Hola amigos seguidores del blog, estos días estoy demasiado
ocupada y me falta tiempo para dedicarme a escribir, así que le he ordenado al
cornudo de mi maridín que os cuente una experiencia que tuvimos hace unos años
al poco de comenzar a vivir esta vida tan placentera y morbosa.
No le ha quedado mal y estoy bastante de acuerdo en todo lo
que ha escrito el tonto, espero que os guste.
Mi esposa tenía un amigo que era médico y empleando sus
zalamerías me llevó un día a su consulta, según ella para una revisión
rutinaria.
Fuimos a un piso situado por la calle D. Jaime y me llamó un
poco la atención que no hubiera ninguna placa que indicara el que allí hubiera
ninguna consulta médica, nos recibió su amigo con una bata blanca y según dijo
acababa de terminar con su último paciente, así que tenía todo el tiempo del
mundo para revisar mi problema, eso me sonó raro porque yo no iba con ninguna
afección, observé que se llevaba muy bien con mi esposa y se mostró muy galante
con ella yo diría en exceso, además no nos cobró nada, cosa que agradecí y eso
que perdió mucho tiempo con nosotros, estuvieron charlando un poco con
bastantes risitas que yo no sabía muy bien a que venían, cuando pararon de
bromear, él me dijo que me desnudara que me iba a hacer un reconocimiento;
-nosotros hacemos naturismo, así que tampoco sentí demasiado pudor de mostrarme
ante él sin ropa alguna -
lo primero que le dijo a mi Señora con una sonrisilla que me
pareció fuera de lugar, fue que yo tenía testículos gordos pero fofos y el pene
poco desarrollado, me dijo entonces, dirigiéndose a mi,
- Ponlo erecto, quiero apreciarlo estando firme
- Pero es que ahora no voy a poder, ¿Cómo lo hago? - contesté
yo
Dana se puso al lado mío y cogiéndome el brazo con fuerza y de
mala manera me dijo
- Que te la menees, bobo
- Es que me cuesta concentrarme cariño
El médico entonces me pasó la mano por la cabeza de manera
paternalista diciendo
- No te preocupes, yo soy un profesional y esto es normal que
te pase.
- Si es que da lástima, con la cantidad de pajas que se hacía
antes - replicó Dana
- Entonces él llamó aparte a mi esposa y estuvo hablando con
ella en una habitación contigua, sin que yo pudiera escuchar que decían aunque
lo intenté, luego vino hacia mi el doctor y me dijo,
-Súbete en esta camilla ginecológica, pon las piernas en estos
estribos y ahora te voy a tapar los ojos para que no pases vergüenza.......
¿Ves que bien?
- Si estoy mucho mejor, gracias doctor.
Entonces escuché que mi Señora, le pedía unos guantes y al
poco noté que me echaban algo frío y gelatinoso por la polla al tiempo que
escocía un poco y escurría por mis huevos y ano, fui a tocarme para saber que
era aquello y Dana me soltó un golpe en el brazo, diciéndome.
- Si no te estás quieto te atamos a la camilla, ya verás que
te va a gustar lo que te vamos a hacer.
Después noté que empezaban a masajearme el agujerito trasero y
que poco a poco introducían un dedo, al mismo tiempo una mano me empezó a mover
el pene rítmicamente, ahí la sensación no puedo decir que fuera mala, aunque
desconocía quien me estaba manipulando, luego quien fuera metió otro dedo y ya
me molestaba un poco, además hacía el movimiento como si fuera un garfio
masajeándome por dentro, cuando les parecía me decían ahora muévete tú y
entonces paraban el movimiento de la mano, aunque en el culo seguían sus dedos
moviéndolos y dándome placer aunque mi posición no era nada confortable, ellos
se reían sin parar, hasta que llegado un momento dijo Dana.
- Mira ya la tiene dura al máximo
Entonces con vergüenza escuché la voz del doctor acompañada de
risas
- Ja,ja,ja, ¿pero eso es todo? Ostia que poca cosa, que mal lo
tienes que pasar Dana
- No creas ahora ya se buscarme la vida y tu lo sabes muy
bien.
