Después de tener a Porky
copulando con su muñeca el muy cerdo terminó caliente y con la pollita
morcillona, prueba evidente de que es un enano mental, claro que con la
abstinencia que le obligo a padecer, no es extraño que con cualquier rocecito
en su piticlín se excite el muy animal.
Como buen cornudo chacha nos
estuvo sirviendo diligentemente, siempre cumpliendo mis órdenes y por supuesto
haciendo de reportero de sus cuernos, fotografiando todo el encuentro lo mejor
que sabe, para proporcionarme a mi el placer de contemplarlo y de rebote
también a todos mis amigos.
Todavía no le he cogido el
tranquillo a tapar las caras en el vídeo, pero poco a poco voy aprendiendo y en
la próxima intentaré que quede algo mejor.
De todas formas espero que me
digáis si os parece morbosa la escena que os envío.
