sábado, 8 de julio de 2017

Proceso del cambio - 6.ª parte



Después de apremiarnos para que nos asomáramos a ver más de cerca aquel trío, Jorge me empujó hacia adelante situándome en primer plano, para que no perdiera detalle, dentro estaban la pareja y el chico de la barra, estaban los tres desnudos ella era un poco gordita, la tenían en medio de los dos hombres, le estaban chupando las tetas mientras uno la follaba con fuertes embestidas. A mi me resultaba incómodo estar allí de mirón e hice un amago de marcharme (no me encontraba a gusto, nunca había visto nada igual) pero Jorge me sujetó y dijo susurrando en mi oído pero con voz autoritaria,


- Mira y aprende, que te vendrá bien, mira como gime la zorra, ¿Ves que polla le están clavando? mira como disfruta fíjate como lleva el chocho de mojado, seguro que tu nunca has puesto a Dana así de caliente.



Mientras me decía eso, yo notaba que había movimiento detrás mío, los sentía a ellos dos respirando fuerte, escuché que Jorge le decía a mi esposa.



- Toca a tu maridito y caliéntalo, yo sé que sabes como lo tienes que hacer, hazle perder la cabeza.






Entonces noté las manos de mi mujer cogiéndome tímidamente por detrás, me desabrochó la camisa y empezó a sobarme los pezones, cosa que ella sabe me excita mucho y al mismo tiempo se pegaba a mi trasero dándome empujones, no sé muy bien, si los daba ella o era su amigo quien lo hacía, poco a poco empezó a bajar su manita y comenzó a sobarme el pene por encima del pantalón.




Mientras los de dentro nos miraban de vez en cuando, pero seguían a lo suyo, follando a la gordita una vez uno y otras veces otro, ella gemía sin parar y berreaba como una cerdita. Mi esposa cada vez me apretaba los pezones más fuerte y los estiraba tanto que ya me hacía daño, volví la cabeza para decirle que tuviera un poco de cuidado y casi me caigo de lo que vi, me encontré a la madre de mi hija, con las tetas fuera, los ojos cerrados y la boca abierta, boqueando como si le faltara el aire, la mano de Jorge estaba metida por debajo de su falda y se notaba como la estaba moviendo, hice mención de escapar de allí, pero él con un gesto de silencio con el dedo en la boca, me obligó a pararme al mismo tiempo que me indicaba con suficiencia a que lo siguiera, desde detrás a pasos cortos se fue llevando a mi esposa adentro del cuarto del espejo, Dana yo creo que ni se daba cuenta de lo que pasaba, los mordiscos que le daba por la nuca y la mano acariciando debajo de la falda, la tenían traspuesta, vi a mi amor, como si fuera una muñeca en manos de un pervertido sexual, parecía como si no tuviera voluntad propia se dejó llevar y yo los seguí de mala gana, Jorge empezó a besarle la boca mientras le sobaba los pezones dándole pequeños pellizquitos a los que Dana correspondía con sordos gemidos, me fijé en aquellos pitones y los llevaba totalmente de punta, alrededor del pezón en toda la zona de la aureola se podían ver pequeños abultamientos, producto de la extrema excitación que le estaba proporcionando, yo estaba rojo de celos y de vergüenza, pero sin atreverme a hacer nada para detener aquella escena. Jorge me causaba temor, lo reconozco, luego le quitó la camiseta y me la tiró a mi para que la guardara, entonces con voz ronca me ordenó,



- Desnúdate y tócate la pollita mientras miras lo que hago con tu mujer, observa como pasa a ser mía.






Ella estaba como en otro mundo, Jorge entonces le cogió la mano y se la llevó a la polla, entonces pude comprobar que era bastante más grande que la mía, su mano casi no abarcaba aquel grueso tronco surcado de recias venas, vi como la sujetaba y acariciaba, me pareció percibir que le gustaba sobar la gorda cabeza reluciente de líquido preseminal, sus deditos se ponían brillantes de esa babilla, que salía abundante por la punta de aquel mástil erecto.

