"Perro peludo", es el
apelativo con el que bauticé a este sumiso, es obvio que por el abundante pelo
que cubre su cuerpo, me pareciera bastante adecuado ese nombre. El animalito,
se desplazó a verme desde unos 300 Km., de distancia aproximadamente, con ese
viaje, ya me demostró su enorme interés de estar bajo mi mandato.
Anteriormente me había contactado
por correo electrónico y después de unos cuantos mensajes explicándome sus
gustos y límites, me hacía saber sus ganas de estar a mi disposición, así que
en el momento que pensé que había seriedad y realidad en sus pretensiones,
concertamos una cita para conocernos y ver si podía gustarme como esclavo y
también por supuesto, yo a él, como Ama.
Lo emplacé para una tarde, de
hace un mes y medio, decidí llevarlo al pub Brief Encounter, que como ya sabéis
se presta muy bien para mis juegos morbosos, se presentó puntualmente y desde
el primer momento, (Tal y como habíamos concertado), le traté de forma
autoritaria, (No quiere decir por eso que él o yo, no pudiéramos echarnos para
atrás, si no hubiera existido el feeling necesario), creo que entre un Ama y un
sumiso, desde el primer momento debe establecerse la diferencia adecuada, para
no entrar en familiaridades, que puedan afectar a la posible sesión.
El nombre que le asigné de
"Perro peludo", no le gustó, pero eso a mi me importa una mierda, a
mis perros los llamó como yo quiero y ellos no tienen derecho a réplica.
Como podéis ver en las fotos fue
una sesión pública en la que tanto ese sumiso como Porky, fueron humillados,
castigados y exhibidos, delante de los clientes del pub y de mi nuevo novio XX,
que no se pudo aguantar de abrazarme por detrás, mientras yo martirizaba los
pezones del sumiso.
No me disgustó este esclavo,
tenía un nivel bastante aceptable, además de una polla considerable, sobre todo
comparada con la de mi cerdo marido, jugué con ella y la manejé a mi antojo,
haciéndoles pasar a ambos cerdos, por situaciones vergonzantes, sobre todo para
el recién llegado, que nunca había sido exhibido en público.
Cuando terminó la sesión y el
perro se despidió, me dio las gracias por el trato que le había dispensado. Yo
me lo pasé bien y el sumiso por los correos que me mandó en días posteriores,
me aseguró que estaba todavía en una nube, recordando la experiencia y deseando
volver a estar bajo mis pies.
Por ahora no cuento nada más de
ese día, esto es solo un adelanto, por no dejaros sin noticias mías, durante
las cortas vacaciones que voy a tomarme, quiero visitar la zona de Levante y
también Castilla La Mancha, para relajarme de tanto trabajo y si puedo (Que
seguro que podré) tener más aventuras viciosas para contaros, aunque todavía me
quedan muchísimas en el tintero.
Si puedo terminaré de contaros
esta sesión desde mi hotel y si no tengo tiempo debido a las actividades y a
las diversiones morbosas que llevo idea de practicar, lo haría a la vuelta,
siempre claro está, que compruebe que tenéis interés en terminar de verlo.
