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martes, 11 de julio de 2017

Proceso del cambio - 7.ª parte



Después de ese tremendo beso apasionado, entre Jorge y Dana, se despidieron con un amigable,

- Ya nos llamaremos,

Luego se volvió hacia  mi y a modo de despedida, me dio una fuerte palmada en la espalda diciéndome,

- Cabronazo, menudo susto le has dado a tu mujercita, más te valía quedarte y tomarte un copazo a ver si te vuelve el color a la cara, te veo muy pálido, ja,ja,ja,

- No, lo siento Don Jorge, gracias pero no me encuentro nada bien.

- Vale, valeeeee..., pero recuerda, cada vez que beses a tu esposa piensa que mi lengua y polla han estado disfrutando de esa boquita jugosa, ten siempre eso muy presente, ya verás como te acabas acostumbrando y hasta puede que gustando.



No quise contradecirle, su vozarrón agresivo me atenazaba así que me despedí bajando la cabeza y retirándonos salimos a la calle, yo iba un paso por detrás de mi esposa e hice mención de cogerle la mano, pero se apartó rechazándome.




El aire fresco de la noche, me provocaba temblores, pero aún así quería sentirlo en la cara, era como si me faltara oxígeno en los pulmones. Fuimos hasta casa sin cruzar palabra alguna, al llegar Dana se me quedó mirando de forma inexpresiva y me dijo



- Me voy a la ducha y luego a dormir, estoy muy cansada, necesito descansar, me has hecho sentir muy mal por verte tan abatido,

- Lo siento pero he perdido la cabeza, no he podido con esa situación y no he sabido comportarme, pero no volverá a pasar, te lo prometo - le dije con ánimo de recuperar la normalidad en nuestra vida,

- Gracias, yo también siento lo que me ha sucedido, olvidaremos todo esto y trataremos de pensar que nada de esto ha pasado y ha sido como un mal sueño al que no debemos dar importancia, - me dijo tratando de autoconvencernos

- Si, tienes razón cariño, ha sido un mal sueño, si......, lo olvidaremos, si....., buenas noches

- Buenas noches, - se despidió con semblante triste.




Me acosté tratando de no pensar, pero era muy difícil, las escenas sexuales vividas, bailaban en mi cabeza, pasando unas veces rápido y otras...., (en los momentos más duros para mi), desfilando muy lentamente, no sé que hora sería cuando logré conciliar el sueño.

Por la mañana, me desperté ojeroso y algo más tarde de lo habitual, era día de fiesta, nos juntamos en la cocina desayunando y aunque tratábamos de aparentar una situación normal, los dos eludíamos la mirada y estábamos prácticamente mudos.




Pasamos el día tratando de hacer cosas que nos distrajeran, yo no podía dejar de pensar en las manos de Jorge, recorriendo el cuerpo de mi esposa, sobándola viciosamente, mientras ella estaba con la mirada perdida, no podía quitar de mi pensamiento aquellos ojos casi en blanco y los gemidos de placer que salieron de su garganta, nunca antes los había oído tan expresivos como en esa terrible noche.




Transcurrió toda la jornada con esa desazón en el cuerpo, me imagino que Dana también lo estaba pasando mal, (supuse que estaría arrepentida) pasó ese día y otro más en condiciones similares, pero el segundo día por la tarde sin saber como, mi mente empezó a actuar de forma extraña y me di cuenta de que lo que había sucedido, lo estaba viendo desde otro ángulo distinto y morboso, esa noche los sueños fueron tremendamente sexuales, mezclando en ellos, a Don Jorge, Dana, los clientes, el Pub y yo como espectador de primera fila, me desperté tremendamente excitado, mi pollita la tenía muy dura y en esos momentos no sabía que es lo que me estaba pasando para estar en ese estado, el morbo de lo ocurrido se estaba apoderando de mí y empezaba a tener necesidad de vivir una vez más, algo parecido a lo que había sucedido, me encontraba muy confundido y tampoco sabía que decirle a Dana, opté por sacar el tema por la noche mientras estábamos sentados en el sofá viendo la televisión, me acerqué a ella y le pasé la mano por el muslo, ella cerró las piernas y me apartó la mano, fue como un acto reflejo, me sentí rechazado y le dije a modo de reproche,

- El otro día a Jorge si que le dejabas tocarte

- Ya sales con tus celos otra vez, ¿No quedamos en que lo olvidaríamos?,

- Perdona cariño, es que me cuesta apartarlo de mi pensamiento

- ¿Te crees que yo no lo recuerdo?, no me lo hagas más difícil por favor

- Lo siento cielo, no sé que me pasa.......¿Y si volviéramos otra noche por el club? ¿Lo digo por afrontar algo de la realidad y poder olvidar lo que nos pasó con Jorge?

