jueves, 1 de abril de 2021

UN REGALO MUY SEXY - 1

 


     La historia que da pie a este reportaje comenzó a fraguarse en el 2015, lo hizo de la manera en que suelen empezar las relaciones con mis futuros amantes. En aquella primavera recibí el correo (muy bien redactado por cierto) de un hombre (lo llamaré "L" para preservar su identidad) que me proponía tener esa primera cita de rigor con el fin de conocernos y sobre todo, de comprobar si se daba el feeling adecuado entre ambos para tener algo más íntimo, su manera de expresarse educada pero al mismo tiempo morbosa me gustó y a los pocos días concertamos aquella primera entrevista.

 

     Llegado el día acordado, nos presentamos puntualmente y después de los primeros saludos, iniciamos "L" y yo una sugerente conversación sobre nuestros gustos sexuales, en la que me sentí muy cómoda y relajada, dando pie a un posterior morboseo, acompañado de la consiguiente humillación al cornudo y por supuesto de que entre ambos surgiera esa chispa y compenetración que yo necesito para aceptar meterme en una sesión de sexo total con un buen macho.

 


    Como consecuencia del feeling que ambos habíamos tenido en la cita, en los días posteriores continuamos contactando por correo para contarnos la impresión que habíamos sacado del encuentro y al comprobar que los dos coincidíamos en las ganas de volver a quedar para una viciosa sesión, no tardamos nada en decidirnos y quedar para tener ese encuentro sexual, cinco días después.

 

    Para una ocasión tan especialmente morbosa como la que habíamos previsto los dos futuros amantes, "L" en su habitual línea de generosidad, alquiló una habitación por un periodo de 4 horas, en el Kadrit y con Jacuzzi incluido. Aquel encuentro fue muy... pero que muy morboso, sin ninguna aceleración, calentándonos a base de muchos besos, caricias, tocamientos y variados juegos viciosos entre nosotros dos, en los que no faltó la degradación y humillación del desgraciado cornudo. Todo lo que en ese encuentro ocurrió, fue grabado y fotografiado por el cabestro, como es su deber, así que no será de extrañar que en algún momento publique el reportaje de ese día.

 


     Después de aquel día de tan morbosos recuerdos, "L" y yo seguimos hablándonos por correo durante algún tiempo e intentando volver a quedar para repetir la viciosa sesión, pero unas veces por sus obligaciones y otras por las mías no conseguimos encontrar el momento, hasta que pasados algunos meses, por circunstancias personales, la comunicación se interrumpió.

 

     El tiempo fue pasando sin tener noticias uno del otro, hasta que después de varios años, a finales del verano pasado (en plena pandemia) y de forma sorpresiva, pero con mucha alegría por mi parte, volvimos a contactar retomando el morbo que se nos había quedado pendiente. Tratando de incidir en el recuerdo de todo aquello que habíamos vivido tan intensamente, volvimos a enviarnos de nuevo algunos mensajes subiditos de tono, hasta provocar las ganas de encontrarnos otra vez. Llegados a ese punto y a pesar del riesgo que podíamos correr, por el jodido virus, decidimos vernos para retomar el contacto y comprobar si nos reconocíamos físicamente después de tanto tiempo y sobre todo si entre los dos seguía existiendo esa química que tuvimos en el pasado.

 


    En aquel momento "L" se encontraba residiendo en una zona rural donde no había contagios y tanto yo como mi perro tenemos mucho cuidado en relacionarnos lo menos posible con otras gentes, así que valorando un mínimo riesgo, acordamos encontrarnos a mitad de camino entre nuestros respectivos puntos de ubicación. La mañana prevista para la cita, ordené al "reno" que se pusiera la volante de mi coche e hiciera de chófer, le dije que tomara la carretera dirección Madrid y cuando ya estábamos cerca, lo fui guiando durante el camino que debía recorrer, todo esto sin dirigirle la palabra ni darle la mínima explicación de hacia donde nos dirigíamos ni de lo que yo tenía intención de hacer. Al llegar al sitio acordado, mi caliente amigo ya me estaba esperando en el exterior del establecimiento y en cuanto me vio se acercó rápidamente al coche para darme la bienvenida. Porky en su continua imbecilidad, estaba aparcando sin darse cuenta de la presencia de "L". Cuando el cornudo salió del coche y me vio saludando con dos besos y un abrazo a un hombre (hasta ese momento desconocido), se le cambió el semblante y su atocinado cuerpo se encogió empequeñeciéndose. Al volver mi vista hacia el cabestro me percaté en la expresión temerosa de su rostro y en ese momento estuve segura de que el muy "poco hombre" casi inmediatamente había reconocido al semental que lo había puteado y meado encima. Es bien sabido que cuando un macho Alfa marca con su orina a un ser inferior como es Porky, resulta inevitable que ese hecho, hasta cierto punto traumático para el desgraciado, quede grabado en la memoria del desgraciado animalito para siempre y despierte en su interior todo el temor y desasosiego que el macho Superior le genera al estar en su presencia.

 

    Resumiendo todo lo que sucedió en aquella morbosa cita (qué merece un capítulo aparte), solamente puedo deciros por el momento, que todos los posibles miedos del cerdo cornudo, no eran infundados y que todo terminó haciéndole sentir más inferior todavía que en el primer encuentro, pero como ya he dicho, todo lo que sucedió ese día, será el motivo de otro reportaje que estoy segura de que levantará muchas pollas.


