Comenzaré este reportaje
comentando que en esta ocasión, lo que vais a ver, se trató de una experiencia
nueva para mí y para el puerco de mi marido más intensa todavía, espero que os
divirtáis con ella, casi tanto como yo lo hice llevándola a cabo.
Llevaba bastantes años
intercambiando correos con Dom Látex, siempre con la intención por parte de
ambos (o por lo menos yo así lo pensaba), de conocernos y tener unas buenas
sesiones de dominación, usando al hijo puta de Porky o también con algún otro
sumiso o sumisa del que en algún momento hubiéramos podido disponer o añadir a
la perrera.
El caso es que por diferentes
problemas esa posible cita se fue demorando en el tiempo, hasta hace unos pocos
días en que por fin pude ir a visitarlo. Para la ocasión me llevé un buen
arsenal de ideas sádicas, así como un elevado número de elementos de tortura,
siempre con la perversa intención de hacerle pasar unos días realmente duros al
tocino, y traérmelo de vuelta a casa extremadamente amansado y sumiso. Me da
muy buen resultado de vez en cuando, apretarle las clavijas de manera
despiadada, le viene muy bien, para mantenerlo mentalmente en su forma de vida
animalizada.
Antes de emprender el viaje y en
los e-mail que intercambié con Dom Látex, ya habíamos programado algunos de los
castigos que podíamos ejercer sobre el guarro Porky. Uno de ellos consistía en
preparar una charca con mucho barro, para obligarle a retozar en ella, como
hacen los cerdos de forma natural y por lo tanto para mi gorrino no era otra
cosa, que ponerlo en el hábitat que le corresponde como animal porcino.

Al llegar a la ciudad del
Dominante y una vez instalada en el hotel, le hice una llamada para que
acudiera a la cafetería, con el fin de conocernos personalmente y tener una
primera toma de contacto, hablamos un poco y le comenté que antes de nada me
gustaría ver el lugar donde íbamos a poder divertirnos, eso era bastante
importante para mí, debido a que ese día por circunstancias ajenas a mi
voluntad, no se iba a poder hacer nada todavía, pero conociendo el terreno, me
podía hacer una mejor idea de como desarrollar los diferentes castigos o
torturas que pensaba infringir a mi puto bicharraco.
El Amo conducía una furgoneta con
dos asientos delanteros y la parte de atrás totalmente vacía, así qué con una
orden, metimos al puerco en ese lugar tirado sobre el metálico piso y sin más
preámbulos nos dirigimos a la finca. Al llegar Porky quedó a un lado bastante
separado mientras yo hablaba y maquinaba con Dom Látex los posibles juegos
sádicos a realizar, mientras mentalmente iba tomando nota de todo lo que iba
viendo. La finca de Dom Látex, me pareció genial y con infinitas posibilidades
para desarrollar una ingente cantidad de sesiones bdsm, todas diferentes, me
dio una enorme envidia sana el no poder disponer yo de algo parecido.
Tal y como habíamos acordado por
e-mail, Dom Látex había preparado la charca porcina, removiendo tierra y paja
seca para disponer de un barrizal, acorde a la dignidad del cerdo seboso, la
situación de la misma en la finca, no me pareció el lugar más idóneo, ya que la
idea que yo llevaba en mente, era encadenar al puerco con grilletes en tobillos
y muñecas, arrastrándolo con violencia al centro y con tirones de las cadenas
obligarle a girarse una y otra vez, mermando totalmente su voluntad. Como
podéis ver en el vídeo, la charca estaba pegado a la pared y ese hecho,
imposibilitaba mis primeras intenciones. Ese cambio en mi primera idea, me
obligó a perder buena parte de esa tarde/noche en el hotel, donde tuve que
trabajar con el animal adiestrándolo para interpretar otro tipo de órdenes,
como fueron los tirones con la cuerda o mandatos orales, estos últimos bastante
limitados, ya que me encontré con la sorpresa, de que había que tener mucho
cuidado por la posible presencia de vecinos cercanos, además Porky con su
cabeza de cerdo y más tarde con sus porcinas orejas llenas de barro, se volvía
loco por entender todas las órdenes que yo le daba.