- ¿Estás seguro de que quieres olvidarlo? ese bultito que estoy viendo en el pijama, desde hace rato, parece que quiere decir algo distinto. ¿Estás excitado?

- No sé que me pasa mi amor........, no entiendo nada....., estoy sintiendo sensaciones raras, cariño mío, no sé que pensar de lo sucedido.




Se me quedó mirando extrañada, hizo una larga pausa y después de un incómodo silencio, me dijo,

- ¿Y si te digo que he estado hablando con Jorge......., durante bastante tiempo?, ¿te lo vas a tomar a mal?

- Me dices eso para molestarme por lo que te he dicho

- ¿Tu crees que tengo necesidad de molestarte? Tanto ayer como hoy, mientras estabas trabajando hemos tenido una interesante conversación, necesitaba poder desahogarme con alguien y ¿Quien mejor que él? fue mucho y muy distinto todo el goce que tuve en sus manos, a lo que tu y yo hemos tenido hasta el momento, lo siento por ti, pero debo confesarte que ahora conozco lo que es el sexo de verdad y me resulta difícil cerrar los ojos y continuar como antes.

Yo no sabía que contestar, siguió hablándome,

- Jorge me avisó de que esto iba a pasar, el sabía que en tu mente se producirían cambios fuertes y eso es lo que parece estar pasando, el pequeño bulto no se te baja desde que te he empezado a contar lo que siento de verdad,

Intenté taparme con una bata que tenía al lado, enrojecido de vergüenza, pero Dana con voz tajante y autoritaria como nunca se la había escuchado, me dijo,

- Quita esa bata de ahí y bájate el pantalón también, quiero contemplar en todo momento como reaccionas en la conversación, quiero saber si Jorge tenía razón en todo lo que me ha dicho.

- Pero cariño, ¿Y si baja la niña?

- ME DA IGUAL ¡¡¡QUITATELO YAAAA!!! - dijo gritando - Si te pilla en estas condiciones, le cuentas lo que te apetezca, será problema tuyo.

Esa manera de hablarme tan avasalladora y nada habitual en ella, desarboló mi resistencia y obedecí de inmediato, quedando desnudo de cintura para abajo, mostrando mi pequeño pene ridículamente tieso, hice ademán de ocultarlo y Dana dijo

- Siéntate y esas manos apóyalas en el sofá, quiero ver tu colita en todo momento que me apetezca mirarla, me interesan más las reacciones de ella que las tuyas, tu penecito me resulta más sincero que tus palabras.

Mi esposa mostraba una actitud altiva y al mismo tiempo fuerte y despectiva como nunca le había visto antes, continúo hablándome

- Podemos volver al club, si es lo que quieres, pero no voy a aguantar otro ataque de lloriqueos tan estúpido como el del otro día, los celos si los tienes te los tragarás y callarás.

- De todas forma y para que todo vaya por el camino correcto, debemos ir antes a ver esa pareja que dijo Jorge, me ha dicho que son matrimonio real y que se anuncian en el periódico, cobran un precio barato, porque ellos disfrutan con lo que hacen y de esa forma obtienen su placer y al mismo tiempo pagan el alquiler del gabinete, me ha asegurado que son muy majos y totalmente de fiar; quiero que aceptes el acudir a verlos, independientemente de que luego ya no te apetezca ir al club, si como espero y deseo contestas que si, concretaré cita, ya le pido el número de teléfono a nuestro amigo.




Quedé dudando sin saber que contestar, me parecía que aquello se podía escapar de mi control y meternos en un callejón sin salida, todas las sensaciones que se estaban produciendo eran nuevas para mí, la adrenalina saturaba mi mente y cuerpo impidiéndome pensar con fluidez.

- No estoy seguro de hacer lo correcto, pero por otra parte, si no vamos, me van a quedar muchas dudas para siempre...., no sé que contestarte...., ayúdame tu a decidirme, por favor.