 

    Unos días después de ese deseado reencuentro con "L", decidí dar un cambio en mi vida, dando una vuelta de tuerca más en el sometimiento de Porky, para ello comencé por prohibirle terminantemente tener el más mínimo roce con mis pechos, diciéndole que mis tetas serían solo para los machos que se las merecieran por ser más viriles que él. En un principio mi idea era solamente el ahondar en su humillación y degradación como esposo cornudo. Hasta ese momento hubo algunas ocasiones en que usaba al desgraciado para masturbarme o lamerme, permitiéndole tener un mínimo contacto con ellas. Pasaron algunos días más en los que conseguí que no se me acercara lo más mínimo y sorprendentemente me sentí muy cómoda con su obediencia, así qué sin más, pasé a ordenarle que tampoco las mirara cuando me estaba cambiando, aquella nueva actitud mía le dolió al ciervo, pero lo asumía no exento de pesadumbre. Las tornas que iba tomando la situación me gustaban y me resultaban muy gratificantes, así que al poco tiempo le dije que a partir de entonces ya no me podría ver desnuda ni en lencería en ningún momento y que además ya no tendría ninguna posibilidad de tocar mi cuerpo porque en ese instante quedaba reservado exclusivamente para mis posibles futuros amantes. Seguramente os preguntaréis ¿por qué una Ama que puede usar y beneficiarse de su esclavo para extraer placer de él, a través del uso de su lengua, cuerpo, dedos, etc. no lo hace?, pues bien, la respuesta no es difícil de contestar, ese hecho es la consecuencia clara y evidente de que la Dómina ha perdido todo interés hacia el sumiso y le es imposible sentir ninguna sensación placentera siendo lamida o masajeada por él e incluso hasta puede llegar a molestarle el contacto con su piel. En el caso de Porky al ser ignorado y relegado totalmente al ostracismo sexual sin ser siquiera utilizado como objeto de placer, estoy convencida de que se siente despreciado y humillado, pero eso a mí me importa una mierda, yo estoy muy a gusto con esta situación que ya dura varios meses y hoy por hoy, prefiero pajearme y darme gusto yo sola, hasta que llegue el día en que pueda disponer de otros machos Alfa, a que mi desgraciado marido tenga que tocarme para darme algo de placer, cosa imposible al tratarse de un medio e insignificante hombre. 

 

    Después de todo este preámbulo, cuyo motivo no es otro que poneros en situación de cómo están las cosas en este momento y de todo lo que me une a un amante tan especial como es "L", voy a entrar de lleno en el reportaje que quiero transmitiros con más detalle.

 


     Pasaron alrededor de unos tres meses desde aquella cita tan morbosa para nosotros y denigrante para el cornudo, durante los cuales, yo le fui enviando fotos a "L" para que tuviera constancia visual de lo bien que lo habíamos pasado y pudiera rememorar con imágenes la viciosa situación que mantuvimos entre los pinos.

 

    Un día a mediados de enero y en respuesta a uno de mis mensajes, mi querido "amigo", me escribió un e-mail diciéndome que le apetecía regalarme un conjunto de lencería erótica, que yo debería elegir. Resulta obvio deciros, que me hizo mucha ilusión ese detalle por su parte y lo acepté sin pensar. Casi inmediatamente me puse a buscar online en la boutique donde suelo comprar mis conjuntos más sexys y cuando por fin me decidí por el que podéis ver en las fotos, rápidamente le envié a "L" la imagen del catálogo para saber si él también estaba de acuerdo, le agradó mucho y quedamos en que yo lo pediría y él al mismo tiempo me mandaría el importe al bizum del teléfono de un amigo cercano, con el que tengo mucha confianza y me lo hace llegar a la mayor brevedad. Una vez acordado de esa forma, solo faltaba esperar a que me avisaran para ir a recogerlo a la lencería donde siempre envían los pedidos que efectúo vía online, pasados como unos 15 días, recibí el aviso por correo de que ya podía pasar a recogerlo.

 


    "L" no me había sugerido absolutamente nada a cambio de su regalo, pero por mi forma de ser, me parecía muy mal no corresponder a su generosidad con algún pequeño detalle por mi parte, y que mejor detalle que un poco de morbo atrevido y arriesgado, así que le escribí diciéndole que ya había llegado el conjuntito y que si le apetecía acercarse a la boutique, se podría meter conmigo en el probador para darme su opinión de cómo me quedaba puesto. Ya podéis imaginar la contestación, aceptó rápidamente.

 

     Concertamos la hora en que nos encontraríamos "casualmente" y la forma en que yo quería hacerlo, le pasé la dirección de la tienda para que me estuviera esperando por las inmediaciones y como ya he dicho tratando de aparentar un encuentro fortuito e inesperado, para acrecentar mucho más la humillación del cornudo, quien por cierto fue el primero que lo vio, ya que por la galería comercial había bastante gente. Ante la extrañeza y confusión del "astado" nos dimos dos besos y dirigiéndome a "L", le pedí que me acompañara al interior de la boutique, el cerdo nos seguía como un estúpido, pero volviéndome hacia él, le ordené quedarse esperándonos en la puerta, como habría hecho con un perro de compañía. Solo me faltó dejarlo atado con la correa de paseo.