Esa contestación se me hizo incomprensible, pero todo lo que
estaba pasando esa tarde resultaba extraño.
- Continúa pajeándolo Dana, ya que estamos, quiero ver lo que
es capaz de expulsar, si te cansas de meneársela, deja la mano quieta sujetándole
fuerte el pene y que se mueva él, que trabaje algo.
Siguió masturbándome, yo estaba transpuesto de placer a pesar
de la humillación de pronto ella paró y yo en mi excitación empecé a moverme
culeando como podía en aquella mala posición follando la mano, a ellos dos
mientras los oía reirse, decirle él lo guapa que estaba, que era
desaprovechada, que una mujer así se merecía algo más, etc. etc. de pronto se
quedaban callados y no decían nada, yo notaba en los silencios que la mano de
mi esposa se aflojaba y me hacía perder la concentración., pero llegué a un
punto que ya no pude más y exploté entre convulsiones, emitiendo gemidos, ella
dijo,
- Ya terminó, el hombretón, ¿te das cuenta lo que te decía
Mario?
- Joder que miseria de semen, ¿esta es la cantidad que expulsa
siempre?
- No hoy ha echado mucha leche, para lo que él acostumbra -
contestó Dana de forma burlona
- Qué asco, anda límpiate - me dijo a mi, quitándome la venda
de los ojos
- Noté una mano acariciándome el pelo y agradecí el gesto,
luego me di cuenta que lo que había hecho era limpiarse en mi cabeza.
- Mira Dana, la conclusión que hago después de ver esto, es
que no hay solución con tu marido, para mi se trata de un tema genético, su
padre seguramente sería medio capón y él lo ha heredado, son cosas que se
transmiten, así que si quieres podemos hablar de soluciones, sobre todo
pensando en tu satisfacción y bienestar.
Yo estaba muerto de vergüenza, recién ordeñado, (como dice
Dana) que normalmente es cuando vienen todos los fantasmas a la cabeza, y
escuchando todo como si fuera un mueble sin sentimientos. Me hicieron bajarme
de la camilla y vestirme, luego me dijo él.
- Mira cruzando la cera hay una cafetería que se llama XXXXX,
vete allí y espera a que baje Dana, que yo tengo que hablar con ella, hay cosas
de tipo profesional que solo las tiene que escuchar la persona interesada.
Estuve en la cafetería más de una hora, llamé a mi esposa pero
no me cogió el teléfono, cuando vino, llegó sonriente y bastante sofocada, le
pregunté que si le pasaba algo y me contestó que hacía mucho calor en la
consulta, luego me dijo con voz más bien alta
- Paga capón y vámonos a casa, - el camarero estaba cerca y se
quedó mirando con cara de ¿habré entendido bien?.
Al llegar a casa, me dijo vamos al dormitorio, me tumbó en la
cama, sin dejar desnudarme siquiera y se me sentó encima de la boca cogiéndome
del pelo y diciendo lame perrillo, chupa y traga, me extrañó que viniera de la
calle sin bragas, no sé en que momento se las había quitado, pero tampoco me
dio tiempo a pensar mucho más, así que hice lo que me había ordenado, lamí y
tragué todo lo que salía de su vagina, llevaba el coño muy mojado y viscoso,
nunca le había visto una corrida como esa y terminó entre convulsiones y
gemidos, casi ahogándome, se restregaba sobre mi boca y nariz axfisiándome,
pero después se durmió muy relajada y yo satisfecho de verla así, con su carita
tan dulce, le quise dar besitos pero ella me apartó, seguramente estaba soñando
cuando lo hizo.
- Bueno amigos, espero que os guste el relato del cabestro y
que imaginéis lo que pudo pasar cuando el muy bobo no nos estaba viendo, casi
con toda seguridad que acertaréis, ja,ja,ja,ja,.
Como no tengo fotos de esa experiencia, os pongo para
acompañar el relato estas instantáneas que me hizo el cabrón exhibiéndome,
tratando de imitar las poses de las modelos de una revista que se puede ver por
el suelo en alguna de las fotografías.
Espero que os gusten.