- Pues yo si sé lo que vamos a hacer, viendo la cantidad de baba que está expulsando tu penecito, lo tengo clarísimo, ahora mismo voy a llamar a Jorge, sal fuera de la habitación y cierra la puerta no sea que baje la chica, límpiate esa guarrería babosa y súbete la ropa.

Me dijo esto tirándome un clinex de mala manera; salí de la habitación e hice lo que me dijo, con disimulo me acerqué a la puerta y traté de escuchar pero no lo conseguí, solo acerté a oír risitas y un ostensible cambio de actitud al hablar con él, los celos me torturaban de nuevo, pero mi pene seguía duro. Pasado un buen rato, escuché un silbido reclamando mi presencia y entré en la habitación respondiendo a su llamada.

- Ya está arreglado, le he dicho que mañana a las 8 nos puede ir bien, en principio los va a llamar él para facilitarnos el trámite y después me telefoneará para confirmarme la cita, casi lo prefiero así, Jorge les explicará el tema que nos afecta y no cabe duda de que tiene mucha más experiencia en asuntos de este tipo, además contigo de momento no se está equivocando en nada, tu manera de actuar se corresponde exactamente a lo que él me cuenta que va a suceder, es un encanto de hombre.

- De acuerdo cariño, me parece bien lo que dices, iremos a ver que nos pueden aclarar, ojalá resulte todo bien.




Estas palabras se las dije muy cariñoso, acercándome a ella y tratando de rozarla, no se explicar que me sucedía pero esos días empecé a verla de otra forma más sensual, la deseaba como nunca lo había hecho y me encontraba en un estado de enorme calentura y tensión.

- ¿Quieres que hagamos el amor, cielo? - le dije casi suplicante

- ¿Te refieres, a que follemos Noooo? ja,ja,ja - Anda, vamos al baño, no quiero que nos sorprenda la niña y se de cuenta del pequeño pito de papá, ja,ja,ja.

Nos dirigimos hacia el servicio, yo iba calentísimo y estaba loco por meterle mi cola y besarla, se sentó sobre la tapa del wc y me bajó los pantalones hasta medio muslo, pensé que me la iba a chupar; yo estaba loco por sentir algo que hacía muchos años que había dejado de hacerme, entonces me dijo con voz burlona,

- Jodeeer, como llevas de babosa la pollita, estás hecho un guarrete, espera que me pongo un guante para no mancharme.

Cogió un guante de plástico de los de limpiar el baño, que ya estaba usado  además con alguna mancha sospechosa y se lo puso en la mano derecha parsimoniosamente, ante esa perspectiva yo estaba decepcionado pero incapaz de negarme a nada, me cogió la colita y empezó a moverla lentamente al principio mientras la veía sonreír con malicia, conseguía desesperarme con esa lentitud, de pronto descapullaba la cabecita y seguido la cubría dando un tirón, eso lo repetía una vez tras otra, causándome un enorme encelamiento. De pronto paró descapullándola al máximo y casi haciéndome daño.




- Nunca me había dado cuenta de lo pequeñita que la tienes, ya decía yo que no era normal que la sintiera tan poquito, ¿Has visto que con dos deditos me sobra?, ¡CIERRA LOS OJOS! ¡ME JODE QUE ME ESTES MIRANDO! ahora concéntrate y recuerda el tamaño de polla que tenía Jorge, no sabes cuanto me gusto tocársela, me hizo ver el paraíso cuando la sentí dentro de mi, como palpitaba en mi interior, nunca noté una sensación semej..........., - Diooooos, que cerdo eres, mira como me has puesto, guarro, ¿No me sabes decir que te corrías?, cada día eres más asqueroso, JODEEERRR.

No había podido contenerme y entre bufidos y convulsiones había eyaculado, manchándole su faldita y medias, hacía mucho tiempo que mi semen no salía salpicando de esa forma, pero el volver a recordar lo ocurrido, me había hecho explotar con toda esa fuerza, me parecía increíble que toda esa humillación hubiera desencadenado en ese tremendo orgasmo.

- Lávate y sal de aquí que me tengo que quitar la ropa para lavarla y no quiero que me veas desnuda, luego te vas a dormir, pero hoy te acuestas tu en el cuarto pequeño, llevo varios días que no descanso demasiado bien.