 



     Como si fuéramos una pareja normal entramos al interior de la lencería, mientras que mi puto cabestro con sus porcinos ojitos nos miraba alejarnos. Me dirigí a la dependienta que ya me había atendido en diferentes ocasiones y que debió de quedarse bastante perpleja al verme acompañada de un hombre totalmente diferente al despojo humanoide habitual, que suelo llevar como portador de compras, y todavía se extrañaría más en el caso de recordar que el "zoquete anormal" en las ocasiones precedentes, siempre se quedaba fuera del probador mientras yo estaba dentro probándome lencería y sin embargo este hombretón que hoy me acompañaba iba a entrar conmigo en el reducido habitáculo. Le pregunté por el pedido y me lo entregó, pero antes de meternos al pequeño espacio de pruebas, le dije a "L" que iba a coger algún sujetador más de la tienda, para justificar un tiempo de estancia morbosa algo más largo, cogí las prendas y le dije a mi macho que me siguiera, no sin antes volverme a mirar la patética cara del cornudo que desde el exterior nos miraba con sus entristecidos ojos de gorrino cebón, le lancé una sonrisa burlona y le di la espalda ignorándolo y recreándome en su humillación.

 


     En cuanto entramos en el pequeño probador, comenzamos con el morbo, me quité la parte de arriba y nos empezamos a sobar en silencio, "L" me comió la boca en un morreo obsceno y caliente, mientras metía su mano por el interior de los leggings tocándome el coñito y calentándome como él sabe hacerlo. Estuvimos un tiempo prudencial guarreando y antes de salir le dije en voz baja, vamos a hacer unos selfies dedicados al cornudo para que sufra viendo lo que estamos disfrutando y se dé cuenta de lo mierda e inútil que es. Como podéis ver en esas fotos, el espacio era tan reducido que las imágenes quedaron un poco light, pero aún así al "cuerno" le resultaron muy humillantes.

 


     La situación dentro del probador, me resultó tan morbosa y excitante que no descarto volver a repetirla. Nunca había hecho algo así y pude experimentar una fuerte subida de adrenalina, con toda la excitación que eso me provoca. A causa de lo vivido resultó muy natural, que tanto "L" como yo, saliéramos calientes y con claros deseos por parte de ambos de alargar algo más la cita, así que le dije a Porky que fuera al coche a buscar la cámara de vídeo, mientras yo me iba a tomar algo con mi querido amigo. Le ordené también, que después de cogerla nos buscara por las cafeterías de la galería comercial y cuando nos localizara esperara fuera sin molestar hasta que saliéramos, marchó a cumplir mi orden obedientemente y con las orejas bajas, mientras que yo me fui paseando con "L" sin importarme que algún conocido íntimo o familiar nos pudiera ver, y pudiera darse cuenta de lo puto cornudo que es mi maridín.

 

    Nos sentamos en una cafetería con una buena vidriera para que el "zoquete" nos pudiera localizar y estuvimos hablando y tonteando durante un tiempo, le enseñé una foto de la madre del puerco que yo le había sacado un par de días antes y me dijo, que para la edad que tenía estaba mejor que el mierda de su hijo, me hizo gracia ese comentario y no pude menos que asentir ya que la cerda madre se conserva muy bien, la conversación era distendida y muy agradable. Eso es lo habitual que me ocurre cuando estoy con "L", cuando estoy a su lado me siento muy a gusto y experimento esa sensación tan deseada por cualquier mujer de estar con un macho de verdad. Conforme lo voy conociendo, más me gusta y me hace sentir muchísima complicidad y deseo sexual. El tiempo con él me pasa muy rápido y cuando miré hacia el exterior, comprobé que el perro estaba remoloneando al otro lado de la cristalera, esperando acontecimientos u órdenes, que sin él saberlo le iban a dejar muy humillado e incluso traumatizado.

 

      Cuando le propuse a "L" que me acompañara para probarme su regalo de lencería delante de él, en mi pensamiento no tenía previsto hacer ninguna otra cosa que no fuera eso, aunque si que es cierto que tenía muchísimas ganas de volverlo a ver, como ya he dicho, se trata de un hombre, que conforme lo voy tratando cada vez me gusta más y me hace sentir mujer deseada. Como todos vosotros sabéis, tengo una necesidad imperiosa de tener un macho de verdad a mi lado y "L" va sobrado de esa cualidad, cualidad que por otra parte tanto echo de menos, al tener que soportar a diario cerca de mí, la presencia de un engendro "mini polla" como Porky, sin el menor atisbo de virilidad. "L" es un semental capaz de mantener la polla dura durante largo periodo de tiempo, cosa que me vuelve loca y además no tiene reparo alguno en usar a la sissy beneficiándose de ella a su antojo así que cada vez que nos vemos se muestra más autoritario con la putita y da una vuelta de tuerca más en la humillación del inepto que tengo por esposo, cosa que tan cachonda me pone, como todos sabéis. Todas estas razones son la causa inevitable de que cada día esté más pillada por él y tenga enormes deseos de que volvamos a disfrutar de una sesión larga de sexo vicioso y pervertido en el que el cornudo mariquita tenga el papel que le corresponde y se convierta en una putita obediente para ser usada y proporcionar placer a quien requiera de sus servicios.

 


     Debido a todo el deseo que siento por "L" y que estoy convencida de que es correspondido, le propuse ir a un lugar cercano y discreto con el fin de alargar un poco más la despedida y al mismo tiempo el morboseo que yo tanto deseaba, aceptó de inmediato y salimos de la cafetería diciéndole al perro que nos siguiera, fuimos a su coche, montamos al puerco detrás y una vez en el interior, le dije a mi macho hacia donde nos teníamos que dirigir. En unos cinco minutos llegamos al sitio elegido por mí, aparcó el coche entre unos pinos y le ordené al cornudo que pasara al asiento de delante y pusiera la cámara de vídeo a grabar, mientras que nosotros dos nos pasábamos al asiento trasero mucho más amplio para llevar a cabo mis viciosas intenciones.

