lunes, 24 de julio de 2017

Proceso del cambio 11.ª parte (El Amo)



Llegó el viernes y tal y como me había adelantado Dana, acudimos a la cita con el Amo del anuncio. Mi esposa había quedado con él en una cafetería que estaba muy cerca de donde tenía su vivienda, ella ya le había dicho como íbamos a ir vestidos y antes de entrar en el establecimiento me dijo,

- Cógeme de la cintura y entra muy pegadito a mí, que todo el mundo aprecie que eres mi pareja.

Me alegré de que estuviera así de cariñosa conmigo y más cuando al entrar me dio un besito en los labios delante de la camarera y de los pocos clientes que había, me sentí muy bien, pensando que quizás hubiera recapacitado y cambiado en la manera de tratarme, -luego supe que todo aquello había sido hecho siguiendo las instrucciones de la persona que íbamos a conocer-, así que aquella sensación de alivio se desvaneció rápidamente, sobre todo cuando escuchamos una voz recia que nos hablaba desde detrás de donde nosotros estábamos.



- Hola, ¿Eres Dana verdad?

- Siii, soy yo... ¿Joshua? preguntó mi señora volviéndose.

- El mismo y este es tu maridín, claro...., dame un beso ricura -le dijo con un aplomo inesperado para acabar de conocerse y sin respetar el que yo estuviera delante y aún fue más mi sorpresa al comprobar que mi señora no hiciera ningún amago de negarse.

Se fundieron en un intenso beso con lengua delante de todos, dejando bien patente nuestra condición: Corneador, zorra y cornudo, (como ya he contado luego supe que todo había sido preparado de antemano por ellos, para hacerme sentir humillado desde el principio).


Nos sentamos en una mesa del fondo, ellos dos enfrente de mi, entonces el Amo, me dio un billete de 20 euros y me dijo con voz que no daba pie a discusión,

- Tráenos un par de cervezas a nosotros y para ti pídele un vaso de agua, pero que sea del grifo.

Rojo de vergüenza e impotencia, obedecí como no podía ser de otra forma.


Al volver con las consumiciones, ellos dos estaban hablando cogidos de la mano y muy juntos, les dejé los vasos delante y me senté enfrente, me sentía ignorado y tristón delante de mi vaso de agua, para ellos parecía como si no existiera, Dana se encontraba relajada y a gusto con él, mientras el Amo le hablaba de temas de dominación y bdsm, se notaba que a mi Señora todo aquello le atraía (a mi me parecía que casi en exceso), se mostraba sorprendida y muy interesada por los detalles y datos que Joshua le iba explicando. Llevaríamos como unos 30 minutos, cuando él le dijo.

- Abajo están los baños, ven conmigo y este que se quede en la mesa hasta que volvamos.

Mi esposa ni lo dudó se levantó de inmediato y marchó con él, sin mirarme siquiera

- Vale...., vamos, voy contigo.

Se marcharon, los seguí con mi mirada viendo como me daban la espalda y se alejaban cogidos de la mano hacia unas escalerillas que había un poco más atrás, me sentí como se debe sentir un perro cuando lo abandonan. En mi cabeza se mezclaba todo, la humillación de saber que los presentes se estarían dando cuenta de lo que pasaba, lo que podría estar ocurriendo en los baños, ¿Qué sucedería si bajaba algún cliente?, etc.etc.

Estuvieron como unos 20 minutos, que a mi se me hicieron eternos y dolorosos, cuando los vi volver respiré aliviado, aunque él traía a mi esposa cogida de la cintura y ella venía con la cara muy sonrojada, al llegar a la mesa, Joshua alargó el puño cerrado hacia mi y me dio lo que llevaba en él.

- Toma guárdale la braguita a tu mujer que ella prefiere ir más fresquita, huélela para que sientas su excitación, tienes una buena hembra, cabroncete.

Tomé la braguita roja y la olfateé como me había dicho, efectivamente tenía un olor especial que me hizo distinguir sin lugar a dudas el de mi mujer en celo, luego la guardé en el bolsillo.




