viernes, 19 de junio de 2026

FALLO DE MEMORIA - 3

 


    Para entender y hacer un buen seguimiento de lo que cuento en este reportaje es muy recomendable leerse la primera y segunda parte que ya publiqué hace un tiempo. Terminando la última de ellas conminando al cornudo a que me detallara con pelos y señales todo lo que él muy cabrón había visto esa noche.

 



     El cabestro de mi marido obedeció mi orden de inmediato y dando la vuelta al vehículo terminó por aparcarlo donde yo le había dicho, el lugar elegido era un sitio a media distancia aproximadamente entre el apartamento y la zona roja, con luz muy escasa debido a la deficiencia de las farolas, en su mayoría fundidas, y por lo tanto bastante adecuado para escuchar todo aquello que el estúpido impotente debería contarme. Quizás podría haber optado por ir al apartamento y escuchar allí su relato, pero posiblemente y debido a la calentura que todavía tenía en todo mi cuerpo, tomé esa decisión de enterarme de todo en plena calle, me daba más morbo.

 


     Al llegar le ordené parar el motor y con la extrema curiosidad por saberlo todo, le interrogué ávida de respuestas para que comenzara a contarme, El cornudo, con un cierto temblor en la voz que denotaba su estado nervioso e inseguro, comenzó a hablar.

- Cu…cu…cuando el chico con el que ha estado, estaba entre sus piernas chupándole su…

-Para inútil -le interpelé-. Te he dicho que quiero saber todo desde que entraste en el club.

-Perdón, Ama. Pensé que solo quería saber lo de los dos hombres. Al entrar en el club, busqué rápidamente con mi mirada donde estaba usted ubicada. Enseguida la vi, ya que su vestido blanco resaltaba dentro del local y las piernas de mi Dueña lucían majestuosas ya que las mostraba casi en su totalidad. Me empecé a poner bastante nervioso cuando vi como un chico joven se le acercó y se pusieron a hablar intercambiando sonrisas y miradas, que no le negaré que me sobrecogían y aceleraban el pulso descontroladamente, sobre todo al darme cuenta de que, en ningún momento, se dignaba usted mirarme, ignorándome por completo. Eso me hacía sentir muy mal, y todavía fue muchísimo peor cuando la vi levantarse y seguida de ese chico se dirigían a la mesa donde yo estaba y como si yo no existiera dejaba su vaso allí y se metían por la puerta del fondo.

-Y como viste a Dylan porque has de saber que así se llama ese chico, - le dije

-No le puedo negar, Ama, que lo vi muy atractivo y supe de inmediato que a usted le gustaba -Tienes buen ojo cabrón, ya lo creo que me gustaba y mucho, igual estoy equivocada y no eres tan imbécil como creo yo. Sigue contando. 



 

-Me resultó muy doloroso verlos entrar juntos en esa pequeña habitación y estuve dudando qué hacer, ya que no sabía cuál sería su reacción si yo decidía traspasar aquella puerta. Además, en aquel instante de confusión me alivió por un momento la idea de que quizás solo había entrado para que el chico viera lo que había en aquel cuarto y una vez visto decidieran salir de nuevo a la barra del club. Pero pasaron unos diez minutos que se me antojaron diez horas y en los que me debatía por decidir a asomarme y así aclarar todas las dudas que me corroían, aunque el temor a la reacción de mi Ama me frenaba una y otra vez, pero en vista de que el tiempo pasaba y no salía ninguno de los dos, a la par que mis nervios iban aumentando descontroladamente, haciendo acopio de valor pensé que debía entrar por si usted tuviera alguna necesidad de mis servicios. Cuando traspasé la puerta y mis ojos se acostumbraron a la poca luz, me quedé impactado de verlos tan abrazados y con las bocas muy pegadas, lo que me hizo temer de que aquello fueran besos con lengua ya que los movimientos que ambos hacían, no daban pie a pensar que solamente fueran unos piquitos castos lo que se estaban dando. Me entraron unos celos terribles y parecía como si un chorro de ácido cayera por mi alma con cada beso apasionado que se daban. Eso y el pensar en lo poco que usted me valora como hombre ya que yo nunca obtengo el permiso de poder besarla y menos con lengua, hizo que se me humedecieran los ojos de pura frustración e impotencia. Mi lengua solo tiene permiso para acariciar sus pies y su ano cuando usted me lo ha ordenado en un casi remoto pasado y en esos momentos yo deseaba con todas mis fuerzas estar en el lugar de Dylan.