 



    Para ilustrar este reportaje, os muestro las fotos de la bonita lencería que me regalo "L", también los selfies que nos sacamos en el probador con la intención de humillar al manso, además de un pequeño adelanto de algunas capturas del vídeo en donde se puede visualizar mucho mejor los detalles de lo que fue un caliente morreo con mucha disputa de lenguas y para terminar la primera parte del vídeo que se grabó dentro del coche. Os recomiendo que estéis pendientes para cuando publique la segunda parte, ya que para mi gusto es todavía más morbosa (suponiendo que esta os lo haya parecido) y también con un vídeo de mayor duración, además de una serie de capturas tremendamente viciosas y que a mí me encanta volver a ver.           

 


viernes, 5 de marzo de 2021

FRUSTRACION - 2


 

    Saludos a mis queridos seguidores, de nuevo estoy por aquí, para continuar con el relato de lo que pasó aquella noche en el PK2 antiguo. Retomo la narración desde donde la dejé en el reportaje anterior y espero que, al recordar todo el morbo vivido en aquella noche, no me pase como la vez anterior en la que tuve que terminar metiéndome los dedos en el chocho para calmar mi calentura. Quizás os preguntéis por qué no utilizo al inútil de mi marido para darme placer. Pues bien, el grado de desprecio y los sentimientos que me inspira son tan de repulsa, que hace ya un tiempo, tomé la decisión de tenerlo en completa reclusión sexual, prohibiéndole tener el mínimo contacto conmigo, tanto de forma física como visual. Únicamente tendrá la posibilidad de verme desnuda, cuando desee que me haga algún reportaje fotográfico o esté disfrutando con algún amante. En cuanto a tocarme o lamerme solamente le será permitido sobre aquellas zonas de mi cuerpo en que algún macho haya descargado su semen o me hayan lengüeteado antes que él. Creo que la mayoría de vosotros entenderéis que una hembra caliente necesita un buen macho a su lado para sentirse plena y no un mariquita de pollita enana. Ese es el motivo por el que el muy cornudo cabrón que ya no tiene nada de hombre, no merece ser tratado como tal.     

 


     Continuando con el relato y como ya os conté en la primera parte del mismo, después de la tremenda masturbación a la que fui sometida por aquellos tres cabronazos, terminé chorreando, desfallecida y respirando agitadamente. Incapaz de dar un paso, seguí apoyada en la barra con la cabeza inclinada, que pesadamente reposaba sobre mis brazos. Permanecí en esa posición durante unos minutos más, mientras que les oía cuchichear y reírse. Mis ojos seguían cerrados, concentrándome únicamente en las contracciones de placer que mi vagina enviaba a mi cerebro a través de la columna vertebral. Cuando finalmente terminé de reponerme y conseguí volver a tomar conciencia de mi estado, abrí los ojos contemplando la desagradable vista del oscuro suelo del pub, poco a poco mi visión se hizo más nítida. En ese momento desplacé la mirada hacia mis piernas, pudiendo darme cuenta en aquel instante, de que mis zapatos se encontraban bastante pringosos a consecuencia de los fluidos que mi coñito había expulsado sobre ellos, además de haberse formado un pequeño charquito que yo inconscientemente estaba pisando.

 



     Antes de tomar la decisión de erguirme y dándome cuenta de mi vergonzosa postura, les susurré con cierta discreción, que me bajaran la faldita para taparme el culo (ya sabéis que el volumen de mi trasero no me gusta demasiado) y también que me subieran el top para ocultar mis sobados pechos. Me encontraba desmadejada e incluso temblorosa, me costaba moverme... así que permanecí algún tiempo más en aquella nada edificante posición. El tiempo jugaba a mi favor y lentamente fui recobrando una cierta compostura. En el instante en que me sentí mejor, hice acopio de voluntad y levanté la cabeza, encontrándome deslumbrada por lo destellos de luz que iluminaban el pub, me di cuenta entonces de que habían entrado más clientes al club, observé que un par de parejas y un chico habían llegado sin yo enterarme. Inmediatamente y algo avergonzada pensé, que casi que con toda seguridad habrían podido contemplar gran parte de lo sucedido. Pasé a ser consciente del morboso y en cierto modo obsceno espectáculo que les habíamos ofrecido. Todas las miradas estaban puestas sobre mí, eso me molestó bastante al comprobar que de forma expectante los ojos de muchos de los presentes me miraban de forma sonriente pero también libidinosa y aunque me invadió una cierta vergüenza por haberme mostrado tan vulnerable y tan puta - porqué no decirlo -, consideré que el fuerte y húmedo orgasmo que me habían proporcionado había merecido la pena.