Se sentaron ambos bastante acaramelados y el Amo le pidió a mi señora que se levantara de nuevo con el fin de apartar su falda y que se volviera sentar, pero esta vez apoyando el culo desnudo sobre la silla, luego sin tener en cuenta mi presencia ni la de otros posibles clientes, no paró de acariciarla por debajo de la ropa, le metía la mano por dentro del jersey, unas veces por la espalda y otras por delante, cualquiera que se fijara un poco se podía adivinar que le estaba acariciando las tetas, también pude ver que sus manos se perdían por debajo de la mesa con muy poco disimulo. En mi esposa se podía percibir que disfrutaba con aquella situación, sin embargo para mi resultaba un espectáculo humillante pero hipnótico al mismo tiempo, a veces para mi sorpresa notaba que se me ponía dura la cola y otras se me quedaba encogida, era todo una mezcla de sensaciones desconocidas, al rato Joshua, se dirigió a mi,

- Vámonos ya tenemos todo claro, recoge el bolso de tu Ama y también esas bolsas mías, luego nos sigues cinco pasos detrás nuestro.

- Si Señor -contesté sumisamente




Salimos a la calle, no sin que los clientes se dieran cuenta de la situación, yo iba como me había ordenado detrás, si se paraban yo tenía que detenerme, igual a como lo haría un perro bien enseñado, iba muerto de vergüenza porque me parecía que la gente se daba cuenta de lo que sucedía, él la llevaba cogida de la cintura y yo sabía que mi esposa iba con el coñito al aire, a unos 200 metros se paró en un portal y abrió la puerta, subimos una escaleras y llegamos a su piso, entraron y cuando yo iba a seguirles me dijo.

- Tu espera fuera hasta que te digamos.




Cerró la puerta, quedándome en el rellano de la escalera, pasando otra vez por todas las inseguridades. Cuando por fin abrió y me dejaron pasar, Dana estaba con la faldita y un sujetador rojo, el le pasaba un brazo por los hombros acariciándole el pecho por encima de la tela de la cual sobresalía la forma de los pezones erizados, mi Señora me dijo.

- Como sabes vamos a grabar lo que hagamos para tener un recuerdo, pero he hablado con Joshua y hemos decidido que no queremos que se nos vean las caras, así que te vas a buscar por ahí algún tipo de máscara y compras una para cada uno.

- ¿Para mí también Ama?

- Claro, -se adelantó contestando él - ¿Cómo vamos a dejar que la mejor parte no salga en la película?, tu eres la estrella principal, como el león de la Metro, pero en cerdo, ja,ja,ja,ja.

Dana observaba divertida y yo diría que excitada.




- Me ha dicho tu Ama, que eres un glotón avaricioso y te gustan los helados, ¿No es así?

- Si que me gustan bastante, señor

- ¿Pero cuanto te gustan y de que sabores?

- Mucho y los de chocolate son los que prefiero Amo

- Muy bien pues mira, para que te lleves buen recuerdo de mí, te voy a obsequiar con un regalito, cuando hayas encontrado las caretas te acercas a un Súper que hay a 100 metros más o menos de aquí y compras una tarrina de helado de chocolate, después me haces una llamada cuando tengas la compra hecha.

- Lo que usted diga, así lo haré.

Salí del piso con pesar y dudas no sabiendo que podía suceder durante mi ausencia, viendo como se quedaba el Amo detrás muy pegado al culo de Dana y besándole la nuca mientras ella estaba con los ojos cerrados dejándose hacer, mientras estaban en esa posición sus manos recorrían los pechos de mi amada por encima del sujetador.




Como era ya la tarde bastante avanzada, me encontraba casi todas las tiendas cerradas, además iba muy deprisa porque quería volver cuanto antes, me mortificaba la idea de no saber que estaba pasando entre ellos, me hallaba lleno de inseguridades y celos.

