jueves, 2 de abril de 2026

PUTO BABOSO MIRÓN

 


 

    Las vacaciones del año 2025, desafortunadamente para mis intereses, carecieron de esa intensidad morbosa que a mí me gusta disfrutar. No obstante, me ha apetecido hacer un acopio mental de lo vivido durante esos días, aunque como ya he dicho, no puedo dejar de reconocer que me resultaron bastante decepcionantes, ya que en esos periodos de relax en los que por pura lógica estoy libre de ocupaciones u obligaciones, me siento mucho más imaginativa y por lo tanto más abierta a disfrutar viciosamente.

 


    Para que podáis comprobar y juzgar si tengo razón en lo que os he dicho, voy a contaros brevemente y sin entrar en muchos detalles, cuáles fueron mis escarceos calientes en ese verano del 2025.




 

     Al poco tiempo de llegar al primero de mis destinos vacacionales, quise comenzar visitando el Club Swinger de la zona roja, en donde tuve 3 o 4 escarceos calientes, pero al mismo tiempo bastante light, debido a que los chicos que me encontré en el cuarto oscuro y con los que llegamos a jugar un poco, tampoco me inspiraban ni me calentaban lo suficiente para tener una sesión completa de sexo tal y como a mí me gusta cuando realmente me pongo bien cachonda.





 

PARA QUE OS HAGÁIS UNA IDEA, ACOMPAÑO FOTOS DE ESOS JUEGOS CALIENTES QUE TANTO ME GUSTA DISFRUTAR, GRABADOS CON LA CÁMARA DE INFRARROJOS.

 











    Pasados unos 15 días de mi llegada, tuve la oportunidad en mi apartamento, de llevar a cabo una sesión bdsm, utilizando para mi diversión a mi puto esclavo Porky y a una excelente sumisa que ya había adiestrado el año anterior y a la que bauticé como Kyra. Dicha sesión fue presenciada por su novio o pareja que disfrutó mucho viéndola sometida y viendo también como la muy perra se corría como una zorra dejando un charco de fluidos en el suelo, que luego obligatoriamente tuvo que limpiar hasta no dejar ni rastro de su abundante corrida. A mitad de esa sesión quisimos humillar y hacer sufrir como se merecen a los dos perros, haciéndoles ver que les íbamos a poner una buena cornamenta, a Kyra incluso le tapamos los ojos para que solo pudiera escuchar e imaginar lo que estábamos haciendo, ya que a veces la privación del sentido de la vista puede ser incluso más perverso que la realidad. Con Porky fui más “generosa” y le permití que viera con todo lujo de detalles como un macho como aquel me proporcionaba placeres que él es incapaz de darme.

 

EN ESTAS CAPTURAS DEL VÍDEO, PIENSO QUE NO HACE FALTA DECIR QUIÉN ES QUIÉN.

 






    Al finalizar los días que tenía contratados en ese lugar, ordené a mi perro que cargara el equipaje y partimos para el siguiente destino, también en Andalucía, (prefiero no decir nombres de ciudades para evitar cualquier tipo de asociación). En ese lugar ya tenía concertada desde hacía bastante tiempo una cita con mi esclavo Pug que, como en años anteriores, estaba deseando ponerse a mi servicio para demostrarme una vez más, con su sumisión y entrega, que me pertenece en cuerpo y alma. El apartamento que había alquilado se prestaba perfectamente para poder disfrutar de él, dándole una buena sesión al que considero mi segundo perro. Pug es muy buen esclavo al que me encanta domar por su extrema obediencia. Por ejemplo, solo tuve que decirle que estaba cansada del viaje y a una leve indicación mía se arrodilló ante mí, para que usara su espalda como reposapiés. Y así lo podía haber tenido durante horas, si hubiera querido, que él no se habría movido ni habría abierto la boca para expresar la más mínima queja. El inconveniente que tengo con él es que por causas que ya imaginaréis no se le pueden dejar marcas y eso me crea bastante frustración, aunque con imaginación y un poco de sadismo le puedo torturar cruelmente y sin marcas. Y él se va a someter a cualquier tormento que se me ocurra, ya me ha dejado claro que, salvo las marcas, puedo hacer con él lo que me venga en gana. A este perro ya lo habéis podido ver en un reportaje que publiqué hace bastante tiempo. En esta ocasión, en la sesión bdsm que le di, eché a la calle a mi perro sumiso Porky como castigo a una contestación inadecuada que me dio el día anterior. Esa decisión mía de expulsarle le resultó muy dolorosa al puto imbécil ya que se sintió relegado y despreciado al poner por encima de él a mi esclavo Pug.