 



     Mi boca se hallaba muy reseca, debido a los intensos gemidos de placer que incontroladamente había proferido durante la masturbación, así que le pedí a uno de los tres mozos, que me acercara el vaso con mi bebida, en cuanto me lo dieron, ansiosamente lo acerqué a mis labios y di un pequeño sorbo, comprobé con desagrado que al haberse derretido el hielo, el contenido estaba totalmente aguachinado, con desagrado dejé de beber y se lo di a la camarera; de inmediato mis tres acompañantes muy amablemente se empeñaron en invitarme a otra consumición. No me lo pensé demasiado y con un gesto de agradecimiento acepté la invitación. En cuanto la chica lo puso sobre el mostrador, tomé el refresco y me lo llevé a la boca casi con ansia, pero mientras trataba de calmar la pastosa sequedad bucal, uno de los tres viciosos (creo que con la intención de seguir con la "fiesta") se me pegó al culo por detrás abarcando con su manaza una de mis tetas que yo tenía algo dolorida, debido al intenso magreo al que ambas habían sido sometidas. Fue en ese momento, cuando me apercibí de que llevaba mis dos pechos al aire para complacencia de todos los presentes masculinos, los muy cerdos pajeadores no me las habían cubierto cuando se lo pedí y con la calentura que yo llevaba encima ni me había percatado de ello. Inmediatamente me subí el top ocultándolas y al mismo tiempo me di perfecta cuenta de las intenciones viciosas que al menos dos de los machos llevaban, me giré apartándome del sobón mientras que educadamente, pero al mismo tiempo de manera firme los paré diciéndoles que por el momento yo había tenido bastante desgaste y tenía que recuperarme del fuerte orgasmo recibido. No les mentía porque en aquel momento, la verdad es que me encontraba desfallecida e incluso medio adormilada por la relajación post-corrida. Me dirigí entonces a la camarera y le pedí perdón por el charquito que involuntariamente le había dejado en el suelo y ella muy sonriente me contestó,

   - No te preocupes Dana, que ahora salgo y lo limpio. Lo más importante es lo bien que te lo has pasado y el espectáculo tan morboso que nos has regalado, ja,ja,ja,

   - Gracias cariño - le respondí - y no te preocupes tú, espera que ahora llamo a mi marido y puedes mandarle que lo limpie él; por lo menos que sirva para algo, ja,ja,ja.

A pesar de que la camarera nos conoce y sabe bastante de la forma en que llevamos nuestra relación, abrió unos ojos como platos y dijo,

   - Pero eso me parece algo fuerte ¿No?, igual no le sienta bien, aunque el Porky parece buena persona a lo mejor se nos enfada.

   - ¡Qué va!, no te preocupes, de verdad te lo digo, ya verás que lo tengo bien enseñado y es muy obediente, confía en mí, te juro que si hay algún problema me comprometo a invitaros a una ronda a todos los presentes por cuenta de él, claro está.

Rápidamente me volví hacia uno de los chicos y le pedí que por favor llamara a Porky, lo hizo, y casi al instante el cornudo salió de su retiro y se acercó a mí cabizbajo. Mostraba en su rostro ese lamentable y triste talante aborregado de siempre. El muy torpe, aunque tenía la cabeza baja, le faltó muy poco para meter sus pezuñas encima del charquito.

   - ¿Eres tonto o qué? parece que no tienes ojos en la cara ¿No ves lo que hay en el suelo? mira a ver lo que te dice esta amiga mía - le dije mientras le daba un empujón para evitar que pisara mi corrida -

La camarera se mostró un poco dubitativa mientras de soslayo observaba al cabrón, pero ante la mirada expectante del cornudo, le dijo

   - Ve al baño y coge una fregona que hay detrás de la puerta, luego vienes con ella y limpias eso que tienes delante de tus pies.

El desgraciado anormal agachó la cabeza con su mansedumbre habitual y se encaminó hacia la escalerita que accede a los aseos, acompañado por las risotadas y exclamaciones jocosas de casi todos los presentes y digo casi todos, porque también pude escuchar algún comentario de pena y estupor dedicados al animal de dos patas. Al verlo obedecer de esa manera tan patética, no pude evitar sentir rabia y repulsión por estar atada a un ser tan despreciable y de tan poca hombría.

 


     Aunque lo he dicho por activa y por pasiva en más de una ocasión, ese asco y desprecio que le tengo al puerco maricón, me viene en gran medida, por todos los recuerdos de aquellos días en que con su miserable pichinita se montaba encima mío con su grasiento y sudoroso cuerpo, hasta que, con cuatro movimientos rápidos de culo, se corría de una forma similar a como lo hace un conejo, depositando su repugnante y escasa semillita dentro de mi rajita. Lo único bueno que saqué de aquello fue, que en uno de esos miserables coitos, un espermatozoide del idiota, que debió salir algo más espabilado que el resto, acertó a llegar a mi óvulo, quedando embarazada de mi hija. Afortunadamente y con el paso del tiempo, he ido comprobando su evolución como hembra y tengo la enorme satisfacción de poder deciros, que para bien de ella, no ha heredado prácticamente casi ningún gen del puerco cornudo de su padre. El embarazo me vino muy bien para dejar de tener sexo con el picha corta durante una buena temporada y aunque en ese periodo yo estaba más caliente de lo normal, me calmaba masturbándome mientras mi mente se alimentaba de fantasías morbosas, que nunca pensé que llegaran a hacerse realidad (las vueltas que da la vida, ja,ja,ja,).

