchísimo peor cuando la vi levantarse y
seguida de ese chico se dirigían a la mesa donde yo estaba y como si yo no
existiera dejaba su vaso allí y se metían por la puerta del fondo.
-Y como viste a Dylan
porque has de saber que así se llama ese chico, - le dije
-No le puedo negar, Ama,
que lo vi muy atractivo y supe de inmediato que a usted le gustaba -Tienes buen
ojo cabrón, ya lo creo que me gustaba y mucho, igual estoy equivocada y no eres
tan imbécil como creo yo. Sigue contando.
-Me resultó muy doloroso verlos
entrar juntos en esa pequeña habitación y estuve dudando qué
hacer, ya que no sabía cuál sería su reacción si yo decidía traspasar aquella
puerta. Además, en aquel instante de confusión me alivió por un momento la idea de que
quizás solo había entrado para que el chico viera lo que había en aquel cuarto y
una vez visto decidieran salir de nuevo a la barra del club. Pero pasaron unos
diez minutos que se me antojaron diez horas y en los que me debatía
por decidir a asomarme y así aclarar todas las dudas que me corroían, aunque el
temor a la reacción de mi Ama me frenaba una y otra vez, pero en vista de que el
tiempo pasaba y no salía ninguno de los dos, a la par que mis nervios iban aumentando
descontroladamente, haciendo acopio de valor pensé que debía entrar por si
usted tuviera alguna necesidad de mis servicios. Cuando traspasé la puerta y
mis ojos se acostumbraron a la poca luz, me quedé impactado de verlos tan abrazados
y con las bocas muy pegadas, lo que me hizo temer de que aquello fueran besos
con lengua ya que los movimientos que ambos hacían, no daban pie a
pensar que solamente fueran unos piquitos castos lo que se estaban dando. Me
entraron unos celos terribles y parecía como si un chorro de ácido cayera por mi alma con
cada beso apasionado que se daban. Eso y el pensar en lo poco
que usted me valora como hombre ya que yo nunca obtengo el permiso de poder besarla y menos
con lengua, hizo que se me humedecieran los ojos de pura frustración e
impotencia. Mi lengua solo tiene permiso para acariciar sus pies y su ano
cuando usted me lo ha ordenado en un casi remoto pasado y en esos momentos yo
deseaba con todas mis fuerzas estar en el lugar de Dylan.
-La verdad es que cada día
estoy más convencida de que eres estúpido ¿Cómo puedes pensar que puedes tener
alguna importancia para mí como hombre, teniendo esa pollita enana que es
incapaz de ponerse durita, cuando la puedo comparar con ese bulto duro y
gordo que se frotaba contra mi pubis en aquellos intensos momentos? Eres tonto
hasta decir basta… ¡Sigue contando, cornudo!
Sus palabras me hicieron revivir todo el dolor y
toda la frustración que había vivido pocas horas antes y con un nudo en la
garganta proseguí mi relato.
-Sí, Señora. Me di
cuenta entonces de que usted me había visto y de que al percatarse de mi
presencia le dijo algo al chico cerca del oído, mientras me miraba burlonamente. Él
no se dio
cuenta de su mirada y como respuesta se encogió de hombros. No vi otra reacción
por parte de ninguno, así que pensé que tenía permiso para poder quedarme, por lo que de la manera más
discreta que pude me retiré hacía la pared contraria a donde
ustedes se hallaban, medio ocultándome en la zona de más penumbra y desde donde
podía observar como mi poca hombría era mancillada y despreciada una vez
más.
El joven llamado Dylan,
estaba de espaldas a mí y solamente podía ver como las manos de mi Ama
acariciaban su nuca atrayéndolo hacia su boca en un beso que me pareció eterno
y tan intenso
para ustedes como doloroso para mí. Poco después usted le cogió de
la mano y le invitó a tumbarse en la colchoneta del habitáculo, mientras me
hacía a mí un imperceptible gesto para que no me acercara.