 

LAS CAPTURAS QUE OS PONGO SON UNA PEQUEÑA MUESTRA DE ESA SESIÓN

 









    Pasados los tres días que tenía contratados en esa ciudad, nos pusimos de nuevo en camino hacia el lugar de mi última reserva vacacional. Ese destino era al que más ganas tenía de llegar, aunque allí se terminaran mis vacaciones, y digo esto porque en ese lugar tuve la gran satisfacción de disfrutar de tres encuentros sexuales muy especiales con mi amante preferido, Jean Paul (al que también conocéis por otros reportajes). Encuentros que disfruté muchísimo y que los mantuve a espaldas del manso cornudo, ya que en las dos primeras ocasiones el cabestro estaba durmiendo en una habitación muy cerca con la puerta cerrada mientras mi querido amante y yo retozábamos pasionalmente en la cama matrimonial. En la tercera y última se dio la circunstancia de que el ciervo estaba despierto, pero como excusa, le dije que tenía que hablar de asuntos privado con J.P. y que me apetecía hacerlo a solas, por lo que le ordené que se sentara en la terraza y esperase a que saliéramos. Cuando terminamos de hacer el amor salimos y encontré al ciervo algo cabizbajo (qué se joda, pensé). Pero el manso aunque es un gran cornudo de manual, a veces y para mi sorpresa tiene algún momento de lucidez (me resisto a decir de inteligencia), y quiso sonsacarme algo de lo habíamos hecho, preguntándome de qué habíamos hablado ya que habíamos estado demasiado tiempo encerrados. Obviamente y bastante sorprendida de su absurda y atrevida pregunta le contesté muy secamente que eso eran asuntos entre J.P. y yo, de los cuales él no tenía por qué saber. Omití contarle nada de la maravillosa sesión sexual que habíamos tenido mi amante y yo. No por ahorrarle sufrimiento, sino todo lo contrario mi intención era que las dudas y su escasa imaginación lo siguieran atormentando durante el máximo de tiempo, (a día de hoy todavía no sabe que en esos días hice el amor tres veces con mi amado Jean Paul). El cornudito sigue ignorando que durante aquellos encuentros pusimos toda nuestra pasión y nuestras más calientes y excitantes caricias en el poco tiempo que duraron, debido a obligaciones imposibles de posponer.

 


    Me imagino que os habréis dado cuenta de que con Jean Paul no digo que follamos, sino que hacemos el amor y lo digo de esta manera porque es así, ya que él se ha convertido en la persona más importante para mí, tanto que cuando él está presente ambos nos sentimos pareja y mi marido oficial Porky, aunque esté a mi lado o cerca de nosotros, es como si no existiera.

 


    Después de esa última vez en que hicimos el amor y nos amamos (valga la redundancia) me quedé bastante triste ya que era nuestra despedida hasta un tiempo indefinido en que las circunstancias nos permitieran volver a juntarnos. Afortunadamente el tiempo pasa rápido y ya va quedando menos para que volver a vernos y dar rienda suelta a nuestro amor.

 


    Cuando ese día llegue, posiblemente antes tendré que hablar muy seriamente con el cornudo y hacerle comprender por las buenas o por las malas que cuando estoy con Jean Paul él es mi marido y macho, quedando relegado él al puesto de obediencia y servicio hacia nosotros por esa condición que ostenta de pelele impotente e incapaz de darme ningún tipo de placer sexual.

 

COMO PODÉIS VER EN LAS FOTOS ME ENCANTÓ COMERME LA POLLA DE JEAN PAUL, Y QUE ÉL A SU VEZ ME COMIERA EL COÑO CON LA MAESTRÍA QUE TAN BIEN DOMINA.

 




    Al día siguiente de ese encuentro tan maravilloso para mí, el cornudo volvió a cargar el equipaje bien temprano y después de desayunar emprendimos el camino de vuelta a casa. No obstante, y dándome cuenta de que eran muchos kms. de trayecto, decidí hacer una parada de un par de días muy cerca de Madrid, tomando como alojamiento un bonito y pequeño hotel, pero al mismo tiempo muy acogedor, con la simple intención de descansar y, de paso, aprovechar para conocer un poco mejor aquella zona.