 


     Cuando di a luz a mi niña, alargué la cuarentena todo lo que pude mientras que el baboso anormal se mataba a pajitas. Los mejores recuerdos de aquellos días me vienen de los momentos en que daba de mamar a mi bebé, me ponía cachonda perdida la forma en que succionaba mis pezones, de hecho, retrasé todo lo que pude el quitarle el pecho, tratando de seguir disfrutando de aquella situación que tanto placer me proporcionaba, por ese motivo, a los dos meses y medio de empezar a darle la teta, me inventé ante el cabrón y su puta madre, la excusa de que la nena no mamaba bien con gente delante, les pareció raro, pero como los dos son imbéciles se lo tragaron y a partir de entonces cada vez que la tenía que alimentar, me encerraba en la habitación para poder darle de mamar; de esa forma me resultaba mucho más sencillo, que mientras Yolandita se prendía de mis pezones como una pequeña lobita yo gozaba como una perra y no hacía falta que reprimiera los gemidos que pugnaban por salir de mi garganta. En algunas ocasiones incluso alcanzaba a tener algún orgasmo que debía tratar de controlar para no perturbar la alimentación de mi niña, aquellos momentos fueron inolvidables e incluso pienso que crearon uno lazo muy especial y fuerte entre mi querida y guapa hija y yo. En algunas ocasiones recientes en que nos hemos bañado juntas y nos enjabonamos mutuamente, en el momento en que sus manos estrujan mis tetas, me asalta una cachondez parecida a la que tuve en aquella etapa lactante y más de alguna paja ha caído fantaseando con que estando en la ducha se abalanza sobre mis tetas y se prende de mis pezones como cuando era un bebé. Por cierto, llegué a pensar en que era una depravada y me sentía fatal por tener aquellas sensaciones, pero luego investigué y me informé, descubriendo que hay bastantes mujeres a las que les ocurre algo similar.

 



      Volviendo al momento en que el cornudo se dirigía obedientemente a buscar la fregona. Me quedé contemplando como con su andar lento y porcino se alejaba mientras las risas resonaban en el pub. No pude impedir que el odio hacia ese puerco se apoderara de mí. Algo en mi interior me hizo pararlo en seco con voz enérgica. Estaba muy cabreada con él y en aquel momento me apeteció humillarlo delante de todos por lo inútil y basura humana que es, al no haber podido ser capaz en toda su miserable vida de proporcionarme un orgasmo tan intenso como el que aquellos tres machos me habían regalado.

   - Espera cornudo, - le dije en voz bien alta - nada de usar la fregona que eso es mucho lujo para ti, mejor coge bastante papel del baño y limpia el suelo con él, hasta que quede reluciente y seco.

Se me quedó mirando con esos inexpresivos y aborregados ojos que tiene y ante las miradas expectantes y divertidas de los clientes, agachó las orejas mansamente, marchó al baño y al poco volvió llevando un rollo de papel higiénico entre sus manos, se puso de rodillas y comenzó a recoger todo el líquido que había salido de mi caliente coño, pasando a ser el blanco de las miradas entre sorprendidas e incluso yo diría que incrédulas de todos los tíos que en ese momento se encontraban en la barra.

 



      La noche aún no había acabado para mí y aunque poco a poco me iba encontrando bastante más relajada, todavía seguía caliente a causa de todos los tocamientos recibidos por parte de aquellos tres viciosos amigos. En aquellos instantes de recuperación, deseaba pasar desapercibida y ese era el motivo por el que me sentía algo incómoda en la zona de barra, al sentirme observada por las miradas de casi todos los clientes, así que, con la clara intención de dejar de ser el blanco de las morbosas miradas, le ordené a Porky que cogiera mi bebida y viniera detrás mío hacia la zona interior mucho más discreta. El enano mental me siguió y a pesar de su acostumbrada estupidez, se dio cuenta y me advirtió de que llevaba muy manchados tanto el top como la falda, pero como el gilipollas es un ser tan bobo, muchas veces me cuesta dar crédito a cualquier cosa que dice, aún así y para asegurarme giré la prenda inferior, dándome cuenta, de que por una vez el puerco tenía razón, apercatándome en ese instante de que los cabronazos masturbadores se habían estado limpiando las manos en mi ropa dejándola pringosa de fluidos. No obstante, soy mujer previsora y casi siempre que voy a sitios de intercambio, suelo llevar alguna ropita de repuesto por si acaso, así que ordené al manso que saliera al coche a buscar mi bolsa de viaje y en uno de los cuartos destinados a los encuentros sexuales, me cambié de ropa, que dicho sea de paso, desprendía un fuerte aroma a sexo.

 



    Me puse un nuevo vestuario sexi con la morbosa intención de continuar con la velada tal y como podéis ver en las fotos, seguidamente pasé a uno de los baños interiores y retoqué mi maquillaje que también había quedado arruinado. Cuando me contemplé en el espejo y me vi recompuesta estéticamente, salí al cuarto en el que Porky me estaba esperando y nos sentamos en uno de los sofás, ordenándole al cornudo que masajeara mis todavía debilitadas piernas, ya que aún seguían algo débiles y temblorosas después del brutal orgasmo.

 



     Al tener las piernas abiertas y dobladas sobre el sofá, tanto mi bonito y sexi tanguita negro, como la parte baja del liguero, quedaban totalmente expuestos a la vista de todo aquel macho que quisiera recrearse mirándome, estoy convencida, de que la imagen que yo ofrecía resultaba muy estimulante para los ocasionales mirones que por allí pululaban. Me hace creer que eso era así, al percibir como bastantes hombres, con la excusa de ir a mirar en el pasillo francés, no hacían más que pasar y traspasar continuamente, aprovechando su breve paseo para alegrar sus ojos lascivos observando mi cuerpo, mientras que el cabestro de mi esposo, de rodillas en el suelo no se enteraba de nada y seguía masajeando mis pies y piernas, que debido a sus manipulaciones y sobre todo a mi gusto por mostrarme, todavía dejaba entrever bastantes más partes de mi anatomía, con el consiguiente aumento de deseo y morbo por parte de algunos de los clientes hacia mi persona, ya que cada vez que pasaban hacia la pared de agujeros situada detrás de una cortina oscura, lo hacían de forma más lenta, recreando la vista con las poses sugerentes que yo "inocentemente" adoptaba, mientras que el "ciervo" continuaba con su labor de relajación, sin percatarse de lo que sucedía a su espalda, cosa que por otra parte es innata de los buenos y auténticos cornudos.