- Perdona amor, no he podido contenerme, si te da igual vamos a acostarnos los dos en la cama de matrimonio ¿Quieres?.

- De eso nada, cuando tengamos más clara nuestra situación y según te comportes en la cita de mañana iremos viendo.

Agaché las orejas sumisamente y no comprendiendo porque no quería que yo estuviera presente cuando se quitaba la ropa, me marché y acosté en la cama pequeña. Al reposar la cabeza en la almohada pude percibir con excitación, el delicioso perfume de mi amada y envuelto en él conseguí conciliar el sueño.




Al día siguiente y en la hora del almuerzo, me llamó Dana al trabajo y me dijo

- Mira a ver como te las apañas para salir antes, ya he hablado con Jorge y nos han dado cita para las 7, por lo visto luego tienen otros asuntos que hacer y no quieren ir con prisas, ya tengo la dirección apuntada, no está muy lejos de casa, ven puntual, adiós.

Me pasé la mañana pensando en que podía consistir la terapia y que les podríamos contar, sin entrar en muchos detalles, no me hacía ninguna gracia tener que exponer nada de todo lo que habíamos vivido en el club; por otra parte tampoco sabía que les habría dicho Don Jorge.

Para poder salir antes del trabajo puse como excusa que tenía que resolver un problema y sin que me pusieran pegas marché a casa, llegué pasadas las seis y encontré a mi señora nerviosa y ya arreglada así que le dejamos preparada la cena a nuestra hija, me di una ducha rápida y acudimos al lugar de la consulta, se trataba de un edificio normal, más bien de clase baja, no tenía ni ascensor, era un cuarto piso, tocamos el timbre, yo bastante nervioso y me imagino que Dana también. Salió a recibirnos un hombre, más bien grueso en pantalón corto y camiseta y detrás de él su pareja con una batita negra, al instante nos saludaron amablemente

- Buenas tardes ¿Sois Dana y marido verdad?

- Buenas tardes,- contestó mi señora, - Ya saben venimos recomendados por Jorge

- Si como no, es un buen amigo y ya nos ha explicado y sabemos lo que quieres, adelante por favor.

sábado, 8 de julio de 2017

Proceso del cambio - 6.ª parte



Después de apremiarnos para que nos asomáramos a ver más de cerca aquel trío, Jorge me empujó hacia adelante situándome en primer plano, para que no perdiera detalle, dentro estaban la pareja y el chico de la barra, estaban los tres desnudos ella era un poco gordita, la tenían en medio de los dos hombres, le estaban chupando las tetas mientras uno la follaba con fuertes embestidas. A mi me resultaba incómodo estar allí de mirón e hice un amago de marcharme (no me encontraba a gusto, nunca había visto nada igual) pero Jorge me sujetó y dijo susurrando en mi oído pero con voz autoritaria,


- Mira y aprende, que te vendrá bien, mira como gime la zorra, ¿Ves que polla le están clavando? mira como disfruta fíjate como lleva el chocho de mojado, seguro que tu nunca has puesto a Dana así de caliente.



Mientras me decía eso, yo notaba que había movimiento detrás mío, los sentía a ellos dos respirando fuerte, escuché que Jorge le decía a mi esposa.



- Toca a tu maridito y caliéntalo, yo sé que sabes como lo tienes que hacer, hazle perder la cabeza.






Entonces noté las manos de mi mujer cogiéndome tímidamente por detrás, me desabrochó la camisa y empezó a sobarme los pezones, cosa que ella sabe me excita mucho y al mismo tiempo se pegaba a mi trasero dándome empujones, no sé muy bien, si los daba ella o era su amigo quien lo hacía, poco a poco empezó a bajar su manita y comenzó a sobarme el pene por encima del pantalón.