Mientras él, le metía la lengua en la boca y se la sacaba de vez en cuando, como provocándola, en ese momento ella la buscaba como desesperada, parecía un bebé buscando su chupete, otras veces la mordía por el cuello, (cosa que la vuelve loca), estaba muy excitada, no parecía mi mujer, nunca la había visto así, él no la dejaba respirar tocándola en un punto, en otro y en otro, lamiéndola, recorriendo su cuerpo por todos los rincones, en eso se dirigió a mi con voz cargada de lujuria,



- Quítale la falda cornudo, desnúdala para mi, pero la braguita y los zapatos déjaselos me gustan las putas con tacones y la braga seré yo quien se la quite cuando me apetezca, date prisa y observa como está chorreando, que poco le sabes dar a tu mujercita capullo.






Obedecí como un autómata, todo aquello me superaba y no sabía como tenía que reaccionar, le quité la faldita con vergüenza de descubrir su cuerpo ante otro hombre y vi la enorme mancha que llevaba en la delicada prenda interior, a indicación de Jorge, continué tocándome el pene, que sin saber muy bien el porqué y ante una situación tan humillante para mi, lo tenía excesivamente tieso. Seguidamente la llevó al camastro y la tumbó, al mismo tiempo me ordenó,



- Desnúdame totalmente y deja bien colocada mi ropa hazlo rápido que no quiero dejar de sobar este cuerpecito tan suave que no te mereces.






Lógicamente atemorizado y como pinchado por un resorte obedecí; después me tocó contemplar como se tumbó al lado de ella, y le mordía los labios mientras alternaba tocamientos en las tetas y en el coño por encima de la braga, mi esposa jadeaba totalmente en celo, movía la pelvis de manera descontrolada y rítmica mientras en su mano la polla de Jorge subía y bajaba, llegó un momento en que él mirándome a mi a los ojos, le apartó la braga a un lado mientras que por detrás se la incrustaba en el culo tirando de la prenda, quedando como si fuera un tanga, ella lanzó un gemido cuando la sintió bien adentro de la raja posterior, empezó a mover los dedos en la vagina de mi mujer girándolos y con el pulgar masajeándole el clítoris, de vez en cuando los sacaba y los metía en la boca de ella, que los chupaba con gula, -me pareció-, una de las veces, los sacó totalmente mojados y dirigiéndose a mi me dijo,



- Acércate y lámelos, mira como saben los jugos de una auténtica hembra en celo.



Me cogió del pelo y metió los dedos en mi boca de muy mala manera, me los introdujo tan adentro que me daban arcadas, aunque por otra parte el sabor de mi esposa era bueno, de pronto, sin previo aviso, me enganchó la lengua haciendo pinza con ellos y entonces burlonamente me preguntó,



- ¿Quieres que continúe con esto? ¿Quieres que me folle a esta zorra? si no quieres dime, ¡No quiero! y pararé de hacerlo.



Intenté contestar, aunque ya no sabía muy bien lo que quería en ese momento, pero solo me salía un,

"ggnngnn qqqur ggngngg"



No podía decir nada por la fuerza con que me tenía pillada la lengua, me la forzó tanto que incluso estaba fuera de mi boca, con los ojos llorosos de impotencia, braceaba, pero sabía que no podía hacer nada, tenía miedo a su reacción y a que me pudiera pegar.

Dana no se enteraba de lo que me estaba haciendo, porque su cabeza estaba hacia atrás y tenía los ojos cerrados. A continuación atrajo a mi mujer hacia la orilla del camastro, la dejó con las piernas colgando y le arrancó la braga de golpe se puso entre las piernas con la polla muy cerca del coño de ella, me dijo con cara de vicio,



- Acércate y mira bien, no te pierdas detalle, observa y huele como cambia tu estatus social, a partir de ahora vas a ser lo que te voy a ir diciendo, mientras no pares de tocarte, la pollita.






Acercó la pija (comparada con la mía era enorme) a la entrada del coñito de Dana, empezó a pasarla rozando y recorriendo la sonrosada rajita de arriba abajo, varias veces, mi esposa movía la pelvis buscándola, de pronto vi como la gorda cabeza violácea, iba desapareciendo dentro de la vagina de mi esposa..... poco a poco..... hasta que la engulló entera, cerrándose los labios del coño sobre el duro tronco, en ese momento me miró con burla y desprecio diciéndome,



- Ya eres COR......



Metía y sacaba aquella gorda ciruela con parsimonia y lentitud, tenía a Dana sujeta por los pezones tirando un poquito de ellos, ella boqueaba, parecía desesperada, de pronto Jorge empujó y metió un trozo más de aquella barra de carne,



- Ya te puedes considerar CORNU.....