-La verdad es que cada día estoy más convencida de que eres estúpido ¿Cómo puedes pensar que puedes tener alguna importancia para mí como hombre, teniendo esa pollita enana que es incapaz de ponerse durita, cuando la puedo comparar con ese bulto duro y gordo que se frotaba contra mi pubis en aquellos intensos momentos? Eres tonto hasta decir basta… ¡Sigue contando, cornudo!

 

 



Sus palabras me hicieron revivir todo el dolor y toda la frustración que había vivido pocas horas antes y con un nudo en la garganta proseguí mi relato.

-Sí, Señora. Me di cuenta entonces de que usted me había visto y de que al percatarse de mi presencia le dijo algo al chico cerca del oído, mientras me miraba burlonamente. Él no se dio cuenta de su mirada y como respuesta se encogió de hombros. No vi otra reacción por parte de ninguno, así que pensé que tenía permiso para poder quedarme, por lo que de la manera más discreta que pude me retiré hacía la pared contraria a donde ustedes se hallaban, medio ocultándome en la zona de más penumbra y desde donde podía observar como mi poca hombría era mancillada y despreciada una vez más.



 

El joven llamado Dylan, estaba de espaldas a mí y solamente podía ver como las manos de mi Ama acariciaban su nuca atrayéndolo hacia su boca en un beso que me pareció eterno y tan intenso para ustedes como doloroso para mí. Poco después usted le cogió de la mano y le invitó a tumbarse en la colchoneta del habitáculo, mientras me hacía a mí un imperceptible gesto para que no me acercara.

Como siervo obediente que soy, obedecí su deseo y me quedé en la penumbra, de espectador, sin poder evitar la desazón que me entró cuando se tumbaron los dos. Algo de alivio sentí al ver que lo hicieron vestidos, pero poco duró ese inocente consuelo cuando pude ver como seguían besándose viciosamente y la parte baja del vestido de mi Ama se levantaba dejando ver las braguitas blancas que rápidamente fueron apropiadas por las manos grandes de ese chico, estrujándolas y apoderándose de sus preciosas nalgas. No dejaba de pensar con qué derecho ese hombre se tomaba la libertad de disponer así de mi esposa, aunque tampoco dejaba de pensar lo poco hombre que soy de permitirlo sin tan siquiera una protesta. Unos minutos después esas braguitas fueron retiradas y mi Ama quedó totalmente expuesta a las caricias y tocamientos del chico acrecentando más mi angustia y mi sufrimiento. No tardó Dylan en desnudarla, quedando sus pechos libres y pudiendo ver desde mi rincón como los tenía totalmente duros, lo que aumentaba mi zozobra, ya que el hecho de pensar que enseguida iban a ser acariciados y lamidos por su amante me espoleaba a intentar impedirlo, pero por otra parte sabía que algo así me acarrearía un severo castigo y como buen cobarde, el miedo me mantuvo quieto en mi sitio como el cornudo que soy, que consiente y calla. 



 

Pude ver entonces lo que tanto me temía, como él se situaba en el suelo, a los pies de la colchoneta y mientras sus manos se aferraban y sobaban a sus maravillosas tetas, su boca y su lengua comenzaban a lamer su coñito casi con desesperación durante un largo tiempo y que desde luego a mí se me hizo eterno. Mi mente se debatía entre frenar semejante ofensa, por una parte, y el miedo al castigo físico, por otra, ganando siempre, como bien sabe usted, el miedo. Los gemidos que salían de la boca de mi Señora no hacían sino acentuar y agravar mi sufrimiento y se me clavaban en el corazón de la manera más dolorosa, pues soy consciente de que yo nunca, en toda nuestra vida matrimonial, había sido capaz de ponerla así de caliente, ni lo podré intentar en el futuro ya que usted me tiene vedado cualquier contacto sexual en su adorado cuerpo.



 

De pronto entró un hombre de unos cincuenta años que al principio se puso a mirar lo que estaban haciendo, sin percatarse de que yo estaba mirando semioculto por la oscuridad. Vi como se frotaba la polla sobre el pantalón, medio asomándose donde usted y su amante retozaban libidinosamente y pensé que se iba a pajear viendo la ardiente escena. Al ponerse delante de ustedes me tapaba toda la visión con su cuerpo y por ese motivo me moví un poco a un lado, pero sin darme cuenta pegué con el reloj en uno de los laterales que eran de madera, emitiendo un pequeño sonido y eso hizo que el hombre se diera cuenta de mi presencia. Se acercó y me preguntó,

- ¿Los conoces a estos dos?

