Como creo que tenéis interés por
saber el final de lo que pasó esa tarde, voy a terminar de mostraros y contaros
como terminó el encuentro que mantuve con mi nuevo novio.
Después de obligar al cornudo a
bajar al pilón y poner bien duro el falo de mi chico, este no tardó nada en
querer follarme, me siguió calentando, masturbando mi coño desde detrás y
acariciándome el culo al mismo tiempo, mi respuesta corporal no se hizo de
rogar y en segundos estaba dispuesta para ser poseída por el macho dominante.
Mi amante, enseguida se dio
cuenta de mi estado de excitación y comenzó a pasarme la polla por los labios
del chochito, provocándome el fuerte deseo de sentirlo dentro de mi interior y
ser follada como una perra lasciva.
No tardó mucho en encontrar el
camino para hacerme plenamente suya. Yo me puse a cuatro patas para facilitar
el apareamiento y XX comenzó a darme fuertes golpes de riñones enterrando su
verga dentro de mi húmedo coño, en esta posición estuvimos copulando durante un
buen tiempo hasta que me pidió que me diera la vuelta para seguir follándome
desde arriba y poder verme la cara de zorra que tengo cuando estoy cachonda.
Me abrí de piernas para mi amor,
mientras su pija martilleaba sin descanso las paredes de mi vagina, que
inevitablemente segregaban fluidos de satisfacción, de pronto mi macho, empezó
a resoplar y sacando su duro miembro de mi interior comenzó a correrse sobre mi
tripa, manchando también todo el encaje de la braguita.
Al terminar de descargar su leche
sobre mi cuerpo, le ordenó al cornudo limpiar toda la corrida, cosa que como
podéis ver hizo obedientemente, como buen sumiso, cuando lo hubo hecho, le
obligué a posar su atocinada cara por toda la zona donde había estado la
lechada, para que de esa forma se impregnase del olor a macho Alfa.
Seguidamente le mostré mi coño
recién jodido y le obligué a besarlo con lengua como corresponde a todo buen
perro lamedor.
Mi novio se tuvo que marchar y yo
aún permanecí un tiempo en el club, descansando y haciendo tiempo hasta que se
me pasara el sofoco y consiguiera relajarme. Sin descartar, por supuesto, que
si hubiera venido algún chico que me hubiera gustado, tampoco me habría
importado comenzar un nuevo asalto sexual.
Cuando ya me encontraba más
normalizada y a modo de despedida, le di la cámara a la camarera para que me
sacara unas fotos humillando al cornudo, a su lado había dos clientes que no
perdían detalle del sometimiento, saqué al animal, tirando de él, con la correa
como el perro que es y lo mostré ante todos, presentándolo como el medio hombre
cornudo (cosa que ya todos se habían dado perfecta cuenta), las habitaciones
del club están abiertas y los clientes pueden ver todo lo que ocurre dentro y
si se tercia también participar.
Ahí terminó esa tarde/noche,
espero que os guste y os caliente, como me ocurre a mí.