De vez en cuando, después de correrme siendo sobada en el
pasillo francés, me suelo tomar un descanso, en ese instante recompongo mi vestuario
y salgo de nuevo a la zona de barra, donde los tíos que han estado metiéndome
mano no me quitan el ojo de encima, yo rara vez se quienes son los que han
estado al otro lado de la mámpara, pero tampoco le doy mayor importancia si me
lo he pasado bien, por supuesto el animal con cuernos viene detrás mío para su
mayor exhibición de bestia mansa y sumisa.
Son muchas las variantes que suelo emplear para divertirme,
una de ellas y en más de alguna ocasión me ha permitido pasármelo realmente
bien.
En uno de los locales que me gusta visitar, más concretamente
en el PK2, nada más traspasar la puerta de entrada nos topamos con un pequeño
recibidor y una escalera que da acceso a lo que es el local, al bajarla te
encuentras con la zona de barra, en la que hay también una mesa de billar,
enfrente hay un saloncito algo más oscuro con un par de mesas y unos sofás y
junto a estos se encuentra la mámpara del pasillo francés, por la parte donde
se ponen los chicos, se encuentra tapada con una cortina negra, a ese sitio pueden
acceder todos los clientes sin ningún impedimento.
Pues bien hay algunas veces que estando en la barra y si no se
decide ninguno a acercarse, le ordeno al cornudo que lleve las bebidas a ese
saloncito y nos sentamos observando el panorama, en alguna de estas ocasiones
me encuentro con que se pone alguna otra pareja en el lado interior de la
mámpara para follar delante de los mirones o para dejar que toquen a la chica
mientras su novio la monta, por supuesto y como podréis adivinar los machos
ávidos de sexo no tardan en meterse detrás de la cortina a ver que pueden
tocar.
Esta semana pasada había cuatro machos dentro, entre la
mampara y la cortina oscura, tocando lo que la pareja de dentro les permitía,
así que se me ocurrió morbosear de otra forma y transgrediendo lo que es
normal, le dije al ciervo que se quedara sentado en la mesa guardando las
bebidas mientras yo me metí donde estaban los jóvenes, que desde ese lugar semi
oscuro si podía apreciar sus caras y cuerpos, hice como si los ignorara y me puse
en los agujeros metiendo mano también, pregunté algo y la parejita en cuanto me
escuchó se puso donde yo me encontraba así que pude tocar las tetas de la tía y
también los huevos del chico mientras la follaba, pero lo mejor y lo que yo
esperaba es que por detrás empecé a sentir manos recorriendo mi culo y espalda.
Este día llevaba unos legings plateados sin ropa interior, con lo cual notaba
muy bien sus caricias y la excitación se iba apoderando de mi, me olvidé de la
parejita y me concentré en lo que me estaban haciendo, estaba en medio de dos
chicos bastante bien plantados, detrás de ellos había uno más a cada lado yo me
encontraba en el centro y mi cuerpo por momentos se abandonaba al placer que me
estaban proporcionando, después de sobarme un buen rato por delante y por
detrás me giraron de medio lado y me bajaron el legings hasta los tobillos, me
sacaron las tetas y me pusieron los pezones como piedras de duros, los dos
chicos más cercanos, viendo mi falta de oposición a todo aquello se sacaron las
pijas y el de delante empezó a pasármela por toda la rajita recreándose en la
zona del clítoris, mientras el de detrás me sujetaba pasando sus brazos por
debajo de mis sobacos mientras me amasaba las tetas como desesperado, a mi me
comenzaron a temblar las piernas de placer, pero dos de los chicos a mi espalda
me cogían para que no me cayera, mientras el de delante me sacó el legings del
todo, se puso un condón y cogiéndome de las caderas me clavó toda su tranca
dentro de mi coñito, yo jadeaba y temblaba mientras me sujetaban y aquel chico
me follaba con golpes fuertes de cadera, mientras me comía las tetas, les pedí
a los de detrás que me taparan la boca para que en la barra no se escucharan
mis gemidos, estuvo jodiéndome como unos 15 minutos hasta que los dos nos
corrimos, a mi no me resultó nada difícil orgasmar, después de toda la
calentura que llevaba en mi cuerpo, el chico se salió de mi interior pero otro
de los que me había estado sujetando, me pidió que lo dejara a él también
follarme porque llevaba una calentura tremenda y le dolían los huevos de
aguantarse, yo estaba como mareada de tanto trote así que me dejé manipular
abandonándome al placer.
Entonces el que me había jodido pasó detrás y el otro
macho pasó a ocupar su lugar en mi coño, en aquel instante donde más noté el
cambio fue en el tamaño del miembro, este segundo chaval tenía un pene yo diría
que de más de 20 centímetros y de un grosor considerable, aunque con la
lubricación que yo llevaba en el coño no le resultó nada difícil clavármela y hacerme
correr de nuevo, después de mi orgasmo aguanté sus embestidas hasta que él
entre grandes bufidos terminó también, el otro chico que había quiso también
joderme, pero me disculpé y le dije que por esa noche ya estaba bien, mientras
me estaban follando veía la cara del cornudo que no se estaba enterando de
nada, ya que la cortina oscura desde el interior deja ver la otra parte, les
pedí a los chicos que ataran los condones y me los dieran para llevárselos de
regalo al puto ciervo, por saber estar en su sitio.
La mayoría de las veces que acudo a los clubs swinger, no
suelo follar, pero si la situación se torna demasiado caliente y encuentro al
macho que me gusta, la cosa termina en una buena sesión de sexo
completita.