 


     Después de varias horas de viaje llegamos al hotelito, casi al mediodía. Le ordené al perro que descargase el equipaje mientras yo me daba una ducha templada, decidida a relajarme durante la corta estancia que allí íbamos a tener. Al día siguiente por la mañana recorrimos muchos sitios de la ciudad que me sorprendieron muy gratamente por su belleza y originalidad hasta que, al mediodía y ya cansada de caminar, terminamos comiendo en el restaurante del hotel.

 


    Degustamos unas ricas viandas acompañadas de un vinito blanco fresquito que entraba de maravilla, tanto es así que sin darme cuenta terminé algo achispada. A consecuencia de ese semimareo, algo aletargante, decidí cambiar los planes y subir a la habitación para descansar un rato antes de volver a salir. Me senté en la cama apoyada en el cabecero y puse la televisión, pero la verdad es que me estaba costando concentrarme en la pantalla y no me entretenía nada de lo que estaban echando, así que la apagué y me puse a leer un pequeño libro bastante calentito titulado “El viejo y la Arqueóloga” de ese escritor erótico de nombre Lanfasone que me encanta y además excita y estimula mi morbosa imaginación.

 


    Posiblemente, a causa de los efluvios del vino que había ingerido en la comida, mi cuerpo, casi sin darme cuenta, se abandonó a Morfeo, cayendo en un dulce y excitante sopor en el que las situaciones altamente viciosas se entremezclaban en mi cerebro repercutiendo en una respuesta involuntaria que la calentura de mi cuerpo delataba.

 


    Para mi pesar, esos viciosos sueños se vieron interrumpidos por un ruido desagradable que me sobresaltó. Más tarde viendo el vídeo supe que había sido la tos del bobo que tengo por marido, que se estaba entreteniendo con su acostumbrada inutilidad en grabar lo que era la habitación del hotel.

 



     A consecuencia de aquellos sueños tan sexuales y viciosos, me desperté húmeda y muy caliente, al mismo tiempo que bastante cabreada con el manso de mi marido, por haberlos interrumpido en un momento álgido de morbo. Y a partir de ahí y haciendo honor al dicho de que una imagen vale más que mil palabras, todo lo que pasó en primera instancia lo podéis ver en el vídeo que os incluyo.

 

    Como habéis podido visionar, me dirigí después al baño con la intención de darme una ducha y rebajar toda esa tensión sexual que llevaba en mi interior. No dejaba de sentir la humedad y lo ardiente que mi coñito se encontraba, así que me metí con bastantes dudas en el cuarto de aseo preguntándome si con un simple remojón podría recobrar la compostura y la normalidad para poder volver salir a pasear sin mojar las bragas. En aquellos momentos, no pude por menos que pensar en lo que sentirían las perras cuando estaban en celo, porque desde luego no debería de ser muy distinto al estado en que yo me encontraba. Es más, me imaginé siendo esa perra a cuatro patas con un buen Macho montándola y abotonándola hasta dejarla bien preñada. Desgraciadamente el cornudo mini polla e impotente que tengo en casa no me sirve ni para masturbarme o lamerme debido a su manifiesta inutilidad.

 



    A consecuencia de esa tremenda calentura y de no saber qué tendría que hacer para calmar ese desasosiego sexual, decidí cerrar la puerta del baño y no permitir que el cerdo cornudo me viera. Me quité la escasa ropa que llevaba y me metí en la ducha, sintiendo la caricia refrescante del agua sobre mi cuerpo, aunque enseguida me di cuenta de que eso no iba a poder con el fuego interior que no se apagaba, por más fresquita que me la pusiera, así que decidí dejarme de más historias y comencé a tocarme y meterme los dedos en el coño como si fuera una vulgar adolescente cochina.

 




    Lo que yo no contaba ni me esperaba del subnormal que tengo por marido es que el muy baboso y estúpido mirón, debió presentir algo viendo mi estado corporal que delataba bastante de lo que me estaba pasando. Los pechos erguidos, los pezones duros, las areolas oscurecidas y perladas de diminutos abultamientos, además de mis labios más hinchados de lo habitual dejaban ver a las claras algo que me era imposible de esconder y que el muy cerdo, a pesar de su estupidez, fue capaz de captar.