Mientras los de dentro nos miraban de vez en cuando, pero seguían a lo suyo, follando a la gordita una vez uno y otras veces otro, ella gemía sin parar y berreaba como una cerdita. Mi esposa cada vez me apretaba los pezones más fuerte y los estiraba tanto que ya me hacía daño, volví la cabeza para decirle que tuviera un poco de cuidado y casi me caigo de lo que vi, me encontré a la madre de mi hija, con las tetas fuera, los ojos cerrados y la boca abierta, boqueando como si le faltara el aire, la mano de Jorge estaba metida por debajo de su falda y se notaba como la estaba moviendo, hice mención de escapar de allí, pero él con un gesto de silencio con el dedo en la boca, me obligó a pararme al mismo tiempo que me indicaba con suficiencia a que lo siguiera, desde detrás a pasos cortos se fue llevando a mi esposa adentro del cuarto del espejo, Dana yo creo que ni se daba cuenta de lo que pasaba, los mordiscos que le daba por la nuca y la mano acariciando debajo de la falda, la tenían traspuesta, vi a mi amor, como si fuera una muñeca en manos de un pervertido sexual, parecía como si no tuviera voluntad propia se dejó llevar y yo los seguí de mala gana, Jorge empezó a besarle la boca mientras le sobaba los pezones dándole pequeños pellizquitos a los que Dana correspondía con sordos gemidos, me fijé en aquellos pitones y los llevaba totalmente de punta, alrededor del pezón en toda la zona de la aureola se podían ver pequeños abultamientos, producto de la extrema excitación que le estaba proporcionando, yo estaba rojo de celos y de vergüenza, pero sin atreverme a hacer nada para detener aquella escena. Jorge me causaba temor, lo reconozco, luego le quitó la camiseta y me la tiró a mi para que la guardara, entonces con voz ronca me ordenó,



- Desnúdate y tócate la pollita mientras miras lo que hago con tu mujer, observa como pasa a ser mía.






Ella estaba como en otro mundo, Jorge entonces le cogió la mano y se la llevó a la polla, entonces pude comprobar que era bastante más grande que la mía, su mano casi no abarcaba aquel grueso tronco surcado de recias venas, vi como la sujetaba y acariciaba, me pareció percibir que le gustaba sobar la gorda cabeza reluciente de líquido preseminal, sus deditos se ponían brillantes de esa babilla, que salía abundante por la punta de aquel mástil erecto.

Mientras él, le metía la lengua en la boca y se la sacaba de vez en cuando, como provocándola, en ese momento ella la buscaba como desesperada, parecía un bebé buscando su chupete, otras veces la mordía por el cuello, (cosa que la vuelve loca), estaba muy excitada, no parecía mi mujer, nunca la había visto así, él no la dejaba respirar tocándola en un punto, en otro y en otro, lamiéndola, recorriendo su cuerpo por todos los rincones, en eso se dirigió a mi con voz cargada de lujuria,



- Quítale la falda cornudo, desnúdala para mi, pero la braguita y los zapatos déjaselos me gustan las putas con tacones y la braga seré yo quien se la quite cuando me apetezca, date prisa y observa como está chorreando, que poco le sabes dar a tu mujercita capullo.






Obedecí como un autómata, todo aquello me superaba y no sabía como tenía que reaccionar, le quité la faldita con vergüenza de descubrir su cuerpo ante otro hombre y vi la enorme mancha que llevaba en la delicada prenda interior, a indicación de Jorge, continué tocándome el pene, que sin saber muy bien el porqué y ante una situación tan humillante para mi, lo tenía excesivamente tieso. Seguidamente la llevó al camastro y la tumbó, al mismo tiempo me ordenó,



- Desnúdame totalmente y deja bien colocada mi ropa hazlo rápido que no quiero dejar de sobar este cuerpecito tan suave que no te mereces.






Lógicamente atemorizado y como pinchado por un resorte obedecí; después me tocó contemplar como se tumbó al lado de ella, y le mordía los labios mientras alternaba tocamientos en las tetas y en el coño por encima de la braga, mi esposa jadeaba totalmente en celo, movía la pelvis de manera descontrolada y rítmica mientras en su mano la polla de Jorge subía y bajaba, llegó un momento en que él mirándome a mi a los ojos, le apartó la braga a un lado mientras que por detrás se la incrustaba en el culo tirando de la prenda, quedando como si fuera un tanga, ella lanzó un gemido cuando la sintió bien adentro de la raja posterior, empezó a mover los dedos en la vagina de mi mujer girándolos y con el pulgar masajeándole el clítoris, de vez en cuando los sacaba y los metía en la boca de ella, que los chupaba con gula, -me pareció-, una de las veces, los sacó totalmente mojados y dirigiéndose a mi me dijo,



- Acércate y lámelos, mira como saben los jugos de una auténtica hembra en celo.