Siguió jugando un buen rato, como recreándose en desesperar a Dana y burlándose al mismo tiempo de mi, me miró a los ojos con suficiencia y entonces dio un fuerte golpe de riñones y la metió hasta dentro, hasta que sus cojones hicieron tope a la entrada del coño, mi amor soltó un grito fuerte mientras sus manos se agarraban con fuerza a la sabana que cubría el camastro.



- Este es tu título, CORNUDO para siempre, esto ya no lo puedes cambiar en toda tu puta vida, estas imágenes quedarán en tu cabeza hasta el día que te mueras y cuando tu vida pase ante tus ojos, esta es la imagen que verás con más nitidez, entonces sabrás que te vas de este mundo siendo un auténtico y gran cornudo.



Siguió follándola con fuerza, mientras mi mujer se corría mojando las sábanas y gritando, tanto, que le dio un almohadón para que lo mordiera y se calmara, yo seguía meneándomela, mientras Jorge me decía,



- Sigue así mono pajero machácatela, mientras yo la tengo metida en el caliente y húmedo coño de tu esposa.........., que bueno sabe cornudo......, la voy a llenar de mi leche a ver si le hago un cachorrillo a esta perra, para que tengas hijos con buenos genes,






Yo no pude más y con tanta humillación, inexplicablemente me corrí entre espasmos, cuando lo hice quedé exhausto y tirado en el suelo, Jorge me vio y me ordenó recoger la braga del suelo y ponerme en un rincón, de rodillas, sujetándola con la frente contra la pared y las manos a la espalda, el olor de excitación que desprendía la fina prenda, llegaba con fuerza a mi nariz, escuché entonces como le decía a Dana



- La función para el cornudo ya se ha terminado, míralo que inútil, me sorprende como obedece, tienes una joya, púlela te merecerá la pena, todo el tiempo que inviertas en su aprendizaje lo recuperarás con creces.



Él seguía y seguía jodiéndola sin descanso, mientras yo escuchaba el chof, chof, chof, de su polla y huevos chocando contra el coñito de mi esposa, sin poder verlos y sintiéndome ridículo por como estaba siendo dominado, adivinaba las embestidas que la estaba proporcionando, por los suspiros y gemidos de ambos, escuchaba con celos como le decía,



- Me gustan tus pechos, he tenido a mi disposición pocas putas con unas tetas como las tuyas, de tu edad te aseguro que ninguna, que piel más fina tienes, es como de niña, eres un regalo para los sentidos y una auténtica hembra caliente, pocas veces he jodido a zorras de tu categoría, me voy a correr dentro de ti, quiero marcarte con mi leche, dime que lo quieres así, dentro de tu vagina de puta casada.



Me sorprendió y me causó dolor escucharla decir,



- Siiiii, lléname con tu semen de hombre, méteme toda la leche dentro, quiero llevarla y sentir su olor durante todo el tiempo que pueda, me pondré las bragas para tenerla ahí en mi coño el máximo tiempo, aaaaggghhhhh.



Oí como se corría y terminaban entre jadeos y espasmos, pasado un buen rato en el que los escuchaba besarse, acariciarse y cuchichear, se fijaron en que yo seguía de rodillas en el rincón, se dirigió hacia mi Jorge y me dijo,



- Ya puedes levantarte cornudo, te felicito por tener una hembra así, a partir de ahora espero que la sirvas como corresponde a una zorra de su categoría, no vaya a ser que tenga que hacerte alguna visita de vez en cuando para recordártelo.



- Lo haré Don Jorge, no se preocupe ¿Me permite ir al baño?





Me dio permiso y marché cabizbajo, desde el momento en que me corrí, mi mente había recuperado la cordura y estaba pasándolo muy mal, lleno de terribles celos, viendo como ellos se quedaban abrazados y besándose como dos enamorados, me puse debajo de la ducha y empecé a descargar toda mi impotencia llorando como pocas veces lo había hecho, me sentía una basura que no servía para nada, me senté en el plato mientras el agua caía sobre mí, no se cuanto rato estuve, solo sé que de pronto me llamó Dana, preguntándome si me pasaba algo y me encontró en ese estado tan lamentable, la vi preocupada por mi aspecto y hablo con Jorge.