Sin saber casi que decir ya que me pilló por sorpresa le dije,

-A él no lo conozco, pero ella es mi esposa.

-Por unos instantes se quedó sin palabras observándome y dándose cuenta de que yo rehuía su mirada bajando la mirada al suelo. Con tono burlón y grosero me dijo,

-¡Joder, cabrón, pues te la está poniendo buena! ¡Hay qué ver como gruñe la cabrona! ¿Se la va a follar?

-Creo que no, porque antes de entrar me ha dicho que solo tenía intención de morbosear un poco y nada más.

-Pues por cómo gime tu mujer yo no estaría tan seguro. Por cierto, está muy rica tu zorra, me estaba poniendo cachondo viendo como se retuerce la cabrona de ella ¿Y tú no te la cascas viéndola?

-Le contesté que no me apetecía, ya que me dio vergüenza confesarle que soy impotente y no se me pone dura. Se echó a reír y me dijo que salía fuera pero que le guardara el puesto ya que volvería enseguida.

 


    Al escuchar todo lo que me estaba contando el ciervo picha corta, no pude evitar quedarme perpleja y excitada de lo que estaba escuchando de la boca de mi puto cornudo, pero inevitablemente y al mismo tiempo me estaba volviendo a entrar un calorcito tremendo en el coño imaginando lo morboso y humillante que habría sido la situación para él. Hábida de más vicio le conminé a seguir con el relato.

 



- No me creo que yo no me diera cuenta de que había entrado ese tipo que dices, me estás mintiendo hijo de puta, pero eso que cuentas me está calentando, cornudo.

-No Ama, le juro que es verdad lo que le estoy diciendo y todavía falta lo más fuerte que pasó después y no puedo entender cómo no se dio cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor.

-Pues sigue contándome, cabestro, que me estoy volviendo a poner chorreando, pero sal del coche, que me vas a pajear mientras me dices con pelos y señales todo lo que me pude perder.



 

    Salí del coche y pasé a su lado tal y como ella me ordenó. Abrió la puerta y sacó la pierna derecha fuera para que su coño quedara al alcance de mis dedos que, siguiendo sus indicaciones, comenzaron a frotar los labios y el clítoris de mi Ama que estaba totalmente pringoso de fluidos, pero enseguida vimos aparecer entre las sombras a alguna persona que paseaba su mascota y al estar la puerta abierta mi Dueña pensó que era demasiada exposición, ya que una pequeña luz del coche se encendía intermitentemente, así que echó su asiento todo lo atrás que pudo y me ordenó meterme dentro acurrucado entre sus piernas a escasos centímetros de su chocho, en una posición demasiado incómoda para mí, ya que tengo la espalda bastante fastidiada, en esa posición y con una voz que denotaba excitación me conminó a seguir masturbándola y seguir narrándole lo que desde mi punto de vista yo había visto y sentido. Aunque todo me había resultado muy vergonzante y humillante el hecho de poder estar tocando su ardiente coño, me suponía el mejor de los premios que mi Ama me pudiera dar, y proseguí.

 


- Al marcharse aquel hombre, me tranquilicé algo porque su presencia y sus formas groseras de dirigirse a mí me habían transmitido más malestar y más nerviosismo del que ya sentía, pero esa tranquilidad no me duró demasiado ya que de pronto llegaron a mis oídos unos gritos o gemidos fuertes que me parecieron de dolor y me asusté hasta que comprendí que no eran de dolor sino del fuerte orgasmo que estaba sintiendo mi Ama, a la que vi retorcerse de placer mientras se sobaba y amasaba las tetas fuertemente.

 

Para entonces, las lágrimas me nublaban la vista y no podía ver muy bien la escena, aunque comprobé que el chico, al darse cuenta de que usted se había corrido, se subió a la colchoneta a su lado y comenzó de nuevo a besarla y tocarla, mientras que usted buscaba su polla sacándosela y pajeándolo durante un buen rato, hasta que viendo que le costaba correrse, le dijo,

-¿Quieres follarme mejor?

-Claro que quiero, pero no llevo preservativo

-Es igual necesito tu pija, móntame a pelo que así sentiré más la penetración de tu polla

Quería cerrar los ojos y no ver aquello, era demasiado fuerte y demasiado doloroso para mí, pero no pude hacerlo y comprobé como el chico ni se lo pensó, se puso entre sus piernas y para mi sorpresa se la clavó hasta los huevos, empezando a bombear dentro de su coño como si no hubiera un mañana.