Me cogió del pelo y metió los dedos en mi boca de muy mala manera, me los introdujo tan adentro que me daban arcadas, aunque por otra parte el sabor de mi esposa era bueno, de pronto, sin previo aviso, me enganchó la lengua haciendo pinza con ellos y entonces burlonamente me preguntó,



- ¿Quieres que continúe con esto? ¿Quieres que me folle a esta zorra? si no quieres dime, ¡No quiero! y pararé de hacerlo.



Intenté contestar, aunque ya no sabía muy bien lo que quería en ese momento, pero solo me salía un,

"ggnngnn qqqur ggngngg"



No podía decir nada por la fuerza con que me tenía pillada la lengua, me la forzó tanto que incluso estaba fuera de mi boca, con los ojos llorosos de impotencia, braceaba, pero sabía que no podía hacer nada, tenía miedo a su reacción y a que me pudiera pegar.

Dana no se enteraba de lo que me estaba haciendo, porque su cabeza estaba hacia atrás y tenía los ojos cerrados. A continuación atrajo a mi mujer hacia la orilla del camastro, la dejó con las piernas colgando y le arrancó la braga de golpe se puso entre las piernas con la polla muy cerca del coño de ella, me dijo con cara de vicio,



- Acércate y mira bien, no te pierdas detalle, observa y huele como cambia tu estatus social, a partir de ahora vas a ser lo que te voy a ir diciendo, mientras no pares de tocarte, la pollita.






Acercó la pija (comparada con la mía era enorme) a la entrada del coñito de Dana, empezó a pasarla rozando y recorriendo la sonrosada rajita de arriba abajo, varias veces, mi esposa movía la pelvis buscándola, de pronto vi como la gorda cabeza violácea, iba desapareciendo dentro de la vagina de mi esposa..... poco a poco..... hasta que la engulló entera, cerrándose los labios del coño sobre el duro tronco, en ese momento me miró con burla y desprecio diciéndome,



- Ya eres COR......



Metía y sacaba aquella gorda ciruela con parsimonia y lentitud, tenía a Dana sujeta por los pezones tirando un poquito de ellos, ella boqueaba, parecía desesperada, de pronto Jorge empujó y metió un trozo más de aquella barra de carne,



- Ya te puedes considerar CORNU.....



Siguió jugando un buen rato, como recreándose en desesperar a Dana y burlándose al mismo tiempo de mi, me miró a los ojos con suficiencia y entonces dio un fuerte golpe de riñones y la metió hasta dentro, hasta que sus cojones hicieron tope a la entrada del coño, mi amor soltó un grito fuerte mientras sus manos se agarraban con fuerza a la sabana que cubría el camastro.



- Este es tu título, CORNUDO para siempre, esto ya no lo puedes cambiar en toda tu puta vida, estas imágenes quedarán en tu cabeza hasta el día que te mueras y cuando tu vida pase ante tus ojos, esta es la imagen que verás con más nitidez, entonces sabrás que te vas de este mundo siendo un auténtico y gran cornudo.



Siguió follándola con fuerza, mientras mi mujer se corría mojando las sábanas y gritando, tanto, que le dio un almohadón para que lo mordiera y se calmara, yo seguía meneándomela, mientras Jorge me decía,



- Sigue así mono pajero machácatela, mientras yo la tengo metida en el caliente y húmedo coño de tu esposa.........., que bueno sabe cornudo......, la voy a llenar de mi leche a ver si le hago un cachorrillo a esta perra, para que tengas hijos con buenos genes,






Yo no pude más y con tanta humillación, inexplicablemente me corrí entre espasmos, cuando lo hice quedé exhausto y tirado en el suelo, Jorge me vio y me ordenó recoger la braga del suelo y ponerme en un rincón, de rodillas, sujetándola con la frente contra la pared y las manos a la espalda, el olor de excitación que desprendía la fina prenda, llegaba con fuerza a mi nariz, escuché entonces como le decía a Dana



- La función para el cornudo ya se ha terminado, míralo que inútil, me sorprende como obedece, tienes una joya, púlela te merecerá la pena, todo el tiempo que inviertas en su aprendizaje lo recuperarás con creces.