Después de varias vueltas y al final en un comercio chino encontré una especie de antifaces brillantes que pensé podían gustarles a los Amos, los compré y a toda prisa me encaminé a por el helado, ya estaban recogiendo para cerrar, pero aún llegué a tiempo, al salir por la puerta hice la llamada que me había ordenado el Amo

- Hola Señor, ya tengo las máscaras y el helado, ¿Puedo ir para allí?

- Qué inoportuno eres, Jodeeer, -me contestó como enfadado- mira, toma nota de esta dirección, xxxxxxxxx, acudes a ese lugar, allí encontrarás un bar, entras y preguntas si me he dejado una bolsa y luego vienes deprisa, como verás está algo lejos, quiero que vayas corriendo y no trates de engañarme, lo notaré por el estado en que venga el helado.

Empecé a ir hacia la dirección a paso rápido, cuando llevaba un trecho andado me sonó un mensaje en el móvil, (por aquel entonces no existía el watssaph), el contenido era una foto de Dana con las tetas al aire y la boca entreabierta, en el texto me ponía,

- Cornudo, ¿Adivinas lo que van a comer estos morritos?.




Apresuré más el paso, nervioso y sudando, llevaba toda la tarde corriendo de un sitio para otro, al poco sonó de nuevo el móvil y salió otra foto en la que veía a mi esposa con la polla de Joshua en la boca y con el texto,

- Que bien la chupa tu golfa, cabrón, tómate el tiempo que quieras, no tenemos prisa alguna por ver tu cara.

Sentí una terrible punzada de celos en el estómago que me dejó atenazado.

Ya iba corriendo, incluso jadeando, el corazón me latía muy fuerte, llegué al bar, entré y después de tomar aire le pregunté al camarero, me contestó, que no conocía a nadie con el nombre de Joshua y que no había nada guardado, salí y miré por si había algún otro bar cerca y me hubiera podido confundir, pero no vi ninguno, así que volví a la casa del Amo, cuando llegué llamé en el portero automático,

- Señor, soy Porky

- Jodeerrrr..., que torpe eres, otra vez igual de inoportuno, que inútil eres, me cortas siempre en lo mejor, pues ahora te esperas a la escucha que ya te diré cuando puedes subir.

- Si señor, lo siento, ¿Pero el helado?

- Me importa una mierda el helado, tu escucha cornudo - Sigue mamando Dana..., ummmmm...., así, que bien, chúpame los cojones, así...., como me gusta, mueve la lengüita, ummmmm...., eso es gatita, mójala bien, babeala, que ricooooo....., me gustan tus tetas y los pezones tan duritos cabrona, ufffffff.

Pasó un largo rato en el que yo como un pasmarote, permanecí escuchando desde el contestador, susurros, gemidos y palabras fuertes y entrecortadas, fueron instantes duros, porque se trataba de una calle bastante transitada y los que pasaban cerca podían escuchar lo que ocurría arriba, yo me volví de espaldas para evitar ser reconocido y pasar menos vergüenza que era mucha, al final por fin, escuché como se hablaban

- ¿Dejamos subir al cornudo?

- Vale, está bien que suba el pobre, será lo mejor, porque así lo pondremos a grabar todo lo que hagamos, no sabes cuanto me apetece y la ilusión que tengo de tener un buen recuerdo de este día.



Subí todo sofocado de tanto correr y de todo lo que había tenido que escuchar en el portal, cuando abrieron la puerta, mi esposa estaba con una braguita negra que yo no conocía y con el sujetador puesto, me alegré de que no estuviera desnuda, pensé que a lo mejor todo había terminado y nos íbamos a marchar ya, pero enseguida vi que su intención era grabarse como en una especie de streptease, quitándose las prendas, delante de él con un descaro insospechado, Joshua entonces se me quedó mirando y me preguntó,

- ¿Donde está el helado? A ver en que condiciones lo has traído......, pero si va medio chorreando, joder que lento eres, yo te enseñaré a moverte deprisa, anda ve a lavarte al baño que das asco, todo sudoroso, luego te pones el uniforme que tienes en la banqueta que hay junto al bidet.