Como siervo obediente que soy, obedecí su deseo y
me quedé en la penumbra, de espectador, sin poder evitar la desazón
que me entró cuando
se tumbaron los dos. Algo de alivio sentí al ver que lo hicieron
vestidos, pero
poco duró ese inocente
consuelo cuando pude ver como seguían besándose viciosamente y la
parte baja del vestido de mi Ama se levantaba dejando ver las braguitas blancas
que rápidamente fueron apropiadas por las manos grandes de ese chico,
estrujándolas y apoderándose de sus preciosas nalgas. No dejaba de pensar con qué
derecho ese hombre se tomaba la libertad de disponer así de mi esposa, aunque
tampoco dejaba de pensar lo poco hombre que soy de permitirlo sin tan siquiera
una protesta. Unos minutos después esas braguitas fueron retiradas y
mi Ama quedó totalmente expuesta a las caricias y tocamientos del chico acrecentando más mi
angustia y mi sufrimiento. No tardó Dylan en desnudarla, quedando sus pechos
libres y pudiendo ver desde mi rincón como los tenía totalmente duros, lo que
aumentaba mi zozobra, ya que el hecho de pensar que enseguida iban a ser
acariciados y lamidos por su amante me espoleaba a intentar impedirlo, pero por
otra parte sabía que algo así me acarrearía un severo castigo y como buen cobarde,
el miedo me mantuvo quieto en mi sitio como el cornudo que soy, que consiente y
calla.
Pude ver entonces lo que tanto me temía, como
él se situaba en el suelo, a los pies de la colchoneta y mientras sus manos se aferraban
y sobaban a sus maravillosas tetas, su boca y su lengua comenzaban a lamer su
coñito casi con desesperación durante un largo tiempo y que desde luego a mí se
me hizo eterno. Mi mente se debatía entre frenar semejante ofensa, por una parte, y
el miedo al castigo físico, por otra, ganando siempre, como bien sabe usted, el
miedo. Los gemidos que salían de la boca de mi Señora no hacían sino acentuar y
agravar mi sufrimiento y se me clavaban en el corazón de la manera
más dolorosa,
pues soy
consciente de que yo nunca, en toda nuestra vida matrimonial, había
sido capaz de ponerla así de caliente, ni lo podré intentar en el futuro ya que
usted me tiene vedado cualquier contacto sexual en su adorado cuerpo.
De pronto entró un hombre
de unos cincuenta años que al principio se puso a mirar lo que estaban haciendo,
sin percatarse de que yo estaba mirando semioculto por la oscuridad. Vi
como se frotaba la polla sobre el pantalón, medio asomándose donde usted y su
amante retozaban libidinosamente y pensé que se iba a pajear viendo la ardiente
escena. Al ponerse delante de ustedes me tapaba toda la visión con su cuerpo y por
ese motivo me moví un poco a un lado, pero sin darme cuenta pegué con el reloj
en uno de los laterales que eran de madera, emitiendo un pequeño sonido y eso
hizo que el hombre se diera cuenta de mi presencia. Se acercó y
me preguntó,
- ¿Los conoces a estos dos?
Sin saber casi que decir
ya que me pilló por sorpresa le dije,
-A él no lo conozco, pero
ella es mi esposa.
-Por unos instantes se
quedó sin palabras observándome y dándose cuenta de que yo rehuía su mirada
bajando la mirada al suelo. Con tono burlón y grosero me dijo,
-¡Joder, cabrón, pues te
la está poniendo buena! ¡Hay qué ver como gruñe la cabrona! ¿Se la va a
follar?
-Creo que no, porque antes
de entrar me ha dicho que solo tenía intención de morbosear un poco y nada más.
-Pues por cómo gime tu
mujer yo no estaría tan seguro. Por cierto, está muy rica tu zorra, me
estaba poniendo cachondo viendo como se retuerce la cabrona de ella ¿Y tú no te
la cascas viéndola?
-Le contesté que no me
apetecía, ya que me dio vergüenza confesarle que soy impotente y no se me pone
dura. Se echó a reír y me dijo que salía fuera pero que le guardara el puesto
ya que volvería enseguida.
Al escuchar todo lo que me estaba contando
el ciervo picha corta, no pude evitar quedarme perpleja y excitada de lo que estaba
escuchando de la boca de mi puto cornudo, pero inevitablemente y al mismo
tiempo me estaba volviendo a entrar un calorcito tremendo en el coño imaginando
lo morboso y humillante que habría sido la situación para él. Hábida de más
vicio le conminé a seguir con el relato.