 








     Como digo, el impotente mirón, sin que yo me percatara de ello, se las apañó para poder grabarme mientras yo daba rienda suelta a mis manipulaciones, pajeándome como una guarrilla hasta correrme y conseguir al final darme algo de sosiego y tranquilidad.

 



    Antes de abandonar el cuarto de baño me relajé un poco, me di cremas corporales y me maquillé, con el fin de ponerme guapa para volver a salir a pasear y tomar algo por los bares de la zona. Cuando por fin terminé de arreglarme, salí y vi que el gorrino todavía estaba desnudo. Le dije que se vistiera, pero que mientras lo hacía me dejara ver la grabación que yo le había ordenado hacerme en la cama.

 



    Me di cuenta enseguida de que el capullo se ponía nervioso, parecía un niño vacilante al que han descubierto haciendo una travesura.  Por supuesto que aprecié que algo extraño podía haber pasado, aunque pensé que posiblemente se debiera a que el muy cabrón me habría estado grabando mientras dormía y en ese momento estaría temeroso de que me enfadara, sabiendo como las gasto cuando eso ocurre. La curiosidad femenina estaba por encima de cualquier conjetura y por lo tanto no me iba a contentar con explicaciones tontas.

 




    Así que, como me di perfecta cuenta de que no paraba de poner excusas queriendo escurrir el bulto, le ordené autoritaria e insistentemente que me diera el móvil que celosamente escondía a su espalda y fue entonces cuando el idiota, con un amago de inteligencia que no es propia de él, intentó engañarme, marchando a coger el teléfono que tenía puesto en la repisa de enfrente de la cama.

 



    Me lo entregó y en cuanto comencé a ver la grabación me di cuenta de que el hijo de puta quería engañarme y que había gato encerrado, y todavía fui más consciente cuando pude visualizar en el vídeo que la parte en la que yo iba hacia al baño no salía o quedaba fuera de plano. Me planté de jarras frente a él con gesto muy duro y le grité que me diera el otro móvil. No le quedó otro remedio que entregármelo mirando al suelo y temblándole la mano.

 



    Comencé a mirar lo que había grabado, en primer lugar, pude ver lo que yo había hecho en la cama al despertarme hasta que me había metido en el baño, en ese instante terminaba el primer vídeo en el que nada me sorprendió. Pero a continuación vi que había un segundo vídeo que sin perder tiempo comencé a reproducir e inmediatamente me causó estupor de que el cabestro baboso y mirón hubiera sido capaz de grabarme ocultamente todas las manipulaciones masturbatorias que yo había hecho dentro del cuarto de baño.

 



     Me sentó muy mal lo que había hecho, pero todavía mucho más que por el hecho de verme tan guarrona, sobándome el coño desesperadamente, fue porque el idiota me había grabado sin haberme maquillado o puesto unas sandalias de baño con tacón que tengo y que realzan la figura o incluso unas medias o tanguita chiquitín que hacen que yo me sienta mucho más puta y morbosa.

 

   Mi enfado fue mayúsculo, le solté un buen bofetón, le cogí por las pelotas y lo arrastré hasta hacerle arrodillarse, le escupí en su porcino hocico y lo puse de vuelta y media con los insultos más extremadamente degradantes que se me vinieron a la cabeza. Además, le dije que iba a tener ayuno forzoso sin probar bocado alguno hasta llegar a Zaragoza, osea unas 28 horas después. Cuando llegamos, las tripas le crujían sin parar, la boca se le hacía agua solo con pensar en comer algo y su arrepentimiento era total. Espero que haya aprendido la lección y no se atreva a volver a hacerlo.

 



    El vídeo de la ducha he preferido difuminarlo porque no estoy nada satisfecha de como quedó ni de lo obsceno que fue, pero aun así lo pongo porque para algunos de mis seguidores quizás les resulte caliente.

 

LAS FOTOS DEL COMIENZO DEL REPORTAJE SON DE HACE DIEZ DÍAS.

 LAS HE COLGADO, PORQUE HE COMENZADO UNA DIETA MEZCLADA CON ALGO DE DEPORTE, Y ME HA APETECIDO QUE VEAIS EL RESULTADO, PARA VER QUE OS PAREZCO.










 






 






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