 



     Ya sabéis que soy una exhibicionista recalcitrante, me gusta mostrarme de forma sensual y que los que me vean se calienten conmigo, ese es uno de mis variados vicios y por eso todas aquellas miradas cargadas de morbo me estaban volviendo a poner cachonda, así que dirigiéndome al borrego cornudo, le ordené que se metiera dentro de las cortinas y esperara oculto en la penumbra como un puto y pervertido mirón, hasta el momento en que yo le hiciera una señal para que pudiera regresar a mi presencia.


 

     Al quedarme solita en el sofá, lo primero que hice, fue bajarme la cremallera hasta dejar abierto un escote más que sugerente que dejaba a la vista una buena parte de mis pechos, adopté también una pose bastante provocativa y me dispuse a esperar pacientemente, resultaba obvio, que esa insinuante actitud por mi parte, fuera una invitación, para que alguno de los machos presentes venciera sus dudas, timidez o reticencia y se acercara a tontear conmigo. Me causaba mucho morbo a la vez que excitación, el saber que los ojos del hijo puta cuernilargo de mi marido, estaban observando como su querida mujercita y madre de su hija, lanzaba el señuelo para cazar algún semental caliente.

 



     No tuve que esperar demasiado tiempo ya que a los pocos minutos la presa (en plural) picó, y como aquel que no quiere la cosa se me acercó sonriente el hombre del masaje y se sentó a mi lado, al mismo tiempo que me presentaba a un amigo suyo que le acompañaba y que yo no había visto antes, me imaginé que aquel segundo varón habría llegado al pub hacía poco rato, de lo que no me cupo duda alguna, es de que debía de haber sido informado previamente, de todo lo que había sucedido en la barra, ya que casi nada más llegar y después de intercambiar saludos y alguna bromita tonta y picante, los dos amigos comenzaron a acariciarme, las piernas, espalda, brazos, etc., etc., al principio lo hacían de forma suave y discreta como tanteando el terreno cautelosamente, mientras que observaban cualquier posible reacción adversa por mi parte, al darse cuenta de que no había oposición alguna, sino todo lo contrario, arreciaron en sus tocamientos de una manera mucho más viciosa y directa. Mientras uno de ellos me besaba la boca, el otro me bajó la cremallera casi hasta la cintura y ambos metieron las manos por la abertura del enorme escote, palpando mis tetas ansiosamente, mientras que por abajo sobaban mis muslos subiendo hacia arriba descaradamente hasta encontrarse con la braguita y acariciando mi rajita a través de ella. Al ponerse la situación tan sumamente cachonda, no pude evitar acordarme de la patética y humillante realidad que tenía que estar viviendo el baboso y desgraciado mirón oculto tras la cortina, estaba segura de que no perdía detalle de la morbosa escena y sufría en silencio todas las cornadas que la noche le estaba deparando. Nunca ha sabido ser un hombre con dos cojones bien puestos y al final ha quedado convertido en una basura sin polla, que no merece ser tratado más que como un animal castrado y con el único aliciente, de ver como su hembra es montada y ojalá pudiera incluso ser preñada (cosa ya imposible) por sementales de verdad. En la situación que el desgraciado puerco tenía la obligación de estar espiando atentamente, cumpliendo mis órdenes, solamente le quedaba la opción de aguantarse y joderse esperando mi señal para poder salir de su oscuro escondrijo.

 


     Aquellos dos hombres estuvieron sobándome lascivamente durante un buen rato, incluso se sacaron las duras pollas sin importarles que los tíos que pasaban los pudieran ver, esa decisión morbosa me gustó, cogí cada una con una mano y se las estuve pajeando, hasta que llegado a un punto y con la voz ronca de deseo, uno de ellos me dijo,

   - Para pedazo cabrona, que si sigues meneándomela me voy a correr y quiero estar con la verga tiesa mucho más tiempo para darte lo que te mereces ¿Por qué no nos metemos adentro y seguimos más tranquilamente?

El masajista que parecía menos decidido, al escucharlo también se sumó a la propuesta. No me costó demasiado decidirme ya que tenía el coño chorreando de nuevo, de hecho, sobre el sofá rojo ya había dejado una buena mancha, que me causaba algo de vergüenza. No obstante, quise hacerme de rogar para conseguir que se dejaran fotografiar, al proponérselo pusieron algún leve reparo que yo vencí, asegurándoles que sus identidades siempre estarían a salvo, así que con lo calientes que ambos se encontraban, tampoco les costó demasiado darme su aprobación.

 



     En cuanto escuché el Ok, le hice una señal con la mano al cornudo y el muy baboso no tardó nada en estar enfrente de nosotros con la cabeza baja y rostro estúpido. Me dirigí a mis cachondos amigos sin cambiar de posición, ósea con las piernas abiertas y un muslo encima del regazo de cada uno de los machos que ellos acariciaban suavemente con manos y polla, mientras que mi coñito quedaba semioculto por la estrechez de mi tanguita negro,

   - Os presento a mi marido - les dije riéndome - ambos se quedaron desconcertados y sorprendidos de la mansedumbre del astado, pero casi al unísono respondieron absurdamente queriendo tenderle la mano al cuckold a modo de saludo, las cogí al vuelo rápidamente y las llevé de nuevo hacia mis muslos para que siguieran tocándome y de esa forma el cerdo se sintiera más humillado, aún así no pude evitar que ambos lo saludaran diciéndole,

   - Mucho gusto ...