Totalmente obediente, dejé la bolsa encima de la mesa y me metí al servicio, miré en la banqueta y solo había un delantal blanco, cofia, manguitos, guantes de sirvienta, mi dignidad me hacía resistirme a ponerme aquello, pero sabía que no tenía otra salida, los oía reirse en el salón, mientras yo sufría en silencio sintiendo como iba bajando escalones en mi proceso de degradación como persona.


- Ja,ja,ja, menudas máscaras ha comprado, ¡que brillantes! ¿De donde las habrá sacado el cornudín? - Anda que no se van a ver en la grabación.

- Cornudo, cuando salgas te pones el antifaz que te queremos sacar en diferentes posturitas.

Salí con la ropita que me habían dejado puesta y muerto de vergüenza, me quería tapar, pero ellos me lo impedían.

- No te tapes guapa que estas muy SEXY, ja,ja,ja,ja, ahora queremos que te muevas para nosotros como si fueras una modelo para hacer un reportaje y queremos que lo hagas bien, seduce a la cámara, pon morritos, siéntete puta, así.... eso eeesss...., a ver culito, tetitas, mete la pollita debajo las piernas que no salga, essssoooo, bieeeeennnn, tócate la panza porcina, acaríciate y no lloriquees, ja,ja,ja,, sigueeeee........... bien lo haces bieeeen...., se nota lo que te gusta zorrilla, uummmmm, ja,ja,ja, QUE MARICONAZO.....

La vergüenza y humillación que pasé delante de ellos fue inmensa, empecé a pensar que la degradación a la que estaba siendo avocado, no había hecho más que empezar, por eso mientras bailaba y hacía posturas absurdas para su diversión, gruesos lagrimones corrían por mi cara llegando a mi boca.



Llegado a este punto, mi Ama Dana me retira la palabra ante ustedes y es ella quien quiere pasar a contar sus emociones y vivencias.

jueves, 20 de julio de 2017

Proceso del cambio - 10.ª parte (Me considero AMA)



Después de aquel terrible día soportando el mal trato y aguantando toda la repulsión recibida en el baño, por parte de mi Señora, comenzó para mi un periodo de adaptación a ese nuevo estado de sumisión o esclavitud hacia mi Ama, sin plantearme siquiera un amago de rebelión, en parte por temor y en mayor medida porque su actitud dominante anulaba mi voluntad.




Una de las primeras cosas que hizo conmigo, fue apuntarme a un curso de cocina gratuito, que daba una asociación femenina de aquí de Zaragoza, al cual también asistían hombres, además Dana me sacaba apuntes y recetas de internet que yo debía aprender muy bien ya que cuando a ella le apetecía me examinaba o me hacía cocinarlas y si no respondía o hacía en aceptables condiciones, me ponía sobre sus rodillas y me dejaba el culo escocido a zapatillazos y correazos o me hacía comer cosas bastante desagradables, como cáscaras de melón, huevos crudos revueltos con pan duro, las hojas mustias sobrantes de la lechuga, carne picada cruda con algún escupitajo, etc. etc., lo que se le ocurría o tenía a mano en cada momento, por ese motivo y tratando de satisfacerla, yo me esmeraba al máximo en mis labores culinarias y afortunadamente, hoy por hoy, ya he conseguido cocinar bastante bien y hacer labores de casa muy decentemente para que mi Ama esté contenta de mis actitudes domésticas.