En ese momento volvió a entrar el hombre de antes, que ahora venía acompañado de otro de una edad parecida o un poco más mayor. Se acercaron a mí primero y el que ya me había conocido antes le dijo a su amigo, “mira, este es el cornudo de la guarra esa que se están follando”, me alargó la mano en señal de saludo y yo le di la mía que me apretó de una manera fuerte y sin soltármela se la llevó a sus partes diciéndome,

-¿Qué te parece? ¿le gustará este rabo a la puta de tu mujer?

- Me soltó la mano y yo me quedé desconcertado y profundamente humillado. Me dejaron allí y ellos se acercaron a los pies de la colchoneta, vi como se miraban y se ponían de acuerdo por gestos para coger cada uno una pierna de mi Ama, sujetándolas elevadas y bastante abiertas, creo que para facilitar la penetración de su amante. Yo estuve tentado de intervenir para que la soltasen, pues no sabía si lo que hacían usted lo aprobaba, pero me dio miedo la posible reacción de ellos y como usted no decía nada, seguí en mi oscuro rincón, observando silencioso y quieto. Mientras Dylan no paraba de darle grandes estocadas entre fuertes gemidos de ambos. Los dos tíos con la mano que les quedaba libres se sacaron las pollas y empezaron a pajearse refrotando sus duros miembros por las piernas de mi Ama. Los dos tenían las pijas muy tiesas y el que había entrado primero me llamó con gestos para que me acercara, negué con la cabeza, no estaba dispuesto a hacer nada que él me ordenara, no era nadie para darme órdenes, pero él insistió de nuevo. Volví a negarme, pero ante su insistencia y sus gestos amenazadores, recordé que en el pasado usted me había castigado duramente por no obedecer a sus amantes y decidí acercarme tímidamente. en cuanto estuve a su alcance me cogió la mano y me obligó a a menearle la polla mientras él, con ambas manos, sobaba todo el muslo de mi Señora hasta donde el cuerpo de Dylan le permitía. Entonces escuché un gruñido y me di cuenta de que el otro hombre que había entrado con él se había corrido y se preparaba para salirse fuera. Yo seguía obedeciendo, entre confundido y humillado, lo que aquella irrespetuosa persona me obligaba a hacer y que con palmadas en el brazo y en el culo me apremiaba a hacerlo más rápido. La situación era de lo más humillante para mí y estaba deseando que todo terminase, de la forma que fuera pero que terminase ya, aunque nunca pensé que lo hiciera de la manera que sucedió. Mientras yo no paraba de masturbar a aquel ser grosero y desagradable, escuché que Dylan le decía a mi Señora,

- Me voy a correr ¿dónde quieres que lo haga?

- Córrete dentro de mí.

- ¿Pero seguro que no puedes quedarte preñada?

- Tranquilo que yo hace ya bastantes años que no puedo quedar embarazada y estoy deseando que me dejes la vagina bien llena de tu leche.

-No tardó ni medio minuto en comenzar a gruñir dando fuertes sacudidas contra el chocho de mi Ama, dándome cuenta de que en cada arremetida que le daba, una descarga de semen tras otra se iba depositando en el interior del útero de mi amada. Me encontraba anonadado, como en estado de shock por lo que estaba presenciando y sin terminar de creerme que usted hubiera permitido dejarse follar sin condón por un total desconocido. Yo seguía sometido al dominio que aquel hombre ejercía sobre mí, y seguía meneando su pija de manera mecánica hasta que casi al mismo tiempo que el chico llenaba su vagina de lefa, sentí también como el pene que yo meneaba se tensaba en mi mano y comenzaba a descargar borbotones de leche sobre la blanca pierna de mi Ama y terminaba extendiéndola con el capullo por una buena zona de la pantorrilla, quizás para limpiársela de una manera tosca y grotesca, aprovechando la situación. Como siempre que uno de sus amantes se corre con usted me entra la zozobra y la angustia de pensar que igual me ordena limpiarle con mi lengua, como ya ha hecho en muchas ocasiones, y paralizado y con el estómago en la garganta por ese pensamiento, pude ver como ese despreciable hombre me miraba con un gesto de desprecio y con una sonrisa que era mitad de satisfacción y mitad de burla. Me acarició la cabeza como hubiera hecho un amo con un perro obediente y se marchó fuera del cuartito, mientras usted y su amante se besaban cariñosamente.

 

  

    En ese momento me vino como un flash de algo que noté extraño al finalizar el encuentro y que no sabía muy bien como encuadrarlo, pero con lo que el cerdo me iba contando me empezaba a cuadrar y a pensar que todo había sucedido tal cual estaba escuchando. Mis ansias por saber todo me hicieron exclamar,

 

 


-Ahora es cuando empiezo a creer que todo que me estás contando es real porque también recuerdo que, al terminar mi encuentro con Dylan, llevaba la pierna húmeda y pegajosa. ¡Sigue y no pares de masturbarme cabrón que ya ves como me arde el chocho!.