- No me creo que yo no me
diera cuenta de que había entrado ese tipo que dices, me estás mintiendo hijo
de puta, pero eso que cuentas me está calentando, cornudo.
-No Ama, le juro que es
verdad lo que le estoy diciendo y todavía falta lo más fuerte que pasó después
y no puedo entender cómo no se dio cuenta de lo que estaba pasando a su
alrededor.
-Pues sigue contándome,
cabestro, que me estoy volviendo a poner chorreando, pero sal del coche, que me
vas a pajear mientras me dices con pelos y señales todo lo que me pude perder.


Salí del coche y pasé a su lado tal y como
ella me ordenó. Abrió la puerta y sacó la pierna derecha fuera para que su coño
quedara al alcance de mis dedos que, siguiendo sus indicaciones, comenzaron a
frotar los labios y el clítoris de mi Ama que estaba totalmente pringoso de
fluidos, pero enseguida vimos aparecer entre las sombras a alguna persona que
paseaba su mascota y al estar la puerta abierta mi Dueña pensó que era
demasiada exposición, ya que una pequeña luz del coche se encendía
intermitentemente, así que echó su asiento todo lo atrás que pudo y me ordenó
meterme dentro acurrucado entre sus piernas a escasos centímetros de su chocho,
en una posición demasiado incómoda para mí, ya que tengo la espalda bastante
fastidiada, en esa posición y con una voz que denotaba excitación me conminó a
seguir masturbándola y seguir narrándole lo que desde mi punto de vista yo
había visto y sentido. Aunque todo me había resultado muy vergonzante y
humillante el hecho de poder estar tocando su ardiente coño, me suponía el
mejor de los premios que mi Ama me pudiera dar, y proseguí.

- Al marcharse aquel
hombre, me tranquilicé algo porque su presencia y sus formas groseras de
dirigirse a mí me habían transmitido más malestar y más nerviosismo del que ya sentía,
pero esa tranquilidad no me duró demasiado ya que de pronto llegaron a mis
oídos unos gritos o gemidos fuertes que me parecieron de dolor y me asusté
hasta que comprendí que no eran de dolor sino del fuerte orgasmo que estaba sintiendo
mi Ama, a la que vi retorcerse de placer mientras se sobaba y amasaba las
tetas fuertemente.
Para entonces, las lágrimas me nublaban la vista y
no podía ver muy bien la escena, aunque comprobé que el chico, al
darse cuenta de que usted se había corrido, se subió a la colchoneta a su lado
y comenzó de nuevo a besarla y tocarla, mientras que usted buscaba su polla
sacándosela y pajeándolo durante un buen rato, hasta que viendo que le costaba
correrse, le dijo,
-¿Quieres follarme mejor?
-Claro que quiero, pero no
llevo preservativo
-Es igual necesito tu
pija, móntame a pelo que así sentiré más la penetración de tu polla
Quería cerrar los ojos y no ver aquello, era
demasiado fuerte y demasiado doloroso para mí, pero no pude hacerlo y comprobé
como el chico ni se lo pensó, se puso entre sus piernas y para mi
sorpresa se la clavó hasta los huevos, empezando a bombear dentro de su coño
como si no hubiera un mañana.
En ese momento volvió a entrar el hombre de
antes, que ahora venía acompañado de otro de una edad
parecida o un poco más mayor. Se acercaron a mí primero
y el que ya me había conocido antes le dijo a su amigo, “mira, este es el
cornudo de la guarra esa que se están follando”, me alargó la mano en señal de
saludo y yo le di la mía que me apretó de una manera fuerte y sin soltármela se
la llevó a sus partes diciéndome,
-¿Qué te parece? ¿le
gustará este rabo a la puta de tu mujer?