   - Gracias igualmente - respondió el bobo en un susurro titubeante

   - El gusto o más bien el gustazo es mío, ja,ja,ja, - contesté yo burlonamente -

   - Ahora me voy a meter con estos dos hombres en una de las habitaciones y espero que borres de tu cara esa expresión de amargura que tienes imbécil, hoy vas a tener la suerte de que vas a poder estar presente porque no les importa que hagas fotos de lo que pase allí dentro y a estos dos amigos míos no les importa que tu estés mientras que no importunes, así que ya les puedes dar las gracias ¿Has entendido?

   - Si Ama..., muchas gracias señores... ya voy a por la cámara Señora

   - Venga deprisita que no tenemos toda la noche..., nosotros vamos para adentro, y tú, antes de buscar la habitación donde estamos le pides tres toallas a la camarera y nos las traes, quiero que le digas en voz muy alta que son para tu esposa y sus dos amigos, cuidado si no lo haces así porque luego le voy a preguntar y pobre de ti como no se hayan enterado todos los clientes presentes. Cuando vengas nos entras también nuestras bebidas "cariño", ya ves que nosotros tenemos las manos muy ocupadas, ja,ja,ja, - le dije mientras agarraba una pija con cada una de las mías -.

   - Perdón Ama, pero al ir cargado con todas las cosas igual se me caen Ama - protestó con la mirada baja -

   - Si naces más idiota, no naces imbécil, si no puedes en un viaje, haces dos o tres me da igual inútil, que poco cerebro te ha dado Dios o la puta de tu madre, tienes la cabeza de adorno, solamente te sirve para llevar los cuernos retorcidos que te pongo pedazo de cabrón.

Mis dos próximos amantes se quedaron bastante atónitos ante esta corta conversación, pero uno de ellos enseguida se hizo cargo de la situación y dirigiéndose a Porky le dijo,

   - Nos vamos con tu mujer a la cama redonda, cuando entres con lo que te ha mandado ella, procura no molestar demasiado con las fotos de los cojones, porque como no te portes bien o nos molestes, igual te llevas alguna ostia... ¿has entendido capullo?

   - Si señor - contestó titubeante, el muy cobarde -

   - Pues tira y lárgate..., mueve el culo que ya sobras, ja,ja,ja.

El cabestro se fue a cumplir con el encargo que yo le había hecho, mientras que nosotros tres nos metíamos en la penumbrosa habitación para dar rienda suelta a nuestros deseos más viciosos.

 



      He estado muy pocas veces follando con dos machos a la vez y muchas menos en un club swinger, pero aquella noche la enorme calentura que me invadía, hizo que tomara la decisión de dejarme montar por aquellos dos sementales y debo decir que la experiencia mereció la pena. Estoy convencida de que los tres disfrutamos muchísimo con el sexo que tuvimos, mientras que el patético cornudo sacaba fotos desde una esquina con mucha prudencia por el miedo a molestar y poderse llevar algún ostión de mis ocasionales amantes. No me hubiera importado contemplar al "medio hombre" acojonado y recibiendo alguna bofetada, solamente por el placer que me produce el verlo más humillado y acobardado tal y como corresponde a un ser tan baboso y maricón, si ese hecho hubiera sucedido, habría supuesto para mí la guinda del pastel vicioso.

 


     ¿Qué os voy a contar de todo lo que disfruté con aquellos dos viciosos? de la forma en que me follaron, chuparon, besaron, mamamos, etc. etc., os invito a que lo imaginéis ya que el relato ha quedado excesivamente largo y las imágenes que os muestro retratan de manera fidedigna lo bien que lo pasamos y cuanto disfrutamos.

 



     A pesar de la penumbra de la habitación y mientras era sobada por aquellos dos machos, tuve un momento de lucidez en el que pude observar los ojos brillantes del cornudo, síntoma innegable de haber estado derramando lágrimas de impotencia. Tengo muy claro todos esos sentimientos dolorosos que se despiertan en el interior del puerco, al saberse tan inservible y tener que estar obligatoriamente contemplando como disfruto con otros tíos hasta límites, que él en toda su puta vida ha sido capaz de ofrecerme. Al comprobar su innegable sufrimiento, todavía me puse más caliente y no pude evitar el sentirme como una puta zorra cachonda y pervertida. Me encantó verme de esa forma, mientras era follada por el coño y por la boca, tuve varios orgasmos y terminé reventada de placer y llena de leche de hombre... En fin... una noche inesperadamente viciosa, morbosa y satisfactoria. Y ya no continúo con mi historia, porque otra vez acabo mojando el cojín sobre el que estoy sentada.

 



     Para terminar y por decir algo que haga mención al título de este reportaje, me invade una enorme FRUSTRACION, cuando vienen a mi memoria recuerdos tan calientes y morbosos como los que os acabo de narrar y lamentablemente a causa del covid, llevo tantos meses sin poder repetir. No obstante, os puedo asegurar que en el momento que nos administren la vacuna, mis ganas de vicio y pollas van a superar todo lo que he vivido hasta ahora, por supuesto que sin olvidarme de la sumisa Sissy que estoy creando para que sirva de complemento en todas las sesiones sexuales en las que la pueda integrar. Avisados estáis los valientes que queráis disfrutar conmigo y todavía seréis mucho mejor recibidos, aquellos que os animéis a disfrutar de dos zorras al mismo tiempo.