 


    Aunque yo estaba como en una nube por poder estar tocando el chochito de mi amada esposa, no podía evitar el dolor acuciante que lentamente se cernía en mi maltrecha columna, pero sabía que tenía que aguantarme y tratar de que se corriera mi Ama cuanto antes para terminar y poder levantarme, en lugar de eso todavía se complicó más mi situación cuando ella me cogió del pelo y tirando fuertemente de él me dijo,

-Cómemelo bien cabrón, limpia todo lo que hay dentro y no pares hasta que me corra otra vez, que tú tienes la culpa de que me haya vuelto a calentar. ¡Come cornudo hijo puta, come!

    Sin poder evitarlo fui amorrado a la raja de mi Dueña y comencé a tragar la mezcla de fluidos que de su coño salían, el olor a sexo inundaba el coche y las ventanas cerradas tal y como ordenó para que no se escucharan sus gemidos desde fuera, creaban un ambiente difícil de digerir para un marido tan corneado y sometido como yo lo era desde que empezó esa degradante noche. Ella me sujetaba del pelo a veces y otras de las orejas tirando de una manera tan fuerte y dolorosa que parecía que pretendiera meter mi cabeza dentro de su coño; me dolía muchísimo la espalda además de tener las piernas adormecidas y sobre todo me dolía extremadamente la base de la lengua de tanto estirarla cuando ella me lo ordenaba,

“Más adentro cerdo, más adentro, mueve más la lengua perro mamón, relame bien las paredes de mi vagina, limpia hijo de la gran puta, demuestra que vales para algo asqueroso”, y mil lindezas más que mi Ama escupía por su boca mientras arqueaba la pelvis follándome boca y nariz, hasta que con un gruñido fuerte y bien sujeto de las orejas se corrió en mi boca dejándome pringosa toda la cara e incluso parte del cuello.

 

    Mi Ama sé quedó como traspuesta, jadeando y sujetándome del pelo fuertemente con mi boca y nariz contra su chocho durante un buen rato aspirando por fuerza todo el aroma al sexo fuerte y vicioso que mi Esposa y Ama había gozado esa noche. Al cabo de un rato y cuando su respiración se iba normalizando, me dio un fuerte bofetón y me ordenó que la llevara al apartamento para descansar.

 


     Ese año y para mi pesar ya no volví a encontrarme con Dylan y en las siguientes vacaciones pasó lo que ya conté al principio. Por último, en las vacaciones del 2025, le avisé de que estaba de nuevo en Vera, pero dio la casualidad de que por tema de trabajo Dylan estaba en otra ciudad a bastantes kms. y no pudo darse el encuentro. No sé si en las vacaciones de este año que van a comenzar muy pronto, podremos volver a vernos y a tener un encuentro de un nivel sexual incluso superior al que tuvimos. Si no es así y no puede ser, lo que tengo bien claro es que pienso divertirme y mucho por Vera y su Zona Roja, sea con él como Macho o con algún otro vicioso que encuentre por allí.



 

 

    OBSERVACIONES INTERESANTES RESPECTO A LAS FOTOS Y VÍDEO QUE ILUSTRAN EL REPORTAJE:

-         Las Fotos en las que estoy con el vestido blanco transparente son del 2023, la noche en que conocí y fui bien follada por Dylan.

-         Las que estoy desnudita mostrando el nuevo tatuaje que me he hecho en el trasero son de hace menos de un mes.

-         Las que estoy con mi amante Redmis humillando fuertemente al puto cerdo cornudo que tengo por marido, también son de hace unas dos semanas en el encuentro vicioso que mantuvimos en el pub swinger PK2, de Zaragoza (Mi club favorito).

-         Por último, está el vídeo, grabado en las vacaciones del 2024, en el que Dylan después de un buen calentamiento me bañó las tetas con la abundante y caliente lechada que expulsó de sus testículos, regalándome ese excitante y vicioso momento.

-         Y ya para finalizar, os informo de que en pocos días voy a comenzar mi periodo vacacional, haciendo un recorrido con paradas en Valencia, Vera, Málaga y Aranjuez. Os comunico esto, porque a lo largo del año recibo muchas propuestas calientes y pienso que quizás pudiera ser un buen momento para poder conocerme y quien sabe que más...


 

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