viernes, 20 de septiembre de 2019

CERDO en su HÁBITAT - 2


Continúo contando las peripecias del Lechón, (Qué por suerte o por desgracia me tocó en la lotería de la vida). Pero antes de seguir con el divertido y degradante espectáculo, quiero poneros estas fotografías que me envío Tomi, un amigo mío de Cantabria, en las que me sugería, las características tan similares de mi asqueroso cerdo con esos otros animales de la especie porcina, me gustó mucho que reparara en esos gordos detalles y por ese motivo las publico; no me negaréis que mi actitud para con el gorrino está plenamente justificada.





Después de los repugnantes revolcones por el lodo, y pensando en lo que vendría a posteriori había que dejar al puerco un poco más presentable, sobre todo porque seguidamente, habría que pastorearlo hacia la parcela, para darle una segunda sesión y completar vuestro cuestionario.

Para llevar a cabo esa operación de limpieza, nada mejor que la manguera a presión y de agua fría con que Dom Látex, sin hacer caso de los aspavientos del porcino, roció al repugnante animal, sin la mínima consideración, dejando resbalar el barro de su grasiento cuerpo, hasta conseguir dejarlo medianamente aceptable.





Resultaba bastante patético ver al medio hombre, apabilarse con el agua, cuando el chorro incidía violentamente contra su hocico, dificultando su respiración. El manguerazo sobre el morro, además del barro que taponaba los agujeros de la nariz, propiciaban ese ahogamiento, que a mí me causaba gran diversión.




Lo abrupto del solar, me dificultaba muchísimo, a la hora de moverme con los tacones y eso hacía que tuviera que desplazarme con cuidado y cierta lentitud, aunque para Porky la situación fue bastante peor, el terreno estaba plagado de pequeñas astillas y pinchos secos, además de piedrecillas que se le clavaban en la planta de los pies, rodillas y pezuñas. Al llegar al hotel, ya entrada la noche y después de las sesiones terminadas, comprobé las magulladuras que llevaba, (Me gusta visualizar y recrearme en el resultado de mi obra), la espalda y culo los llevaba surcados de fuertes y hermosas marcas rojas, pero en las pezuñas comprobé que llevaba clavadas, infinidad de pequeñas astillas, provocando el que cojeara bastante; en las rodillas también llevaba pequeñas heridas que le duraron durante unos cuantos días. Le permití que se quitara los pinchos de las plantas y me resultó muy jocoso el verlo sentado en el suelo tratando de hacerlo, bufando y jadeando al tener su enorme tripón de por medio, era digno de ver como sudaba el muy repugnante animal, hasta que consiguió retirar casi todas las pequeñas astillas de sus maltratadas patas.




Después de los deshonrosos manguerazos administrados por Dom Látex, sobre el amorfo espécimen y cuando ya mostraba un aspecto más presentable, le ordené limpiar su cabezota de cerdo y como podéis ver, arrastrando la pesada cadena, se esmeró en hacerlo, con esa habilidad innata, tan parecida a la de un aborregado lechón.




A renglón seguido, digamos que lo tendimos al sol, para tratar de que no chorreara agua, al guiarlo dentro de la parcela/mazmorra, cuando consideramos que ya era suficiente relax para el bicho, lo pastoreamos al interior, y comprobé que todavía llevaba barro por muchas partes de su gordo cuerpo, así que lo volvimos a meter en la ducha, que por cierto puso perdida de suciedad ¿Qué se puede esperar de un cerdo?.




A pesar de toda esa limpieza, tanto el ojete, como los oídos y nariz, seguía llevándolos taponados, cosa que le dificultó muchísimo a la hora de escuchar mis órdenes y lo que es peor, para entender las preguntas, qué bajo la persuasión del látigo, debía responder con total sinceridad.



El resultado del interrogatorio que se le hizo al imbécil cornudo, para contestar al cuestionario que con la ayuda de algunos de vosotros se había elaborado, será el motivo para otro nuevo reportaje.

domingo, 15 de septiembre de 2019

CERDO en su HÁBITAT - 1


Comenzaré este reportaje comentando que en esta ocasión, lo que vais a ver, se trató de una experiencia nueva para mí y para el puerco de mi marido más intensa todavía, espero que os divirtáis con ella, casi tanto como yo lo hice llevándola a cabo.