Él seguía y seguía jodiéndola sin descanso, mientras yo escuchaba el chof, chof, chof, de su polla y huevos chocando contra el coñito de mi esposa, sin poder verlos y sintiéndome ridículo por como estaba siendo dominado, adivinaba las embestidas que la estaba proporcionando, por los suspiros y gemidos de ambos, escuchaba con celos como le decía,



- Me gustan tus pechos, he tenido a mi disposición pocas putas con unas tetas como las tuyas, de tu edad te aseguro que ninguna, que piel más fina tienes, es como de niña, eres un regalo para los sentidos y una auténtica hembra caliente, pocas veces he jodido a zorras de tu categoría, me voy a correr dentro de ti, quiero marcarte con mi leche, dime que lo quieres así, dentro de tu vagina de puta casada.



Me sorprendió y me causó dolor escucharla decir,



- Siiiii, lléname con tu semen de hombre, méteme toda la leche dentro, quiero llevarla y sentir su olor durante todo el tiempo que pueda, me pondré las bragas para tenerla ahí en mi coño el máximo tiempo, aaaaggghhhhh.



Oí como se corría y terminaban entre jadeos y espasmos, pasado un buen rato en el que los escuchaba besarse, acariciarse y cuchichear, se fijaron en que yo seguía de rodillas en el rincón, se dirigió hacia mi Jorge y me dijo,



- Ya puedes levantarte cornudo, te felicito por tener una hembra así, a partir de ahora espero que la sirvas como corresponde a una zorra de su categoría, no vaya a ser que tenga que hacerte alguna visita de vez en cuando para recordártelo.



- Lo haré Don Jorge, no se preocupe ¿Me permite ir al baño?





Me dio permiso y marché cabizbajo, desde el momento en que me corrí, mi mente había recuperado la cordura y estaba pasándolo muy mal, lleno de terribles celos, viendo como ellos se quedaban abrazados y besándose como dos enamorados, me puse debajo de la ducha y empecé a descargar toda mi impotencia llorando como pocas veces lo había hecho, me sentía una basura que no servía para nada, me senté en el plato mientras el agua caía sobre mí, no se cuanto rato estuve, solo sé que de pronto me llamó Dana, preguntándome si me pasaba algo y me encontró en ese estado tan lamentable, la vi preocupada por mi aspecto y hablo con Jorge.



- Mira a ver no sé que le pasa



El me preguntó, interesándose por mi estado



- ¿Qué te ocurre ahora?,



Yo diría que estaba preocupado también, me imagino que mi aspecto era deplorable. Conseguí hablar, entre hipos de llanto y lastimeramente le dije,



- Soy una basura, no, no, no valgo para nada, mi vida no tiene sentido, no merezco nada, nadaaaaaa.



Todo esto sin dejar de llorar y moquear. Entonces Jorge creyó percatarse del porqué de mi estado y le dijo a mi esposa,



- No tienes que preocuparte, esto no es más que un ataque de cuernos, dale tiempo y no le des mayor importancia, ya se le pasará, si quieres salimos fuera a la barra, a ver si se relaja.



- Casi será lo mejor, vamos a lavarnos y tu vístete y después ponte mis gafas oscuras, que no vean los ojos que llevas, te esperamos fuera, tómate un tiempo para salir, que estás deplorable. -Dijo Dana





Cuando salí a la barra un poco más recompuesto, pero con el ánimo por los suelos, aún estuvimos un corto espacio de tiempo, hasta que Dana decidió que era mejor terminar la velada y marcharnos. Antes de salir y despedirse le dijo Jorge,

- Te voy a dar una dirección de un matrimonio, que trabajan el tema de la reeducación de pareja y ellos te ayudarán para evitar que pasen cosas tan desagradables como lo que ha sucedido con tu marido. De todas formas te aseguro que eso para mi no ha empañado lo bien que lo he pasado contigo, eres genial Dana y te mereces vivir a tope y disfrutar de la vida, dame un beso amor.



Se besaron sin ningún pudor delante mío y me quedé helado cuando mi esposa le contestó,



- Yo también he vivido y disfrutado lo que no había sentido nunca, aún me tiemblan las piernas, no sabía que se podía experimentar tanto placer.



Y se volvieron a fundir en un tremendo y húmedo beso, delante de todos los que había presentes.