Pasados unos días, Dana volvió a llamar a Don Jorge para ver si se encontraba recuperado, lo hizo, porque según me dijo de forma despectiva, - se encontraba necesitada de algo más, aunque yo ponía todo mi empeño en esmerarme lamiéndole el chochito o el culo mientras ella se masturbaba en mi cara. Su amigo todavía estaba convaleciente y tenía para un tiempo largo, (bastante más del que ella estaba dispuesta a esperar), a mi cada día que pasaba me trataba con más desprecio por lo poco hombre que había sabido ser con ella, así que una noche después de haberle lamido su vagina y de haberse hecho una buena paja contra mi rostro, me dijo

- Mañana por la tarde cuando salgas de trabajar, me vienes a buscar que iremos al sex shop que nos dijo Jorge, no he entrado nunca en ninguno, así que yo te indicaré con la cabeza lo que me gusta y tu se lo pedirás al dependiente del establecimiento.

- Como usted ordene Ama, así lo haré

- Si veo algo que me gusta mucho, te daré un pellizco para que sepas que has de cogerlo.

- Si Señora, como desee.




Al día siguiente hice lo que me había ordenado, antes de entrar me dio dinero para que pagara lo que a ella le agradara, (Ahora la que manejaba los ingresos en la casa era ella).

Nos dirigimos hacia la zona por donde le había dicho su amigo y enseguida lo vimos, hacía chaflán y tenía un cartel en el que se veía perfectamente el tipo de establecimiento que era, Dana me dio instrucciones de lo que tenía que pedir, ella entró con unas gafas negras para no ser reconocida por nadie; por aquel entonces aún le daba algo de apuro según que situaciones públicas.

Al entrar nos sorprendió ver tantos artilugios sexuales, aunque ya habíamos visto algún reportaje en la televisión y no se diferenciaba mucho la estética del lugar. En el interior había 3 hombres viendo revistas o películas, se nos quedaron mirando con morbosas miradas, yo agaché la cabeza y fui donde estaba la dependienta, me daba bastante vergüenza hacer la pregunta que me había ordenado mi Ama, pero la hice de la forma en que ella me había indicado,

- ¿Tiene consoladores para personas con poca experiencia en esto?

La dependienta sonriendo, me dijo

- ¿Es para su esposa o para usted?

- Es para mi Señora

- Sin problema, tengo muchísimos, te voy a sacar alguno, mira este pequeño es para no iniciados, lleva vibración y como ves es muy sencillo y no causa problema al introducirse.




Dana estaba en un segundo plano, como si no estuviera en la conversación, yo la miraba y ella me dijo que no con la cabeza y me hizo un gesto de que la siguiera, me llevó hasta una vitrina y delante de un pene negro bastante grande me dio un pellizco en el culo, así que me dirigí a la chica y le dije cual quería, lo sacó me lo mostró a mi pero mirando a mi Ama le dijo

- Si te gusta este tamaño, tengo uno hueco de un grosor y largura parecido, además provisto de correas, que te puede encajar para los posibles juegos que penséis hacer con él, el único problema que tiene es, que el que lo lleva puesto no siente nada, solo disfruta la parte femenina a no ser que se emplee para penetrar al hombre. Es muy apropiado cuando a la parte masculina se le endurece poco o la tiene muy pequeña.

Dana entonces se decidió a hablar y le dijo en un tono que creo escucharon los que estaban por allí.

- Pues para mi caso es ideal, me viene como anillo al dedo, además a mi, el que este disfrute o no, me da igual, y la idea me parece genial; no tenía idea ni de que existiera un tipo de consolador así, de haberlo sabido habría venido directa a por él, nos lo llevamos....Ah.... y también he visto un latiguillo que me ha gustado, mira es ese de tiras, pónmelo también, - tu paga y coge las cosas.

Los clientes estaban bastante pendientes de nuestros movimientos y observando la forma dominante como me trataba Dana, debo que confesar que pasé un mal rato.




Marchamos a casa y esa noche en cuanto sentimos que nuestra hija estaba durmiendo, antes de ver la TV. ni ninguna otra cosa, al mandato de mi esposa nos encaminamos a la habitación, ella según me dijo estaba caliente pensando en el juguete y con ganas de probarlo. Al llegar a nuestro cuarto me hizo desnudarme y me colocó el arnés, ajustándolo con las correas a la cintura, mi pene bailaba dentro aunque lo tenía duro, una vez colocado, mi Ama se tumbó en la cama con las piernas abiertas y comenzó a acariciarse el coño y los pechos, entonces me ordenó.




