BRIEF ENCOUNTER ó BREVE
ENCUENTRO, es el nombre del club que descubrí la semana pasada, aquí en
Zaragoza, mi querida ciudad, me pareció muy atrayente por varios motivos,
primero por las instalaciones, que aunque no es un local excesivamente grande,
está muy bien aprovechado y acondicionado para el juego que me gusta, segundo,
por lo discreto, de hecho lo es tanto, que incluso cuesta encontrarlo la
primera vez que se visita y tercero por el ambiente tan morbosillo que se puede
encontrar en él.
Cómo podéis suponer, el jueves de
la semana anterior, salí a tomar una copa a dicho local, acompañada como sabéis
que tengo por costumbre, de mi servil mascota, fuimos con la idea de conocer el
sitio y también de aprovechar y tomar alguna foto con un escenario nuevo para
variar. Al llegar, me encontré con que había en la barra tres hombres y la
camarera que les atendía, observé con el rabillo del ojo como los chicos me
miraban con bastante interés, probablemente debido a que para esa ocasión iba
vestida con un atuendo algo sexy, y eso resulta obvio que a los machos os
provoca reacciones.
Pedimos la consumición y pasados
unos primeros momentos, uno de ellos (Al que llamaré XX), y del cual me gustó
su aspecto y decisión, se ofreció a enseñarnos las instalaciones, iba yo
delante con el chico a mi lado y el cornudo detrás, como es preceptivo en un
buen perro, veía interesantes y cálidos los diferentes compartimentos que me
iba mostrando, hasta que después de ese recorrido ocular y al llegar a uno de
esos habitáculos me ofreció sentarme en una pequeña cama al lado de él,
mientras que con una cierta autoridad y señalando un asiento que había
enfrente, le dijo al cornudo,
- Tu siéntate ahí
Esa forma de dirigirse al astado
me gustó y me hizo estar más receptiva a lo que pudiera pasar, (si es que
pasaba algo, claro está), además este chico como ya he dicho anteriormente,
físicamente me agradó, lo vi muy limpio, desenvuelto, guapo de cara y muy
agradable, así que me encontré muy relajada charlando con él, siempre de una
forma algo picante, de vez en cuando me pasaba la mano por la espalda,
provocándome pequeños escalofríos, que de forma inminente se trasladaban a mi
coñito, me resultaba muy excitante que ignorara la presencia de mi inútil
maridín.
Sin más tocamientos y después de
unos minutos de cambio de impresiones volvimos a salir a la barra, con la
mascota siguiéndonos. Estuvimos algunos minutos bebiendo tranquilamente las
respectivas consumiciones, hasta que opté por empezar a hacer lo que había
llevado en mente, así que en ese momento le ordené al ciervo,
- Vamos adentro que quiero que me
hagas alguna foto sexy, para que me vean los hombres de verdad,
me siguió dócilmente y tumbándome
sobre una cama redonda, comencé a posar en diferente actitudes provocativas,
con la intención de poder enviaros al blog, fotos que pudieran resultaros
excitantes.
Después de una serie de tomas y
acordándome del chico, creí que estaría muy bien que nos sacara alguna foto en
la que se mostrara la humillación del puerco, así que le dije a Porky,
- Sal a la barra y pídele por
favor a XX, que venga, que le quiero pedir un favor
El cerdito obedientemente salió y
cómo supuse volvió acompañado del macho,
haciéndole yo entonces la petición,
- ¿Te importa hacerme alguna foto
con el cornudo?
- Cómo no, sin problema,
encantado
Me dirigí al cerdo y le dije,
- Desnúdate, pero déjate puesta
la camisetita rosa de cornudo
Obedeció, pero de forma algo
lenta y reticente, hasta que con evidentes muestras de pudor, me preguntó,
- ¿El pantalón también, Ama? es
que llevo puesto "eso"
Al muy imbécil le daba vergüenza
que XX, le viera "eso" que no era otra cosa sino el cinturón de
castidad, con el que en muchas ocasiones me gusta castrarlo y constreñir sus
ridículas mini erecciones, como podéis observar siempre controlado por la llave
de la jaula que cuelga de mi cuello, así que le dije autoritariamente,
- El pantalón también inútil, me
importa dos cojones, tu vergüenza, ja,ja,ja,
el animal ante mi tajante
mandato, obedeció con prontitud y se desprendió del pantalón mostrando con
patética timidez, la poca hombría que le queda y que tan graciosa resulta para
un macho de verdad.
Como podéis comprobar en esas
imágenes, además de la humillación del astado, me fui despojando de algunas
prendas, con el fin de que las fotos fueran más morbosas, pero al mismo tiempo
con el deseo de que a XX, le apeteciera hacer algo más atrevido, terminada esa
mini sesión, nos vestimos, sin que pasara nada más, aunque la chispa en XX, ya
estaba encendida.
Pasamos a la habitación de al
lado, donde continuar con más posados; el cabestro cámara en mano, plasmaba las
instantáneas morbosas, mientras yo me habría de piernas, mostrando la braguita
negra y contoneándome insinuante, en situación provocativa.