Llevaba bastantes años intercambiando correos con Dom Látex, siempre con la intención por parte de ambos (o por lo menos yo así lo pensaba), de conocernos y tener unas buenas sesiones de dominación, usando al hijo puta de Porky o también con algún otro sumiso o sumisa del que en algún momento hubiéramos podido disponer o añadir a la perrera.

El caso es que por diferentes problemas esa posible cita se fue demorando en el tiempo, hasta hace unos pocos días en que por fin pude ir a visitarlo. Para la ocasión me llevé un buen arsenal de ideas sádicas, así como un elevado número de elementos de tortura, siempre con la perversa intención de hacerle pasar unos días realmente duros al tocino, y traérmelo de vuelta a casa extremadamente amansado y sumiso. Me da muy buen resultado de vez en cuando, apretarle las clavijas de manera despiadada, le viene muy bien, para mantenerlo mentalmente en su forma de vida animalizada.



Antes de emprender el viaje y en los e-mail que intercambié con Dom Látex, ya habíamos programado algunos de los castigos que podíamos ejercer sobre el guarro Porky. Uno de ellos consistía en preparar una charca con mucho barro, para obligarle a retozar en ella, como hacen los cerdos de forma natural y por lo tanto para mi gorrino no era otra cosa, que ponerlo en el hábitat que le corresponde como animal porcino.



Al llegar a la ciudad del Dominante y una vez instalada en el hotel, le hice una llamada para que acudiera a la cafetería, con el fin de conocernos personalmente y tener una primera toma de contacto, hablamos un poco y le comenté que antes de nada me gustaría ver el lugar donde íbamos a poder divertirnos, eso era bastante importante para mí, debido a que ese día por circunstancias ajenas a mi voluntad, no se iba a poder hacer nada todavía, pero conociendo el terreno, me podía hacer una mejor idea de como desarrollar los diferentes castigos o torturas que pensaba infringir a mi puto bicharraco.

El Amo conducía una furgoneta con dos asientos delanteros y la parte de atrás totalmente vacía, así qué con una orden, metimos al puerco en ese lugar tirado sobre el metálico piso y sin más preámbulos nos dirigimos a la finca. Al llegar Porky quedó a un lado bastante separado mientras yo hablaba y maquinaba con Dom Látex los posibles juegos sádicos a realizar, mientras mentalmente iba tomando nota de todo lo que iba viendo. La finca de Dom Látex, me pareció genial y con infinitas posibilidades para desarrollar una ingente cantidad de sesiones bdsm, todas diferentes, me dio una enorme envidia sana el no poder disponer yo de algo parecido.

Tal y como habíamos acordado por e-mail, Dom Látex había preparado la charca porcina, removiendo tierra y paja seca para disponer de un barrizal, acorde a la dignidad del cerdo seboso, la situación de la misma en la finca, no me pareció el lugar más idóneo, ya que la idea que yo llevaba en mente, era encadenar al puerco con grilletes en tobillos y muñecas, arrastrándolo con violencia al centro y con tirones de las cadenas obligarle a girarse una y otra vez, mermando totalmente su voluntad. Como podéis ver en el vídeo, la charca estaba pegado a la pared y ese hecho, imposibilitaba mis primeras intenciones. Ese cambio en mi primera idea, me obligó a perder buena parte de esa tarde/noche en el hotel, donde tuve que trabajar con el animal adiestrándolo para interpretar otro tipo de órdenes, como fueron los tirones con la cuerda o mandatos orales, estos últimos bastante limitados, ya que me encontré con la sorpresa, de que había que tener mucho cuidado por la posible presencia de vecinos cercanos, además Porky con su cabeza de cerdo y más tarde con sus porcinas orejas llenas de barro, se volvía loco por entender todas las órdenes que yo le daba.



En el centro de la enorme finca, había una casa, en cuyo interior tenía adosada a la pared una hermosa y sugerente, Cruz de san Andrés, que desafortunadamente no tuve la opción de usar con mi esclavo tal y como yo hubiera deseado. Lo bueno que tiene esa vivienda/mazmorra, es que no hay problema de ser escuchados por nadie, tanto los lamentos del perro o mis imperativas órdenes a viva voz. Así que ese, fue un lugar idóneo para poder grabar todo el cuestionario de preguntas malintencionadas, que entre varios de vosotros propusisteis para el inútil cornudo.