- Amórrate cerdo y come con ganas, guarro, restrega el hocico por toda la raja y dame con la lengua aquí arriba, en este botoncito, mójalo mucho mete tus babas dentro de mi coño.

Sin tiempo para dudar, chupé y metí bien la lengua dentro de su mojado chochito, ella subía la pelvis y la bajaba como si estuviera follando mi lengua y boca, me llenaba toda la cara de sus jugos y de mi saliva, de pronto me apartó y sacó de la mesilla una especie de saquito como de tela, -parecía de legumbres- me metió la cabeza en él y me lo ajustó al cuello con una cinta negra, como no podía ver, me cogió y con maneras bruscas me puso en la posición que le apeteció, me tomó del culo y me pareció notar que el consolador entraba dentro de ella, en ese momento noté un fuerte latigazo en uno de mis pezones y me dijo.

- Mueve el culo como si fueras un perro salvaje follando a su perra, como no lleves el ritmo que me gusta te arranco las tetas a latigazos, inútil, a ver si ahora pareces un hombre de verdad.

Con el miedo de sentir ese dolor en mis pezones, empecé a moverme como si fuera un animal, lo malo para mi, es que no sentía nada, se me negaba el disfrute, solo notaba un vacío en el pene, solamente golpeaba las paredes de aquel artilugio hueco bailando dentro de él, me faltaba aire para llevar una buena respiración, porque entraba muy poquito por los poros de la tupida tela y además me daban sudores con tanto movimiento, por otra parte resultaba muy humillante oírla decir cosas como

- Te quiero Jorge, mi amor...., que bien follas, hazme tuya, soy tu hembra, cuanto te he echado de menos, clávamela fuerteeeee, quiero ser tu putita....uuuummmmm

Esto lo decía mientras me espoleaba con golpes y estiramiento de pezones, quise hablar para decirle el daño que me estaba haciendo, pero me calló en seco.




- No digas una palabra, hijo de la gran puta, que no quiero oír tu asquerosa voz de nenaza, y muévete sin parar, aguanta perro mal nacido, hijo de mala madre, ¡¡¡FOLLAAAAA!!!!

A mi me causaba estupor y sorpresa el oír hablar de esa forma a la mujer que había sido siempre tan comedida y amante de las buenas costumbres, deduje que esas cosas las habría aprendido en las páginas de internet que le habían mostrado, me daba miedo imaginar el punto al que estaba llegando, yo jadeaba de tanto moverme y tenía la tela que me cubría la cabeza empapada de sudor a consecuencia del calor espantoso que hacía dentro, pero Dana no permitía que bajara la intensidad de las acometidas, mientras no paraba de nombrar a D. Jorge, con vehemencia, de pronto me cogió de los pezones y tiro con una fuerza que pensé que me los arrancaba, dobló las piernas por detrás de mi culo y con la fuerza de sus piernas me lanzó hacia delante, provocando que aquella polla se clavara al máximo dentro de ella, mientras su garganta soltaba un fuerte gemido y noté como vibraba y contraía su cuerpo, me hizo quedarme quieto unos instantes con el consolador metido hasta el fondo de su vagina, cuando su respiración poco a poco, tomó un ritmo más normal, me dio un empujón de malas maneras apartándome y me dijo




- Aparta perro, te has portado bien, te mereces un premio y te lo voy a dar

Me quitó el saco de la cabeza, salí con todo el pelo mojado y muy sofocado, me quitó el consolador y haciéndome abrir la boca, me dijo

- Toma tu premio, degusta el sabor de tu Ama, chúpalo bien de arriba abajo, pásale la lengua, eso eeessss..., muy bien....., buen perro......, te lo has ganado y ahora te voy a permitir correrte, si lo sabes hacer como lo que eres, ponte a cuatro patas, así....., eso es animalito...., aprendes rápido.