Doy por hecho que comprenderéis
que la temperatura sexual fuera subiendo y que llegado a un punto, de manera
impulsiva e ignorando a mi maridín, XX se pusiera a mi lado y rodeándome con
sus brazos, comenzara a besarme y a tocarme, me encantó el descaro con que lo
hizo y sobre todo la forma de ningunear al ciervo, me dejé llevar por la
excitación y correspondí a su deseo, sin importarme la patética expresión del
puerco, que resignado no perdía detalle, nos tumbamos sobre el camastro y poco
a poco las ropas fueron cayendo. Me encantó la forma en que me acariciaba todo
el cuerpo, me volvió loquita cuando su cabeza se metió entre mis piernas y su
lengua fue lamiendo mi coño de arriba a abajo e introduciéndose dentro de mí
haciéndome vibrar de deseo.
Cuando estábamos en esa batalla
sexual, sentí como entraba otro de los chicos de la barra y preguntaba algo a
Porky, que haciendo su labor de reportero corneril, no paraba de tirar fotos,
buscando los mejores planos, como sabe que a mi me gustan, el manso con voz
trémula le contestó,
- Mi ama es la que manda y es
ella la que decide lo que le quiere,
Luego me enteré, que le había
preguntado si podía estar allí. Como a mi no me molestaba, sino todo lo
contrario, no le puse ningún impedimento a que estuviera mirando mientras
corneaba a mi marido, me gusta y excita el morbo de exhibirme. Además XX, como
si yo fuera de su propiedad le dijo,
- Puedes mirar pero sin tocar,
Me gustó de nuevo esa decisión,
sobre todo por lo entregada al macho que en esos instantes me encontraba.
XX, me pidió entonces, que me
diera la vuelta, ya que según me dijo, le encantaba mi culo, obedecí
complaciente a su petición girándome y dejando a su disposición tanto mi
espalda como mis glúteos, con los cuales comenzó a jugar y acariciar,
recorriendo con su pene, manos y boca, toda esa turgente zona; en mi interior
sentía como mi cuerpo se abandonaba y las piernas me temblaban, noté como aquel
duro ariete, recorría toda la rajita posterior, causándome escalofríos de
placer. Después de tenerme un buen rato sometida a sus tocamientos, percibí
como su mano se agitaba masturbándose mientras que al mismo tiempo rozaba
contra mis glúteos, provocándome una gran calentura, hasta que con un ronco
gemido de XX, sentí como la descarga de su caliente leche bañaba mi trasero y
parte alta de mi muslo, me encantó sentir los lechazos, mientras mi cuerpo se
humedecía con el ardiente elixir de macho.
Cogió un pañuelo de papel y
comenzó a limpiarme, pero antes de terminar de hacerlo completamente, se
dirigió autoritariamente hacia el cornudo y le dijo,
- Termina de limpiarla bien,
venga, que no quede nada
El puerco humillado y mostrando
su poca hombría ante el macho alfa, obedeció la orden y con su acostumbrado
servilismo, terminó de limpiar el semen de mi amante, que todavía escurría por
mi piel. Me encantó ver ese rasgo de autoridad y desprecio de mi chico ante el
puto cornudo, ya sabéis todos que esa forma de actuar me excita.
Al término de toda esa caliente
sesión y mientras XX se vestía, el joven voyeur, que había estado mirando, me
preguntó si podía tocarme; obviamente yo aún seguía caliente, así que sin dudar
le respondí afirmativamente, procedió a quitarse la ropa y me mostró un hermoso
cuerpo, además de cara también estaba bastante bien, pero lo que me resultó
impresionante, fue el tamaño de su polla, como podéis contemplar en las dos
únicas fotos que accedió a que el cabestro le tomara, siempre obedeciendo mi
mandato.
Yo pensé que ese apuesto mozo, no
se negaría a que mi cerdo tomara imágenes del juego que pretendía llevar con
él, era un ejemplar muy especial (Me refiero al tamaño de su rabo) y me relamía
pensando en lo morboso que podía resultar un reportaje con semejante pene, el
poco rato que lo tuve en mis manos, me hizo sentir sensaciones muy excitantes,
pero incluso para esas dos fotos que he colgado, puso objeciones, así que
decidí no continuar con el encuentro y le mandé a mi maridín seguirme, saliendo
de nuevo a la zona de barra, donde había otros chicos y donde me volví a hacer
alguna que otra foto más, provocando un poco al personal, que como podéis
imaginar miraba la escena con ojos morbosos.
Después de algunas tomas un
poquito subidas de tono y en vista de que ninguno se decidía a intentar algún
tipo de acercamiento, decidí marcharnos del local, pero con la seguridad de
volver en más de alguna ocasión no lejana en el tiempo.
Por si alguien puede estar
interesado en visitar dicho club, os recuerdo que se llama: BRIEF ENCOUNTER, lo
podéis buscar en internet, donde os saldrá también su teléfono para que os
informen.
Si tenéis dudas y en atención al
trato tan cordial que recibí de las personas que lo regentan, os podéis dirigir
a mi correo y os facilitaré más información al respecto, quizás hasta podamos
coincidir allí en algún momento.