- Me soltó la mano y yo me
quedé desconcertado y profundamente humillado. Me
dejaron allí y ellos se acercaron a los pies de la colchoneta, vi
como se miraban y se ponían de acuerdo por gestos para coger cada uno una
pierna de mi Ama, sujetándolas elevadas y bastante abiertas, creo que para
facilitar la penetración de su amante. Yo estuve tentado de intervenir para que la soltasen,
pues no sabía si lo que hacían usted lo aprobaba, pero
me dio miedo la posible reacción de ellos y como usted no decía nada, seguí en mi oscuro rincón,
observando silencioso y quieto. Mientras Dylan no paraba
de darle grandes estocadas entre fuertes gemidos de ambos. Los dos tíos con la
mano que les quedaba libres se sacaron las pollas y empezaron a pajearse
refrotando sus
duros miembros por las piernas de mi Ama. Los dos tenían las pijas muy tiesas y
el que había entrado primero me llamó con gestos para que me acercara, negué
con la cabeza,
no estaba dispuesto a hacer nada que él me ordenara, no era nadie para darme
órdenes, pero él insistió de nuevo. Volví a negarme, pero ante su insistencia y
sus gestos amenazadores, recordé que en el pasado usted me había castigado
duramente por no obedecer a sus amantes y decidí acercarme tímidamente. en
cuanto estuve a su alcance me cogió la mano y me obligó a a menearle la polla
mientras él, con ambas manos, sobaba todo el muslo de mi Señora hasta donde el
cuerpo de
Dylan le permitía. Entonces escuché un gruñido y me
di cuenta de que el otro hombre que había entrado con él se había corrido y se
preparaba para salirse fuera. Yo seguía obedeciendo, entre confundido y
humillado, lo que aquella irrespetuosa persona me obligaba a hacer y
que con palmadas en el brazo y en el culo me apremiaba a hacerlo más rápido. La
situación era de lo más humillante para mí y estaba deseando que todo terminase,
de la forma que fuera pero que terminase ya, aunque nunca pensé que
lo hiciera de la manera que sucedió. Mientras yo no paraba de masturbar a aquel
ser grosero y desagradable, escuché que Dylan le decía a mi
Señora,
- Me voy a correr ¿dónde
quieres que lo haga?
- Córrete dentro de mí.
- ¿Pero seguro que no
puedes quedarte preñada?
- Tranquilo que yo hace ya
bastantes años que no puedo quedar embarazada y estoy deseando que me dejes la
vagina bien llena de tu leche.
-No tardó ni medio minuto
en comenzar a gruñir dando fuertes sacudidas contra el chocho de mi Ama,
dándome cuenta de que en cada arremetida que le daba, una descarga de semen tras
otra se iba depositando en el interior del útero de mi amada. Me
encontraba anonadado, como en estado de shock por lo que estaba presenciando y
sin terminar de creerme que usted hubiera permitido dejarse follar sin condón
por un total desconocido. Yo seguía sometido al dominio que aquel hombre ejercía
sobre mí, y seguía meneando su pija de manera mecánica hasta que casi al mismo
tiempo que el chico llenaba su vagina de lefa, sentí también como el pene que
yo meneaba se tensaba en mi mano y comenzaba a descargar borbotones de leche sobre
la blanca pierna de mi Ama y terminaba extendiéndola con el capullo por una
buena zona de la pantorrilla, quizás para limpiársela de una manera tosca y
grotesca, aprovechando la situación. Como siempre que uno de sus amantes se corre con
usted me entra la zozobra y la angustia de pensar que igual me ordena limpiarle
con mi lengua, como ya ha hecho en muchas ocasiones, y paralizado y con el
estómago en la garganta por ese pensamiento, pude ver como ese despreciable
hombre me miraba con un gesto de desprecio y con una sonrisa que era mitad de
satisfacción y mitad de burla. Me acarició la cabeza como hubiera
hecho un amo con un perro obediente y se marchó fuera del cuartito, mientras
usted y su amante se besaban cariñosamente.
En ese momento me vino como un flash de
algo que noté extraño al finalizar el encuentro y que no sabía muy bien como
encuadrarlo, pero con lo que el cerdo me iba contando me empezaba a cuadrar y a
pensar que todo había sucedido tal cual estaba escuchando. Mis ansias por saber
todo me hicieron exclamar,
-Ahora es cuando empiezo a
creer que todo que me estás contando es real porque también recuerdo que, al
terminar mi encuentro con Dylan, llevaba la pierna húmeda y pegajosa. ¡Sigue y
no pares de masturbarme cabrón que ya ves como me arde el chocho!.