- Mira a ver no sé que le pasa



El me preguntó, interesándose por mi estado



- ¿Qué te ocurre ahora?,



Yo diría que estaba preocupado también, me imagino que mi aspecto era deplorable. Conseguí hablar, entre hipos de llanto y lastimeramente le dije,



- Soy una basura, no, no, no valgo para nada, mi vida no tiene sentido, no merezco nada, nadaaaaaa.



Todo esto sin dejar de llorar y moquear. Entonces Jorge creyó percatarse del porqué de mi estado y le dijo a mi esposa,



- No tienes que preocuparte, esto no es más que un ataque de cuernos, dale tiempo y no le des mayor importancia, ya se le pasará, si quieres salimos fuera a la barra, a ver si se relaja.



- Casi será lo mejor, vamos a lavarnos y tu vístete y después ponte mis gafas oscuras, que no vean los ojos que llevas, te esperamos fuera, tómate un tiempo para salir, que estás deplorable. -Dijo Dana





Cuando salí a la barra un poco más recompuesto, pero con el ánimo por los suelos, aún estuvimos un corto espacio de tiempo, hasta que Dana decidió que era mejor terminar la velada y marcharnos. Antes de salir y despedirse le dijo Jorge,

- Te voy a dar una dirección de un matrimonio, que trabajan el tema de la reeducación de pareja y ellos te ayudarán para evitar que pasen cosas tan desagradables como lo que ha sucedido con tu marido. De todas formas te aseguro que eso para mi no ha empañado lo bien que lo he pasado contigo, eres genial Dana y te mereces vivir a tope y disfrutar de la vida, dame un beso amor.



Se besaron sin ningún pudor delante mío y me quedé helado cuando mi esposa le contestó,



- Yo también he vivido y disfrutado lo que no había sentido nunca, aún me tiemblan las piernas, no sabía que se podía experimentar tanto placer.



Y se volvieron a fundir en un tremendo y húmedo beso, delante de todos los que había presentes.

10 comentarios:

  1. Mmmm genial cornada q suerte soy corneador y ella me pone muchisimo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si te pongo y ves posibilidad de conocerme, metete en contactar conmigo y abajo tienes mi correo

      Eliminar
  2. Y en todo este tiempo no habéis tenido ningún problema como pareja? no ha habido un ligero atisbo crisis? Si la hubiera, desde luego que debe dar lugar a una buena crónica, tan buena como la que acabo de leer ahora mismo. Enhorabuena, Dana!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si que ha habido algún ligero atisbo de resistencia por parte del cornudo, el año pasado concretamente en el verano hubo uno, pero se saldó con un buen castigo que por cierto tengo grabado y espero poder colgarlo algo más adelante, lo pasó mal y eso hizo que volviera a su estado habitual de cornudo sumiso

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
  4. Estos momentos son para recrearse en ellos una y otra vez...La verdad que fue una suerte que conocieras a Jorge y que él te ayudase a dar los primeros pasos en tu nueva vida y en el adiestramiento del perricerdo, como sabes que me gusta llamar a ese esperpento de ser que bautizaste como Porky.

    ResponderEliminar
  5. Gracias Delfy, encantada de tenerte por aquí.
    La verdad es que conocer a Jorge fue toda una suerte para mi y un problema para el cornudo, el fue el primero que me empezó a abrir los ojos, pero luego tuve otros maestros que completaron la tarea y si algo faaltaba internet fue una ayuda enorme para conseguir lo que hoy día dispongo

    ResponderEliminar
  6. de Machoalfa1968
    Eres puro erotismo, tu imaginación es desbordante de ello me ayo atrapado en tu mundo erótico y sin ser bisexual me pajeo soñando con dándole por culo al cabestro de tu marido y humillándolo como lo que es, un cornudo lamepollas. Posees unas caderas contundentes que me llevan por la calle de la amargura y un gusto por la lencería Bdsm-fetichista que amenaza con derretir los casquetes polares(joder ...menudo casquete tienes) me imagino abrazado a tus caderas dándote verga y al cornudo de rodillas entre tus piernas lamiendo mi verga y tu coño mientras entra y sale.
    A 1000 me pones a 1000 y ya son años joder con la verga tiesa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De momento en lo que coincidimos totalmente es en el gusto por la lencería y por la ropa fetichista, además de por supuesto pasarlo bien sexualmente.
      Tus ideas morbosas encajan perfectamente con las mías y tu devoción por mi, eso ya es punto y aparte, gracias

      Eliminar