En el centro de la enorme finca,
había una casa, en cuyo interior tenía adosada a la pared una hermosa y
sugerente, Cruz de san Andrés, que desafortunadamente no tuve la opción de usar
con mi esclavo tal y como yo hubiera deseado. Lo bueno que tiene esa
vivienda/mazmorra, es que no hay problema de ser escuchados por nadie, tanto
los lamentos del perro o mis imperativas órdenes a viva voz. Así que ese, fue
un lugar idóneo para poder grabar todo el cuestionario de preguntas
malintencionadas, que entre varios de vosotros propusisteis para el inútil
cornudo.
Al terminar esa primera visita de
inspección, fuimos donde se había quedado el imbécil y dirigiéndome a él le
dije,
- Te voy a dar una alegría Porky,
mañana vamos a venir otra vez aquí, que Dom Látex, nos ha invitado a una
barbacoa ¿Estás contento?
- Si mi Ama
- ¿Has visto cuanta leña tiene
para preparar unas buenas chuletas?
- Si Señora
Al muy bobo se le veía contento y
a mí me costaba contener la risa ante la credulidad del necio tarado y de
pensar en la fiesta que le esperaba al día siguiente. El Amo nos llevó de
vuelta al hotel, una vez allí, comimos y descansé un poco mientras el perro
masajeaba mis pies. El viaje había sido largo y necesitaba esa relajación, una
vez recuperada y llegada la media tarde, me puse manos a la obra, (O al
látigo), con el adiestramiento del animal.

Al día siguiente, hasta bien
entrada la tarde, y también por motivos ajenos a mis deseos, tampoco se pudo
hacer nada, pero sobre las 7 aproximadamente vino de nuevo Dom Látex a
recogernos al hotel, para trasladarnos de nuevo a la Finca y proceder al inicio
de las sesiones. De nuevo le ordenamos al puerco montarse detrás como el día anterior,
pero en esta ocasión desnudo completamente, aduciendo que de esa forma iría más
fresquito; la verdad no era otra, que me complacía verlo de una forma tan
humillante y como si de un cerdo en un transporte de ganado se tratara.
Cuando llegamos al terreno, el
puerco estaba confundido y aún más, cuando le hice ponerse la cabeza de cerdo y
ponerse a cuatro patas. Podéis ver en las imágenes como el animal fue conducido
y obligado a darnos ese divertido a la vez que denigrante espectáculo porcino,
que no os quepa duda me encantaría repetir, pero si se me presentara otra vez
esa posibilidad, lo haría de una forma mucho más dura y vejatoria para el
infrahumano.
No sé si os habréis dado cuenta,
pero al puto puerco se le endureció la pollita a pesar del estrés y humillación
que tuvo de soportar, ese hecho ya no me sorprende tanto como cuando le pasaba
al principio de su adiestramiento en situaciones realmente duras para él, por
aquel entonces ese hecho me enfurecía y lo golpeaba fuertemente tratando de
revertir la erección, pero cuanto más daño le hacía, menos se le bajaba su
asqueroso penecito, aunque terminara llorando y suplicando clemencia.
Todo cambió en mi forma de ver
ese tema, cuando hace ya bastantes años mantuve relaciones con un amante que a
su vez era estudiante de psicología y aprovechando esa circunstancia, le
pregunté sobre ese comportamiento del cornudo, que me tenía desorientada, ya
que no me convencían las explicaciones o disculpas de Porky diciéndome que lo
había pasado muy mal en tal o cual situación, cuando yo veía que su pollita se
ponía rígida, cosa que como ya he dicho, me cabreaba mucho.
Pues bien, un día después de una
buena follada, mientras estábamos tumbados y relajados, mi amante me explicó,
que esa reacción de mi cornudo, no les sucede a muchos hombres, pero que hay
algunos, como es el caso de mi cabestro, que en situaciones de estrés fuerte, o
por el mero hecho de saber que su Ama está disfrutando con el dolor y
humillación que a él se le está infringiendo, tienen ese tipo de reacción
incontrolable, por más que ellos la traten de evitar (en cierto modo, se puede
asemejar, a esas ocasiones en que a la mayoría de las personas, nos entra una
risa tonta, que cuanto más tratamos de parar, más difícil nos resulta hacerlo).

De cualquier manera esa
característica del manso, nos permite disfrutar de una escena todavía más
patética y divertida, contemplando como lo que en su día fue un hombre, es
convertido en un engendro deshumanizado y conducido a un estado animalizado y
degradante, la ridiculez de ese despojo porcino, envuelto en barro con su
pichinita tiesa y con la mente anulada, me encantaría que despierte en vosotros
sentimientos placenteros y sobre todo de desprecio hacia Porky, por mi parte os
aseguro que solamente siento hacia el guarro, muchísimo asco, además de
proyectos futuros mucho más sádicos, hasta llegar a convertirlo en una
auténtica basura sin cerebro ni pensamientos propios.
El asqueroso tocino estuvo
expulsando barro de sus agujeros durante tres días, la boca la llevaba llena de
barro, así como la nariz, el culo, la pollita y lo que es peor, las orejas, que
nos dificultaron bastante en la realización del cuestionario, por su dificultad
para entender las preguntas que se le hicieron, pero os adelanto que al final y
con bastante sufrimiento del gorrino, se pudo realizar.
Por ahora lo dejo aquí,
pero.....CONTINUARÁ.......