Aunque yo estaba como en una nube por poder
estar tocando el chochito de mi amada esposa, no podía evitar el dolor
acuciante que lentamente se
cernía en mi maltrecha columna, pero sabía que tenía que aguantarme
y tratar de que se corriera mi Ama cuanto antes para terminar y poder
levantarme, en lugar de eso todavía se complicó más mi situación cuando ella me
cogió del pelo y tirando fuertemente de él me dijo,
-Cómemelo bien cabrón,
limpia todo lo que hay dentro y no pares hasta que me corra otra vez, que tú
tienes la culpa de que me haya vuelto a calentar. ¡Come cornudo hijo puta,
come!
Sin poder evitarlo
fui amorrado a la raja de mi Dueña y comencé a tragar la mezcla de fluidos que
de su coño salían, el olor a sexo inundaba el coche y las ventanas cerradas tal
y como ordenó para que no se escucharan sus gemidos desde fuera, creaban un
ambiente difícil de digerir para un marido tan corneado y sometido como yo lo
era desde que empezó esa degradante noche. Ella me sujetaba del pelo a veces y
otras de las orejas tirando de una manera tan fuerte y dolorosa que parecía que
pretendiera meter mi cabeza dentro de su coño; me dolía muchísimo la
espalda además de tener las piernas adormecidas y sobre todo me dolía extremadamente
la base de la lengua de tanto estirarla cuando ella me lo ordenaba,
“Más adentro cerdo, más
adentro, mueve más la lengua perro mamón, relame bien las paredes de mi vagina,
limpia hijo de la gran puta, demuestra que vales para algo asqueroso”, y mil
lindezas más que mi Ama escupía por su boca mientras arqueaba la pelvis
follándome boca y nariz, hasta que con un gruñido fuerte y bien sujeto de las
orejas se corrió en mi boca dejándome pringosa toda la cara e incluso parte del
cuello.
Mi Ama sé quedó como traspuesta, jadeando y
sujetándome del pelo fuertemente con mi boca y nariz contra su chocho durante
un buen rato aspirando por fuerza todo el aroma al sexo fuerte y vicioso que mi
Esposa y Ama había gozado esa noche. Al cabo de un rato y cuando su respiración
se iba normalizando, me dio un fuerte bofetón y me ordenó que la llevara al apartamento
para descansar.

Ese año y para mi
pesar ya no volví a encontrarme con Dylan y en las siguientes vacaciones pasó
lo que ya conté al principio. Por último, en las vacaciones del 2025, le avisé
de que estaba de nuevo en Vera, pero dio la casualidad de que por tema de
trabajo Dylan estaba en otra ciudad a bastantes kms. y no pudo darse el
encuentro. No sé si en las vacaciones de este año que van a comenzar muy
pronto, podremos volver a vernos y a tener un encuentro de un nivel sexual
incluso superior al que tuvimos. Si no es así y no puede ser, lo
que tengo bien claro es que pienso divertirme y mucho por Vera y su Zona Roja,
sea con él como Macho o con algún otro vicioso que encuentre por allí.
OBSERVACIONES INTERESANTES RESPECTO A LAS
FOTOS Y VÍDEO QUE ILUSTRAN EL REPORTAJE:
-
Las Fotos en las que estoy con el vestido
blanco transparente son del 2023, la noche en que conocí y fui bien follada por
Dylan.
-
Las que estoy desnudita mostrando el nuevo
tatuaje que me he hecho en el trasero son de hace menos de un mes.
-
Las que estoy con mi amante Redmis humillando
fuertemente al puto cerdo cornudo que tengo por marido, también son de hace unas
dos semanas en el encuentro vicioso que mantuvimos en el pub swinger PK2, de
Zaragoza (Mi club favorito).
-
Por último, está el vídeo, grabado en las vacaciones
del 2024, en el que Dylan después de un buen calentamiento me bañó las tetas
con la abundante y caliente lechada que expulsó de sus testículos, regalándome
ese excitante y vicioso momento.
-
Y ya para finalizar, os informo de que en
pocos días voy a comenzar mi periodo vacacional, haciendo un recorrido con
paradas en Valencia, Vera, Málaga y Aranjuez. Os comunico esto, porque a lo largo
del año recibo muchas propuestas calientes y pienso que quizás pudiera ser un
buen momento para poder conocerme y quien sabe que más...
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