Entonces ella se sentó en un silloncito que tenemos en la habitación y me hizo acercarme guiándome como si fuera un perro, me hizo que le olisqueara el coño y metió su pierna por debajo mío entre mis "patas" -como ella las llamó-, comenzó a frotarme el pene con el pie, enseguida me empecé a excitar y entonces mi Ama acariciándome la cabeza me gritó,

- Sube Porky, subeeee, ¡ARRIBA!, esoooo.....

Esas órdenes me las decía mientras daba palmadas en su muslo yo entendí lo que quería de mi, subí los dos brazos -"patas"- donde ella me indicaba, como si de unos muslos delanteros de animal se trataran y arrimé la cola babeante contra su pierna al mismo tiempo que empecé a moverme contra su pantorrilla al igual que hacen los perros salidos, en aquel momento sentía instintos animales y disfruté de aquel sentimiento irracional, follaba su pierna con movimientos que eran como espasmos, la boca la tenía abierta y la lengua fuera jadeando, incluso se me escapaba la baba por la comisura de mis labios, me corrí contra ella, mi cuerpo se convulsionaba a cada contracción de mis testículos, sentí que no era yo, todo escapaba de mi control, mientras mi Ama sonreía y me ordenaba.

- Ahora Porky, limpia con la lengua todo lo que has manchado cochino.

Al correrme y expulsar el semen, la forma de ver las cosas había cambiado, me faltaba decisión y empecé a pensar como persona, pero obedecí y comprendí que mi Ama estaba tomando una fuerza increíble sobre mi mente y cuerpo, así que con asco pero con el placer de servir a mi Dueña, tragué mi propia leche, consiguiendo que ella mostrara satisfacción por mi comportamiento servil, al terminar me envío a mi habitación, pero antes le tuve que dar un masaje para que se relajara, con todo el orgasmo que había tenido la pobre estaba agotada.



Así pasaron unos cuantos días, Dana pasaba muchos ratos encerrada en su cuarto con el ordenador, me decía que le encantaba ir adentrándose en la cultura bdsm, por supuesto practicaba conmigo en bastantes ocasiones, reconozco que aunque entonces algunas cosas me parecían duras, ahora sé que eran muy light, sobre todo por lo que después ha ido haciendo conmigo.

De vez en cuando llamaba a Don Jorge o la llamaba él, no sé que hablaban, solamente que algunas veces oía risas y después ya sabía que inexcusablemente, tenía que ponerme el arnés y satisfacerla, por aquel entonces aún no tenía cinturón de castidad para usarlo en el control de mis orgasmos y por ese motivo, después en mi cuarto podía masturbarme, pensando siempre en mi Ama como un ser superior y muy deseable.

Una noche después de una sesión, cuando ya se encontraba relajada y la estaba masajeando, sin mirarme siquiera, me dijo

- Me he metido en alguna página de contactos y he leído uno que me ha gustado, es de un Amo residente en Zaragoza, que busca pareja, en el que un integrante o los dos sean sumisos, tiene sitio propio y promete mucho morbo.

Mientras Jorge se recupera necesito algo diferente y morboso, le he escrito y he concertado una cita con él para este viernes, así que ya lo sabes, intenta salir un poco antes del trabajo, para que te de tiempo de ducharte; otra cosa, me ha dicho, que si quiero puedo grabar lo que hagamos, me encanta esa idea, así que esta semana quiero que compres sin falta una cámara de vídeo, me hace mucha ilusión tener una película morbosa.

- ¿Me dará dinero para pagarla Ama?

- Por supuesto, merece la pena, creo que es un dinero muy bien empleado, es posible que la podamos emplear en alguna otra ocasión.

Nunca me imaginé que la íbamos a utilizar en tantas oportunidades con el paso del tiempo, ni que ella tomara decisiones tan fuertes, sin contar para nada con mi opinión, estaba claro por más que me pesara, mi poder de decisión había quedado anulado y me había convertido en un cero a la izquierda.