Ayer lunes por la mañana, me fui
de compras por Puerto Venecia sin ninguna idea preconcebida, (por supuesto mi
mascota porcina me acompañaba), iba paseando tranquilamente mirando escaparates
con el puerco dos pasos por detrás y al pasar por una tienda de lencería, vi
unos sujetadores que me gustaron, así que sin pensarlo dos veces entré, me los
probé y me encantaron tres de ellos, le ordené al cerdo pagarlos y me los llevé
con la intención de ponérmelos para mis morboseos habituales.
Como me apetecía mucho
estrenarlos cuanto antes le adelanté al capón que esa noche iríamos a uno de
los pubs swinger de mi ciudad con la muy sana intención de divertirme
morbosamente.
Terminé de pasear por el centro
comercial cerca del mediodía y nos dirigimos de vuelta a nuestro "dulce
hogar", (por lo menos dulce para mi), ja,ja,ja, dio la casualidad que
sobre las cuatro de la tarde viniera el transporte trayéndome un paquetito
conteniendo tres cinturones de castidad que hacía unos días yo había pedido por
internet, así que fue una suerte para vivir una noche de estrenos, yo el
sujetador y el cornudo un nuevo y flamante cinturón de castidad de la larga
colección que dispone.
Cuando al llegar la hora de
prepararnos para salir le ordené ponérselo y entregarme la llavecita que como
podéis ver cuelga de mi cuello, se encontró el muy anormal, que el aro del
cinturón le resultaba pequeño para sus cojonazos, que como ya sabéis son
desproporcionados en comparación a su pollita, así que tratando de agradarme
hizo todo lo posible por obedecerme pero al final desistió, cosa que a mi no me
agradó en absoluto, así que se me ocurrió pasarle una cuerda alrededor de
huevos y polla estrangulándoselos y de esa forma le pudo entrar y a mi me
permitió divertirme esa noche con su exhibición, el muy cornudo lo pasó mal y
terminó con fuertes rozaduras en la base de los cojones, pero claro es lo que
tiene ser un puto manso y ese es el premio que merece.