Al terminar esa primera visita de inspección, fuimos donde se había quedado el imbécil y dirigiéndome a él le dije,
- Te voy a dar una alegría Porky, mañana vamos a venir otra vez aquí, que Dom Látex, nos ha invitado a una barbacoa ¿Estás contento?
- Si mi Ama
- ¿Has visto cuanta leña tiene para preparar unas buenas chuletas?
- Si Señora
Al muy bobo se le veía contento y a mí me costaba contener la risa ante la credulidad del necio tarado y de pensar en la fiesta que le esperaba al día siguiente. El Amo nos llevó de vuelta al hotel, una vez allí, comimos y descansé un poco mientras el perro masajeaba mis pies. El viaje había sido largo y necesitaba esa relajación, una vez recuperada y llegada la media tarde, me puse manos a la obra, (O al látigo), con el adiestramiento del animal.



Al día siguiente, hasta bien entrada la tarde, y también por motivos ajenos a mis deseos, tampoco se pudo hacer nada, pero sobre las 7 aproximadamente vino de nuevo Dom Látex a recogernos al hotel, para trasladarnos de nuevo a la Finca y proceder al inicio de las sesiones. De nuevo le ordenamos al puerco montarse detrás como el día anterior, pero en esta ocasión desnudo completamente, aduciendo que de esa forma iría más fresquito; la verdad no era otra, que me complacía verlo de una forma tan humillante y como si de un cerdo en un transporte de ganado se tratara.

Cuando llegamos al terreno, el puerco estaba confundido y aún más, cuando le hice ponerse la cabeza de cerdo y ponerse a cuatro patas. Podéis ver en las imágenes como el animal fue conducido y obligado a darnos ese divertido a la vez que denigrante espectáculo porcino, que no os quepa duda me encantaría repetir, pero si se me presentara otra vez esa posibilidad, lo haría de una forma mucho más dura y vejatoria para el infrahumano.



No sé si os habréis dado cuenta, pero al puto puerco se le endureció la pollita a pesar del estrés y humillación que tuvo de soportar, ese hecho ya no me sorprende tanto como cuando le pasaba al principio de su adiestramiento en situaciones realmente duras para él, por aquel entonces ese hecho me enfurecía y lo golpeaba fuertemente tratando de revertir la erección, pero cuanto más daño le hacía, menos se le bajaba su asqueroso penecito, aunque terminara llorando y suplicando clemencia.

Todo cambió en mi forma de ver ese tema, cuando hace ya bastantes años mantuve relaciones con un amante que a su vez era estudiante de psicología y aprovechando esa circunstancia, le pregunté sobre ese comportamiento del cornudo, que me tenía desorientada, ya que no me convencían las explicaciones o disculpas de Porky diciéndome que lo había pasado muy mal en tal o cual situación, cuando yo veía que su pollita se ponía rígida, cosa que como ya he dicho, me cabreaba mucho.
 

Pues bien, un día después de una buena follada, mientras estábamos tumbados y relajados, mi amante me explicó, que esa reacción de mi cornudo, no les sucede a muchos hombres, pero que hay algunos, como es el caso de mi cabestro, que en situaciones de estrés fuerte, o por el mero hecho de saber que su Ama está disfrutando con el dolor y humillación que a él se le está infringiendo, tienen ese tipo de reacción incontrolable, por más que ellos la traten de evitar (en cierto modo, se puede asemejar, a esas ocasiones en que a la mayoría de las personas, nos entra una risa tonta, que cuanto más tratamos de parar, más difícil nos resulta hacerlo).

 

De cualquier manera esa característica del manso, nos permite disfrutar de una escena todavía más patética y divertida, contemplando como lo que en su día fue un hombre, es convertido en un engendro deshumanizado y conducido a un estado animalizado y degradante, la ridiculez de ese despojo porcino, envuelto en barro con su pichinita tiesa y con la mente anulada, me encantaría que despierte en vosotros sentimientos placenteros y sobre todo de desprecio hacia Porky, por mi parte os aseguro que solamente siento hacia el guarro, muchísimo asco, además de proyectos futuros mucho más sádicos, hasta llegar a convertirlo en una auténtica basura sin cerebro ni pensamientos propios. 



El asqueroso tocino estuvo expulsando barro de sus agujeros durante tres días, la boca la llevaba llena de barro, así como la nariz, el culo, la pollita y lo que es peor, las orejas, que nos dificultaron bastante en la realización del cuestionario, por su dificultad para entender las preguntas que se le hicieron, pero os adelanto que al final y con bastante sufrimiento del gorrino, se pudo realizar.

Por ahora lo dejo aquí, pero.....CONTINUARÁ.......